martes, 28 de marzo de 2017

Cuando los padres se separan, la cuenta la pagan los hijos

Papa Francisco: Cuando los padres se separan, la cuenta “la pagan” los hijos


El Papa Francisco en la Misa que presidió este sábado en Milán. Foto: L'Osservatore Romano

MILÁN, 25 Mar. 17 / 01:59 pm (ACI).- El Papa Francisco alentó a los padres de familia a recuperar el hábito de jugar con sus hijos, de “perder” el tiempo con ellos e hizo una exhortación a no pelear frente a ellos porque eso les produce una serie de consecuencias muy negativas.
Así lo indicó el Santo Padre en el encuentro que sostuvo esta tarde en Milán, ante unos 45 mil confirmandos, acompañados de sus padres, padrinos y catequistas, que llenaron el estadio de San Siro.
El Santo Padre dijo luego, que “los niños nos ven y no se imaginan la angustia del niño cuando los padres se pelean, ellos sufren. Y cuando los padres se separan, la cuenta la pagan ellos”.
“Cuando se trae un hijo al mundo, deben tener consciencia de esto. Nosotros, tomamos la responsabilidad de hacer crecer en la fe a este niño”, agregó.
Los ayudará mucho leer la exhortación Amoris Laetitia, sobre todo los primeros capítulos, el cuarto capítulo que es clave. No se olviden, cuando ustedes pelean, los niños sufren y no crecen en la fe”.
Los niños, continuó el Papa, “conocen nuestras alegrías, nuestras tristezas y preocupaciones. Logran captar todo y, dado que son muy intuitivos, sacan sus conclusiones y sus enseñanzas”.
“Saben cuándo hacemos trampa y cuándo no. Lo saben. Por ello, una de las primeras cosas que les diré es: cuídenlos, cuiden sus corazones, su alegría y su esperanza. Los ‘ojitos’ de vuestros hijos memorizan y leen con el corazón”.
El Pontífice exhortó también a mostrar a los niños que “la fe nos ayuda a seguir adelante, a afrontar tantos dramas que tenemos, no con una actitud pesimista sino confiada. Este es el mejor testimonio que podemos darles. Es un modo de decir ‘las palabras se las lleva el viento’, pero lo que se siembra en la memoria, en el corazón, permanece para siempre”.
El Papa también exhortó a las familias a ir juntos a Misa y luego a una plaza o un parque a jugar juntos, acompañados de otras familias. “Esto es bello y ayuda a vivir el mandamiento de santificar las fiestas. Vayan a la iglesia a rezar y no a dormir en la homilía”, pidió Francisco.
En la actualidad, lamentó el Pontífice, “muchos padres deben trabajar en días festivos para darles de comer a sus familias” y “siempre pregunto a los padres, cuando me dicen que pierden la paciencia con los hijos, pregunto ‘¿cuántos son, tres o cuatro?’ Y hago una segunda pregunta. ‘¿Tú juegas con tus hijos?’ Y no saben qué cosa responder. Los padres de este tiempo no pueden jugar o han perdido el hábito de jugar con los hijos, de perder el tiempo con los hijos”.
El Papa exhortó luego a educar en la solidaridad, “con las obras de misericordia”.
“Estas obras hacen crecer en la fe. Esto es muy importante. Me gusta poner el acento en la fiesta, en la gratuidad, en buscar a otras familias que viven la fe como un espacio de disfrute familiar, creo que es necesario también agregar otro elemento. No hay fiesta sin solidaridad, así como no hay solidaridad sin fiesta. Porque cuando uno es solidario, es alegre y transmite esa alegría”.
Fuente: AciPrensa (Publicado por: O.Revette 28-03-2017)

sábado, 25 de marzo de 2017

Papa Francisco: ¡Sin alegría no es posible evangelizar!

¡Sin alegría no es posible evangelizar!, advierte el Papa a sacerdotes y religiosos


El Papa durante su discurso a los sacerdotes y religiosos en la catedral de Milán.

MILÁN, 25 Mar. 17 / 05:47 am (ACI).- En su encuentro con los sacerdotes y consagrados de Milán, el Papa Francisco alertó contra el peligro de la “resignación” y pidió ayudar a los jóvenes en el discernimiento, además de asegurar que la alegría es una condición indispensable para evangelizar.
En la catedral, acompañado del Arzobispo de Milán, el Cardenal Angelo Scola, y otros prelados italianos, se encontró con los sacerdotes y consagrados de la diócesis y respondió a algunas de sus preguntas. Una de ellas sobre cómo evitar perder la alegría de evangelizar, otra sobre la misión de los diáconos permanentes y otra realizada por una religiosa.
“La evangelización no siempre es sinónimo de ‘pescar peces’. Dar testimonio… pero luego es el Señor el que pesca, dónde, cómo, cuándo, no lo sabemos, pero esto es muy importante. También partir de eso: que nosotros somