sábado, 23 de diciembre de 2017

El secreto para que la Navidad en familia sea un éxito y no una pesadilla


Navidad, las figuritas del Belén, las miradas extasiadas de los niños, las luces del árbol de Navidad, los regalos, cenas familiares… y, de repente, el desastre: estallan las disputas, y la cizaña se apodera de todo.

Mucha presión, demasiadas alusiones no confesadas, ilusiones frustradas, cansancio y a veces alguna copa de más: con frecuencia, la fiesta familiar más hermosa se convierte en una auténtica pesadilla.
En estas Navidades, tú puedes ser un constructor de paz en tu familia. Cuando parezca que la discordia se convierte en el único tono posible, armoniza el ambiente con unidad; cuando surjan las ofensas, interpón el perdón; cuando se despierte el odio, responde con amor.
Para lograr este objetivo, plantéate este reto: desde el amanecer hasta el anochecer del día de Navidad, asume el compromiso de vivir el maravilloso himno al amor del apóstol Pablo.
“El amor es paciente, es servicial;
el amor no es envidioso,
no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés,
no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa,
todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”
(Primera Corintios, Capítulo 13).
Vuelve a leer cada una de estas líneas. Es más, copialas en un papel y llévalas siempre contigo en el bolsillo o en tu bolso para volver a leerlas si lo necesitas. Y, si has logrado vivir este reto en el día de Navidad, ¿por qué no tratar de vivirlo un día más… y un día más?
¿Por qué no aprovechar la gracia de Navidad para convertirte, simplemente, en un auténtico cristiano?
Fuente: Aleteia web (O.Revette 23.12.2017)

lunes, 18 de diciembre de 2017

Tentaciones típicas del demonio para arruinar matrimonios.

anillos boda lazo rosado almohada

El demonio sabe claramente que si trabaja para destruir el Santo Matrimonio, puede desentrañar y destruir todo el tejido de la sociedad.

Es cierto que muchos de nosotros nos vamos de vacaciones, pero hay alguien que nunca se va de vacaciones, y para el caso, nunca se irá de vacaciones. ¿Puedes adivinar quién puede ser? ¡El demonio! ¡Eso es correcto, el demonio! Trabaja 25 horas al día, ocho días a la semana, y 366 días cada año.

De hecho, ¡es uno de los trabajadores más constantes del mundo! Padre de Mentiras y Asesino desde el Principio, Príncipe de este mundo, serpiente antigua, Lucifer, Satanás, demonio, demonio, todos estos son nombres para el demonio que se encuentran en los Sagrados Textos de la Escritura.

Los santos han acuñado otros nombres que resaltan diferentes aspectos de su mala intención, aquí están algunos:

Santo Tomás de Aquino llama al demonio El Tentador.

San Agustín lo llama un perro enojado en una correa, ¡mejor mantén tu distancia!

San Ignacio, que nos dio los Ejercicios Espirituales y las Reglas para el Discernimiento de los Espíritus (en parte explicando la obra del demonio en nuestras vidas), llama al demonio El Enemigo de la naturaleza humana. En el día de la fiesta litúrgica de San Martín de Tours llama al demonio "Bloque".

Por último, San Pedro, en una de sus cartas, llama al demonio un León Rugiente que busca devorar a quien puede. ¡Estamos llamados a resistirlo!

Uno de los principales ataques del demonio en la sociedad moderna es lanzar sus misiles contra la institución más antigua establecida por Dios, la familia. El matrimonio es la unión entre hombre y mujer, esposo y esposa, unidos en un sacramento que llamamos Santo Matrimonio, abierto a tener hijos y a educarlos en el amor y el temor del Señor.

El demonio sabe claramente que si puede trabajar para destruir la institución de la familia puede ayudar a desentrañar y destruir todo el tejido de la sociedad. Los historiadores nos dicen que una vez que la familia se desentraña, la sociedad se descompone rápidamente.

Siendo éste el caso, ¿cuáles son algunas de las tentaciones típicas que el demonio lanza contra parejas para debilitar y eventualmente destruir a la familia? En este breve artículo presentaremos cinco de las más insidiosas pero comunes tentaciones que el Padre de la Mentira y el Asesino desde el Principio lanza contra la familia.

1. Vivir juntos. Unión libre. Cohabitación. Matrimonio de prueba.

Hemos enumerado varios títulos para los numerosos acuerdos de parejas que militan contra el Sacramento del Santo Matrimonio.

Hace dos generaciones, una pareja católica que eligiese uno de los arreglos de vida mencionados anteriormente serían vistos como radicales, renegados, parias y un escándalo flagrante en todo el mundo. Hoy en día, si una pareja comienza a convivir en un matrimonio similar, casi se considera normal.

Muchos jóvenes afirman: "Tenemos que probarlo primero, comprobar si tenemos química". "Tenemos que ver si funciona, si somos compatibles".
Mientras tanto, están dispuestos a vivir fuera del estado de gracia, poniendo así en peligro su salvación eterna, sin mencionar el mal ejemplo que dan a los niños nacidos en estas circunstancias.

Las parejas que viven en este estado se están convirtiendo en una verdadera epidemia. Peor aún, la sociedad se desensibiliza a creer que esto es normal y que está bien. Detrás de las escenas en este escenario no se encuentra otro que no sea el demonio, ¡el mentiroso!

2. Uniones del mismo sexo.

A pesar de que las uniones homosexuales han sido legalizadas, eso no significa que sean correctas. Como en el caso del aborto que fue legalizado en los Estados Unidos en 1973, no significa que las uniones del mismo sexo legalizadas sean morales.

Lo que es legal no siempre es moral.

La Sagrada Escritura nos enseña que volviendo al Libro del Génesis que Dios creó al hombre ya la mujer, Adán y Eva, y dijo que un hombre debe dejar a su padre y a su madre para unirse a su esposa:

"Lo que Dios ha unido, entre hombre y mujer, no deje que nadie se separe" (Génesis 3).

Detrás de esta mentira de las uniones del mismo sexo está el demonio.

3. Adulterio.

En el Sermón del Monte Jesús elevó el amor, la fidelidad y la pureza a un nivel mucho más elevado. Jesús dijo:

"Tú lo has escuchado: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que todo aquel que mire a una mujer con lujuria, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón"(Mateo 5, 27-28).

Una de las interpretaciones modernas de este pasaje, en relación con el Sacramento del Santo Matrimonio, es que aun cuando un hombre casado no cometa el acto de adulterio físico con otra mujer, todavía puede cometer adulterio de otras maneras, a través de sus ojos, en su mente y en las profundidades de su corazón.

Por supuesto, una de las formas más comunes de adulterio moderno es la de hombres casados ​​(y a veces mujeres) que ven pornografía. Más allá de la sombra de la duda, esto se está volviendo más y más común, causando estragos y destruyendo familias.

Una vez más, detrás de gran parte de la industria del porno no está simplemente un demonio, ¡sino una enorme multitud de demonios! Una de las frases más comunes que trata de minimizar la gravedad de ver la pornografía, especialmente en los hombres, es la siguiente: "Bueno, los niños serán niños. Los hombres serán hombres".

Al mismo tiempo, las familias están siendo destruidas y los niños están siendo gravemente heridos y marcados por esto durante toda su vida.

4. No estar abierto a la vida.

Hace años las parejas se casaban y anhelaban que los niños vinieran lo antes posible. Las parejas con 6, 8, 10 o 12 hijos eran casi la norma. Este siempre era el caso, incluso si económicamente la pareja no tenía una abundancia.

Hoy en día es todo lo contrario. Las parejas se casan y su mentalidad es cómo podemos evitar tener hijos.

Para muchos, la filosofía es como tal: Tengamos nuestro hogar, nuestro nuevo automóvil, nuestra televisión de pantalla grande, nuestro yate, nuestro centro vacacional, y después de que todos estos bienes materiales sean comprados, entonces puede ser hora de tener un hijo o una niña. Dos, como mucho.

En una sociedad saturada por el materialismo, el hedonismo, el egocentrismo y el utilitarismo, la cosa prevalece sobre traer al mundo una nueva entidad con un alma y una existencia inmortal que llamamos persona humana.

Esta atmósfera anticonceptiva y anti-vida es promovida y cultivadapor el demonio. Nuestro Dios es un Dios de vida. El demonio es un mentiroso y un Asesino desde el Principio.

5. Falta de comunicación.

Debe decirse, a nivel social, que muchas parejas, desde el comienzo de su matrimonio, nunca aprendieron realmente a dialogar. Nunca aprendieron el importante arte de la comunicación.

La comunicación es un arte con el que ninguno de nosotros nace. Debe ser aprendido. Por lo tanto, antes de llegar al día de pronunciar la fidelidad en los buenos y malos tiempos, en la salud y en la enfermedad, en las riquezas y en la pobreza, hasta que la muerte nos separe, las parejas deben ser conscientes de la extrema necesidad de comunicarse, del arte de la comunicación, y hacer todo en su poder para nunca renunciar a esforzarse por mejorar en sus habilidades de comunicación.

Incluso en este proceso, el demonio puede actuar como un gusano en el camino de las vidas de las parejas para bloquear la comunicación de las siguientes maneras:
  • El demonio puede convencer a una pareja de que es mejor no hablar para evitar conflictos.
  • El demonio puede tentar a una pareja a pronunciar palabras hirientes que actúen como picaduras de abejas.
  • El demonio puede trabajar de tal manera que uno puede querer hablar de todo y el otro no quiera decir nada.
  • El demonio puede convencer a una pareja de evitar hablar con Dios. En resumen, Dios ayuda a las parejas a comunicarse bien.
  • Por último, el demonio puede mover a una pareja a hablar más a otra persona (exes o incluso nuevos "amigos" del sexo opuesto) que a su propio cónyuge, en gran detrimento de su matrimonio.
En conclusión, incumbe a todos los cristianos ser muy conscientes de las obras del demonio, quien está empeñado en destruir a la humanidad. Uno de sus primeros ataques es sobre la Institución de la Familia, la cuna del niño, la Iglesia Doméstica y el futuro de la humanidad.

Volvamos a la Sagrada Familia: San José, María y Jesús, rogamos su intercesión ayudándonos a ser conscientes de los astuciosos ataques del demonio, ayúdanos a rechazar sus tentaciones y a fomentar todo lo puro, noble y digno de alabanza.

Fuente: PildorasDeFe . net (O.Revette 18.12.2017)

jueves, 31 de agosto de 2017

¿Amoris laetitia permite comunión de divorciados vueltos a casar?

¿Amoris laetitia permite comunión de divorciados vueltos a casar? Obispo argentino dice no



BUENOS AIRES, 30 Ago. 17 / 08:01 am (ACI).- En una reciente carta pastoral, el Obispo de San Luis en Argentina, Mons. Pedro Daniel Martínez Perea, explica que la exhortación apostólica del Papa Francisco Amoris laetitia no permite la comunión eucarística para los divorciados vueltos a casar.
En la carta pastoral titulada “Matrimonio, nuevas uniones y Eucaristía en el capítulo 8 de Amoris laetitia” (AL) y firmada el 29 de junio de 2017, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Obispo asegura que “una lectura serena y armónica de Amoris laetitia implica considerarla en el marco del criterio eclesial y hermenéutico” de la constitución dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.
“En este sentido y contexto, se puede concluir que la Exhortación Apostólica en ningún momento afirma que les sea moralmente lícito vivir more uxorio (convivencia con relaciones sexuales) a los fieles unidos en una nueva unión, permaneciendo válido un vínculo matrimonial anterior y que puedan recibir la Sagrada Comunión permaneciendo en ese estado de vida”.
Además, alerta el Prelado, “si así se entendiera, hipotéticamente, a mayor razón (por no tener un vínculo anterior) se seguiría que aquellos jóvenes cristianos que simplemente convivan en intimidad de modo estable podrían también recibir la Sagrada Comunión, permaneciendo en ese estado”.
En otras palabras, resalta Mons. Martínez, “la Exhortación Apostólica postsinodal, Amoris laetitia no ha cambiado al respecto ni la doctrina ni la disciplina eclesiástica, que se funda en aquélla. Es decir, los fieles unidos en una nueva unión, permaneciendo un vínculo matrimonial anterior válido con otra persona, podrían recibir la Sagrada Comunión, fuera de peligro de muerte, solo si se cumplen las condiciones previstas por la Iglesia para esos casos particulares”.
Nulidad matrimonial
El Obispo de San Luis propone también algunas perspectivas que se han de considerar ante unos esposos cuyo matrimonio podría ser nulo.
En una primera actitud, indica, se debe ayudar a los fieles “que se han separado para que hagan lo posible ante Dios de intentar reconciliarse, con actitud de perdón y así poder restablecer la vida matrimonial interrumpida”.
“En un segundo momento y considerando imposible tal reconciliación matrimonial –prosigue– en el camino de discernimiento pastoral si se cree que haya fundamentos para iniciar un proceso en vistas a una declaración de nulidad se pueden dar los pasos previstos por la Iglesia para ello”.
Al respecto, precisa el Obispo de San Luis, “es oportuno recordar que la declaración de la nulidad matrimonial no consiste en ‘anular un matrimonio válido’ sino en que se ha llegado a la certeza de que un determinado matrimonio que se creía válido nunca lo fue objetivamente, luego de un proceso jurídico que incluye una investigación en la verdad y la justicia según causales y motivos precisos objetivamente conformes con la ley divina, la natural y la  eclesiástica”.
Dos posibilidades
Mons. Martínez señala luego dos posibles escenarios con las parejas que han sometido su caso a revisión para verificar si es que su matrimonio es nulo y, por lo tanto, si pueden acceder a la Eucaristía.
La primera posibilidad es que “si al finalizar el proceso sobre la validez o no del matrimonio la Sentencia ‘del primer juez’ determinara la constancia de la nulidad del vínculo matrimonial, el matrimonio que en su momento se creía válido en realidad había sido nulo”.
“En esta situación los que convivían en una nueva unión luego de un camino espiritual apropiado, y si no existen otros impedimentos, podrán acercarse al sacramento de la reconciliación, contraer el sacramento del matrimonio, vivir como cónyuges y recibir la Santa Comunión”, explica.
La segunda posibilidad que plantea el Prelado se refiere a aquella en la que no existe nulidad y el vínculo permanece válido. En este caso, refiere, puede haber tres caminos en el acompañamiento espiritual que ha de brindarse a las parejas.
Un primer camino, dice, es invitar “a los fieles que conviven a tomar los caminos para la separación. Pues estarían viviendo de modo contrario a las enseñanzas del Evangelio. Y, por ello, si continuaran en ese estado de convivencia (more uxorio) permaneciendo el vínculo sacramental con otra persona estarían en estado objetivo de pecado”.
Esta realidad de vida imposibilita la recepción de la Santa Comunión, excepto en peligro de muerte, pues contradice la ‘unión de amor entre Cristo y la Iglesia que se significa y se actualiza en la Eucaristía’”.
La segunda vía que propone el Prelado se refiere a los casos en que existan “condiciones objetivas” y “motivos serios” para que la pareja no se separe, como la educación de los hijos. En esas situaciones, señala, “la Iglesia, como madre de todos que busca la salvación de sus hijos, los invita a arrepentirse de ‘haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo’, que asuman ‘el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos’ y que estén dispuestos a vivir ‘una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio’”.
“Invitación de comprensión y acercamiento pastoral por la cual tales fieles podrían acercarse al sacramento de la reconciliación y recibir la absolución sacramental, que les abriría el camino, remoto scandalo, a recibir la Santa Comunión”, escribe el Obispo.
En el tercer camino que propone, Mons. Martínez resalta que “si realmente esta propuesta no es posible, si bien no puedan recibir la Santa Comunión, debemos acompañarlos y exhortarlos para que cultiven un estilo de vida cristiano, pues siguen perteneciendo a la Iglesia. Esta, como madre, tampoco los abandona sino que reza por ellos, los anima y no los considera necesariamente como ‘obstinados’, por vivir en ese estado contrario a las enseñanzas del Evangelio”.
El Prelado recuerda además la invitación de la Iglesia a las parejas divorciadas en nueva unión que viven more uxorio para que escuchen la Palabra de Dios, frecuenten la Misa, recen, incrementen las obras de caridad, eduquen cristianamente a los hijos y pidan cotidianamente la gracia de Dios; y sugiere a los fieles la posibilidad de adorar al Santísimo Sacramento en alguna de las doce capillas que su diócesis tiene para ello.
El Obispo de San Luis propone también que, en cualquiera de los tres caminos, el acompañamiento pastoral debe considerar que “ante estas dolorosas y nuevas situaciones, en las que pudieran encontrarse algunos fieles y que si bien no responderían ‘objetivamente a la propuesta general del Evangelio’ (AL n. 303) y a la ‘enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio’ (AL n. 292), el Santo Padre nos anima a una paternal dedicación pastoral, pues la Iglesia ‘se siente en el deber de buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia’ para conducirlas ‘a la fuente de salvación’.
El matrimonio es una alianza indisoluble
En sus apreciaciones finales, el Obispo de San Luis alienta a valorar la fidelidad matrimonial y resaltó que “la grandeza del matrimonio cristiano consiste en ser no solo un ‘pacto’ (pactus) entre un varón y una mujer según condiciones jurídicas determinadas (orden natural) sino sobre todo consiste en su profunda novedad como lo es la unión obrada por Dios entre un varón y una mujer en una ‘alianza’ (foedus) indisoluble de toda sus vidas que prefigura la unión entre Cristo y la Iglesia y que el hombre no puede separar (orden sobrenatural)”.
“El matrimonio cristiano, entonces, en su sentido más profundo es un misterio de gracia, una realidad teológica establecida por Dios mismo. Por ello, no puede ser considerado por los fieles como algo dejado a la sola libertad personal reduciéndolo a una mera entidad sociológica”, resalta.
El Prelado exhorta a pensar en la “cultura social durante la época del Imperio Romano, del mundo griego y del fenicio. Cultura que el Nuevo Testamento, especialmente las Cartas Católicas, la oponen al ideal cristiano por lo cual los Apóstoles con energía y caridad misericordiosa advertían a los fieles cristianos que no podían ni pensar (verdad especulativa) ni vivir (verdad práctica) como los paganos”.
“Recordemos que, ayer como hoy, sigue siendo una inmensa riqueza el amor fiel, auténtico, estable y fecundo. En ese sentido y movidos por una solícita caridad en la verdad, valoremos y animemos a los esposos cristianos que aún con dificultades o crisis las han superado con la gracia de Dios permaneciendo fieles con sacrificios y renuncias personales”, alienta.
El Obispo de San Luis destaca asimismo que “la familia cristiana fundada en el sacramento del matrimonio indisoluble (entre un varón y una mujer) es la célula de la sociedad tanto para el bien de la Iglesia como de la misma sociedad civil”.
Condiciones para recibir la Santa Comunión
En su carta pastoral, Mons. Martínez también recuerda las condiciones que la Iglesia establece para recibir la comunión eucarística adecuadamente:
- Tener fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
- Confesión sacramental (in re vel in voto) si fuera el caso; propósito de enmienda (evitar el pecado y las ocasiones). Es decir, recibirla en gracia de Dios, pues quien tenga conciencia de estar en pecado mortal “debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar”, como establece el Catecismo de la Iglesia Católica.
- Estar en ayunas una hora antes.
- Acercarse a recibirla con piedad y devoción.
Fuente: AciPrensa / Publicado: O.Revette 31.08.2017 (Ccs Vzla)

martes, 28 de marzo de 2017

Cuando los padres se separan, la cuenta la pagan los hijos

Papa Francisco: Cuando los padres se separan, la cuenta “la pagan” los hijos


El Papa Francisco en la Misa que presidió este sábado en Milán. Foto: L'Osservatore Romano

MILÁN, 25 Mar. 17 / 01:59 pm (ACI).- El Papa Francisco alentó a los padres de familia a recuperar el hábito de jugar con sus hijos, de “perder” el tiempo con ellos e hizo una exhortación a no pelear frente a ellos porque eso les produce una serie de consecuencias muy negativas.
Así lo indicó el Santo Padre en el encuentro que sostuvo esta tarde en Milán, ante unos 45 mil confirmandos, acompañados de sus padres, padrinos y catequistas, que llenaron el estadio de San Siro.
El Santo Padre dijo luego, que “los niños nos ven y no se imaginan la angustia del niño cuando los padres se pelean, ellos sufren. Y cuando los padres se separan, la cuenta la pagan ellos”.
“Cuando se trae un hijo al mundo, deben tener consciencia de esto. Nosotros, tomamos la responsabilidad de hacer crecer en la fe a este niño”, agregó.
Los ayudará mucho leer la exhortación Amoris Laetitia, sobre todo los primeros capítulos, el cuarto capítulo que es clave. No se olviden, cuando ustedes pelean, los niños sufren y no crecen en la fe”.
Los niños, continuó el Papa, “conocen nuestras alegrías, nuestras tristezas y preocupaciones. Logran captar todo y, dado que son muy intuitivos, sacan sus conclusiones y sus enseñanzas”.
“Saben cuándo hacemos trampa y cuándo no. Lo saben. Por ello, una de las primeras cosas que les diré es: cuídenlos, cuiden sus corazones, su alegría y su esperanza. Los ‘ojitos’ de vuestros hijos memorizan y leen con el corazón”.
El Pontífice exhortó también a mostrar a los niños que “la fe nos ayuda a seguir adelante, a afrontar tantos dramas que tenemos, no con una actitud pesimista sino confiada. Este es el mejor testimonio que podemos darles. Es un modo de decir ‘las palabras se las lleva el viento’, pero lo que se siembra en la memoria, en el corazón, permanece para siempre”.
El Papa también exhortó a las familias a ir juntos a Misa y luego a una plaza o un parque a jugar juntos, acompañados de otras familias. “Esto es bello y ayuda a vivir el mandamiento de santificar las fiestas. Vayan a la iglesia a rezar y no a dormir en la homilía”, pidió Francisco.
En la actualidad, lamentó el Pontífice, “muchos padres deben trabajar en días festivos para darles de comer a sus familias” y “siempre pregunto a los padres, cuando me dicen que pierden la paciencia con los hijos, pregunto ‘¿cuántos son, tres o cuatro?’ Y hago una segunda pregunta. ‘¿Tú juegas con tus hijos?’ Y no saben qué cosa responder. Los padres de este tiempo no pueden jugar o han perdido el hábito de jugar con los hijos, de perder el tiempo con los hijos”.
El Papa exhortó luego a educar en la solidaridad, “con las obras de misericordia”.
“Estas obras hacen crecer en la fe. Esto es muy importante. Me gusta poner el acento en la fiesta, en la gratuidad, en buscar a otras familias que viven la fe como un espacio de disfrute familiar, creo que es necesario también agregar otro elemento. No hay fiesta sin solidaridad, así como no hay solidaridad sin fiesta. Porque cuando uno es solidario, es alegre y transmite esa alegría”.
Fuente: AciPrensa (Publicado por: O.Revette 28-03-2017)

sábado, 25 de marzo de 2017

Papa Francisco: ¡Sin alegría no es posible evangelizar!

¡Sin alegría no es posible evangelizar!, advierte el Papa a sacerdotes y religiosos


El Papa durante su discurso a los sacerdotes y religiosos en la catedral de Milán.

MILÁN, 25 Mar. 17 / 05:47 am (ACI).- En su encuentro con los sacerdotes y consagrados de Milán, el Papa Francisco alertó contra el peligro de la “resignación” y pidió ayudar a los jóvenes en el discernimiento, además de asegurar que la alegría es una condición indispensable para evangelizar.
En la catedral, acompañado del Arzobispo de Milán, el Cardenal Angelo Scola, y otros prelados italianos, se encontró con los sacerdotes y consagrados de la diócesis y respondió a algunas de sus preguntas. Una de ellas sobre cómo evitar perder la alegría de evangelizar, otra sobre la misión de los diáconos permanentes y otra realizada por una religiosa.
“La evangelización no siempre es sinónimo de ‘pescar peces’. Dar testimonio… pero luego es el Señor el que pesca, dónde, cómo, cuándo, no lo sabemos, pero esto es muy importante. También partir de eso: que nosotros somos instrumentos, instrumentos inútiles”, dijo respecto a la primera pregunta.
“Evangelizar es una alegría. Decía el gran Pablo VI en el más grande documento pastoral post conciliar que todavía hoy tiene actualidad: la alegría de la Iglesia es este evangelizar y nosotros tenemos que pedir la gracia de no perderla”.
“Un evangelizador triste es uno que no está convencido de que Jesús es alegría, que Jesús te lleva alegría y que cuando te llama te cambia la vida y te da alegría, te envía en alegría, en la cruz, pero en alegría para evangelizar”, añadió.
Por otro lado, Francisco aseguró que se trata de un “desafío”. “No debemos temer los desafíos que existen” porque “son signo de una fe viva, de una comunidad viva que busca a su Señor y tiene los ojos y el corazón abiertos”. “No debemos tener temor ni lamentarnos, los desafíos se deben tomar por los cuernos, hace bien que haya desafíos, porque hacen crecer”.
Sobre esto mismo, el Santo Padre aseguró que “los desafíos nos ayudan a hacer que nuestra fe no sea ideológica”. “Las ideologías germinan y crecen cuando un cree tener la fe completa, ahí viene la ideología”, y añadió que “nos salvan de un pensamiento cerrado y definitivo y nos abren a una comprensión más amplia”.
Francisco también recordó que nos encontramos en una sociedad “multiforme” y explicó que “la Iglesia tiene mucho que enseñarnos y ayudarnos para una cultura de la diversidad”.
Acerca del discernimiento, aseguró que “en la cultura de la abundancia, a la cual estamos sometidos, la diversidad ofrece un horizonte de muchas posibilidades, presentándoles a todas como válidas y buenas”. “Nuestros jóvenes son expuestos a un ‘zapping’ continuo. Pueden navegar en dos o tres pantallas abiertas al mismo tiempo, pueden interactuar al mismo tiempo en varios escenarios virtuales”.
Por ello, “es bueno enseñarles a discernir, porque tenemos los instrumentos y los elementos que les ayuden a recorrer el camino de la vida sin que se extinga el Espíritu Santo que está en ellos”.
Diaconado permanente y periferias existenciales
El Papa advirtió de que el diácono no puede ser una especie de “intermediario entre los fieles y los pastores”. “El diaconado es una vocación específica, una vocación familiar que reclama el servicio como uno de los dones característicos del pueblo de Dios”.
En definitiva, “es el custodio del servicio en la Iglesia, el servicio en la Palabra, el servicio en el Altar, el servicio a los Pobres”. “No sois medio sacerdotes ni medio laicos –esto sería ‘funcionalizar’ el diaconado–, sino que sois sacramento del servicio a Dios y a los hermanos”.
En su respuesta a la pregunta de una religiosa advirtió contra el peligro de la “resignación”. “Cada vez que pensamos o constatamos que somos pocos, o en muchos casos ancianos, que experimentamos el peso, la fragilidad más que el esplendor, nuestro espíritu comienza a ser corroído por la resignación. Y la resignación conduce después a la pereza”.
Por eso, “hace bien a todos nosotros revisitar los orígenes, una memoria que nos salva de cualquier imaginación gloriosa pero irreal del pasado”.
“Durante muchos años hemos creído, y hemos crecido, con la idea de que las familias religiosas deben ocupar espacios más que iniciar procesos”.
El Papa pidió también poner atención porque a veces “cuando caemos en la resignación nos alejamos de la misericordia”. “Comienza a pesar el dinero que tenemos en el banco, ¿y la pobreza entonces dónde está?”, preguntó. “El Señor es bueno y cuando una congregación religiosa no va por el camino del voto de pobreza le envía un ecónomo o una ecónoma dura que hace que se desmorone todo, y esto es una gracia”.
Francisco pidió no tener miedo a ser una “minoría” y observó que “no osaría deciros a cuáles periferias existenciales debe dirigirse la misión, porque normalmente el Espíritu ha inspirado los carismas para las periferias, para ir a los lugares, en dónde suelen estar los abandonados”.
Fuente: AciPrensa (Publicado por : O.Revette 25.03.2017)


Historias de Familias Numerosas

¿Harías tú lo mismo que ella para 

ayudar a una familia numerosa?

 

Las redes dan a conocer historias altruistas 

como la de Sharnique Dasan

Día a día nos encontramos con personas que son héroes silenciosos. Hasta ahora el clamor se hacía a artistas, futbolistas o famosos. Pero ahora, gracias a las redes a veces nos enteramos de grandes historias protagonizadas por personas que, hasta el momento eran desconocidas por la gran mayoría. Destacan por un altruismo eficaz y generoso, por cosas que hacen con amor, sin buscar vanagloria ni publicidad.
Hace unos días se viralizó en las redes sociales el generoso gesto de una cajera de uno de los supermercados de la cadena Walmart, en Carolina del Sur (EEUU).

Ashley Jordan fue a este supermercado con su esposo. Como ella misma explica en Facebook, era “otra temida salida de compras de víveres para una familia de 5. Compramos tantas cosas como pudimos con los ingresos de mi esposo, ya que yo soy ama de casa. Todo lo que él cobra se invierte en comida para la familia. No soy una fanática de las compras en Walmart debido a lo groseras que son algunas personas allí pero, después de esta noche, mi perspectiva ha cambiado por completo”.

Y es que, una vez en la caja registradora, la pareja tuvo una pequeña charla con la empleada, que fue “muy amable” con su hija pequeña. “No puedo recordar exactamente lo que ella dijo, pero fue en el sentido de que debíamos ser una gran familia a juzgar por el volumen de la compra. Yo asentí. Ella me dijo a cuánto ascendía la cuenta y yo me puse a rebuscar en mi bolso para tratar de reunir todo el dinero”.

El ticket ascendía a 200 dólares (189 euros). Entonces la cajera le sonrió y le dijo: “Ustedes parecen necesitar una bendición esta noche” y se puso a teclear algo en la caja. Volví a mirar el total de la cuenta y me quedé muda: “¡La mujer más dulce que he conocido en mi vida pagó la mitad de mi compra! Le preguntamos si iba en serio y nos dijo que sí. Mi marido y yo sonreímos y pensamos que las cosas van a salir bien porque realmente hay gente buena en el mundo. Muchas gracias, Sharnique Dasant. Realmente eres una bendición y nunca te darás cuenta de lo mucho que nos ayudaste ni de cuánta fe has puesto en nuestros corazones”.

Sharnique Dasant dijo más tarde a la televisión local WLTX que fue su fe que la inspiró a la hora de realizar este gesto. “Era como si tuviera un duendecillo en mi hombro diciéndome al oído: ‘Dales 100 dólares, dales 100 dólares (95 euros)’. Así que simplemente lo hice”.

Fuente: aleteia (Publicado por: O.Revette 25.03.2017)

sábado, 11 de marzo de 2017

Familia Numerosa

FAMILIA NUMEROSAS 


¿FAMILIAS NUMEROSAS HOY EN DIA?


La familia numerosa es uno de los frutos de la práctica de las virtudes por los laicos. El vivir los esposos “como Dios manda” -en todos los sentidos- normalmente conlleva a la formación de familias grandes y con una esmerada educación de los hijos, adquiriendo éstos las costumbres cristianas para toda su vida. De la felicidad de la familia numerosa y de sus grandes beneficios nos habla el Papa Pío XII, en contraposición con la intensa propaganda materialista que taladra mentes y masifica conciencias, haciendo creer que el slogan de “la familia pequeña vive mejor” es un dogma laico indiscutible y que quien lo contradiga reo es de ser juzgado como un ser antisocial y fuera de quicio. El liberalismo exige libertad de opinión para todos, menos para quien contradice su esencia, pues a quien no siga sus dogmas laicos, sólo se le responde con un juicio sumario e inapelable de condenación. De este modo manifiesta su verdadero rostro intolerante y autócrata.
A continuación publicamos la Alocución de Su Santidad, el Papa Pío XII, a los directores de las Asociaciones por las Familias Numerosas de Roma e Italia:

Amados hijos e hijas, dirigentes y representantes de las Asociaciones por las Familias Numerosas de Roma e Italia, esta vuestra visita debe contarse entre las que traen el más profundo placer a Nuestro corazón. Mas vosotros no representáis cualesquier familias; vosotros sois y representáis familias numerosas, aquellas que fueron grandemente bendecidas por Dios y que son especialmente amadas y preciadas por la Iglesia como su tesoro más precioso. Pues estas familias ofrecen un testimonio particularmente claro de tres cosas que sirven para asegurar al mundo de la verdad de la doctrina eclesiástica y la sensatez de su práctica, y que redundan, por el buen ejemplo, en gran beneficio de todas las otras familias y de la sociedad civil misma.

Dondequiera que se encuentren familias numerosas, estas dan señal de:

1. La salud física y moral de un pueblo cristiano.

2. De una fe viva en Dios y de confianza en su
Providencia.

3. De la feliz y provechosa santidad del matrimonio
católico.

Seguramente, una de las aberraciones más perniciosas que ha aparecido en la sociedad moderna, de tendencias paganas, es la opinión de aquellos ansiosos por clasificar la fecundidad del matrimonio como un “mal social”, y que sostienen que cualquier nación que se halle de esta manera afligida debe hacer un gran esfuerzo y utilizar cualquier medio para curar la enfermedad. Esta es la base para la propaganda que pasa con el nombre de “planificación familiar”; en ocasiones es promovida por personas y organizaciones que inspiran respeto a causa de sus posiciones en otros campos, pero que, desafortunadamente, han tomado una postura en esta cuestión que debe ser condenada.

Obediencia a las leyes naturales

A todos los católicos los exhortamos a que den amplia difusión al principio de que el único modo de proteger la salud física y moral de la familia y de la sociedad es mediante la obediencia de las leyes naturales, o mejor dicho, del Creador, fomentando un sincero y sagrado respeto hacia ellas.

Ahora, el valor del testimonio ofrecido por los padres de familias numerosas no yace sólo en su rechazo contundente y unívoco de cualquier compromiso contra las leyes naturales, sino también en una buena disposición para aceptar alegremente y con gratitud estos dones inestimables de Dios –sus hijos- en la cantidad que a Él le plazca mandar.

La principal causa de la decadencia de los pueblos es la violación, el abuso de las leyes naturales que gobiernan el matrimonio y la procreación.

Salud física y moral

Lejos de ser un mal social, las familias numerosas son una garantía de salud moral y física de un pueblo. En los hogares donde los llantos del bebé resuenan siempre en la cuna, florecen espontáneamente las virtudes y se hace huir el vicio, como si hubiese sido perseguido por la niñez, renovada allí como el aliento fresco y vigorizante de la primavera.

La Iglesia está complacida porque le permitís ofrecer grupos de almas sanas para la actividad santificadora del Espíritu Divino.

Es el egoísmo el principal obstáculo para el crecimiento de una familia y éste no puede ser vencido sin recurrir a los principios éticos y religiosos.
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La luz del cristianismo

Sólo la luz divina del cristianismo da significado al tener muchos hijos; así, las familias numerosas, han sido consideradas, con frecuencia, como sinónimo de familias cristianas.

El respeto a las leyes divinas ha hecho que abunden en vida; la fe en Dios da a los padres la fuerza y el vigor necesarios para enfrentar el sacrificio y la autonegación exigidas en la crianza de los hijos; los principios cristianos los guían y ayudan en la pesada labor de la educación; el espíritu cristiano del amor vigila su paz y buen orden, y de la naturaleza parece sacar y conferir las alegrías familiares más profundas a los padres, hijos, hermanos y hermanas.
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Aún externamente, la familia numerosa y bien ordenada, es una especie de santuario visible: el sacramento del bautismo no es un acontecimiento excepcional para ellos, sino algo que constantemente renueva el gozo y la gracia del Señor. La serie de felices peregrinajes a la fuente bautismal aún no acaban de terminarse cuando comienza la confirmación y la primera comunión, sin perder la misma inocencia. El más joven de los hijos apenas habrá puesto a un lado su trajecito blanco entre las memorias más queridas de su vida, cuando ya aparece el primer velo de bodas para reunir a padres, hijos y parientes nuevos al pie del altar. A ello le siguen más matrimonios, más bautismos, más primeras comuniones, como primaveras siempre nuevas que, en cierto sentido, hacen que las visitas de Dios y de su gracia al hogar sean interminables.

Confianza en Dios

Mas Dios visita a las familias con su providencia y los padres, especialmente los pobres, dan claro testimonio de esto al colocar toda su confianza en Él, sobre todo, cuando los esfuerzos humanos no son suficientes. Dios nunca rehusará los medios de vida a quien llama a la existencia.

Sobrepoblación

El presunto problema de la sobrepoblación de la tierra es en parte real y en parte temido sin razón como una catástrofe inminente para la sociedad moderna; sin duda el surgimiento de este problema y el continuo fracaso en encontrar una solución no se debe a alguna confusión o apatía por parte de la Divina Providencia, sino más bien al desorden por parte del hombre, en especial a su egoísmo y su avaricia.

Con el progreso se está desarrollando la tecnología, con ella las facilidades de transportación y con las nuevas fuentes de energía, la tierra puede prosperar y dar alojo a todos por largo tiempo.

Respecto a un futuro más lejano, ¿Quién puede prever los nuevos e insospechados recursos que pueden encontrarse en nuestro planeta, y qué sorpresas pueden descubrirse fuera de ella por medio de los maravillosos logros científicos que apenas se han iniciado? ¿Quién puede estar seguro de que el ritmo natural de la procreación será el mismo en el futuro? La providencia ha reservado el destino del mundo para sí.

Sería más razonable que la sociedad moderna hiciera esfuerzos más determinados para corregir su propia conducta: por ejemplo, quitando las causas de las hambrunas en las zonas en crisis, utilizando los descubrimientos modernos.

La felicidad en una familia numerosa

Sus pesadas labores, multiplicadas una y otra vez, sus intensificados sacrificios y su renuncia a las diversiones costosas, son recompensadas, incluso aquí abajo con el inagotable tesoro del afecto y las tiernas esperanzas que residen en sus corazones.

Las esperanzas pronto se vuelven realidad cuando la hija mayor comienza a ayudar a su madre en el cuidado del bebé y cuando el mayor de los hijos llega a casa sonriente con su primer salario ganado a pulso. Aquél día será particularmente feliz para los padres, pues hará desaparecer el fantasma de una edad vieja pasada en la miseria y se sentirán asegurados de una recompensa por sus sacrificios.

Cuando hay muchos hijos, a los jovencitos se les ahorra el aburrimiento y el tener que vivir con adultos todo el tiempo. Es cierto que algunas veces son tan animados, que os pueden poner los nervios de punta, y que sus riñas pueden parecer pequeños motines; pero incluso estas riñas o pequeños motines pueden jugar un papel efectivo en la formación del carácter. Los hijos de familias numerosas aprenden casi automáticamente a ser cuidadosos de lo que hacen y a asumir responsabilidades; aprenden a ser de gran corazón y generosos. Para ellos la familia es como un lugar de prueba, antes de que salgan al mundo exterior, que será más difícil y más exigente.

Las vocaciones

Todos estos preciosos beneficios serán más sólidos y permanentes, más intensos y fructíferos si la familia numerosa toma como principio rector el espíritu sobrenatural del Evangelio, el cual espiritualiza todo y lo hace eterno. La experiencia muestra que en estos casos, Dios a menudo va más allá de los dones ordinarios de la Providencia, como lo es el gozo y la paz, para conferirle un llamado especial, una vocación al sacerdocio, a la vida religiosa, a la mayor santidad posible.

Con buena razón se ha señalado frecuentemente que las familias numerosas han tenido cunas de santos. Podríamos citar, entre otras, a la familia de San Luis, el rey de Francia, compuesta de diez hijos, la de Santa Catalina de Siena, quien descendía de una familia de veinticinco, San Roberto Belarmino de una familia de doce, y San Pío X de una familia de diez.

Cada vocación es un secreto de la Providencia; pero estos casos prueban que un número grande de hijos no impide a los padres darles una crianza excepcional y perfecta; y muestran que la cantidad no trabaja en 
desventaja de su calidad, sea respecto a los valores físicos, sea los espirituales.
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Pidiendo la protección divina para vuestras familias y para las de toda Italia, y colocándolas una vez más bajo la protección celestial de la Sagrada Familia, de Jesús, María y José, Os conferimos con todo Nuestro corazón Nuestra paternal bendición apostólica.

Fuente: Catolicidad . com
Publicado por: O.Revette 11.03.2017 2:08pm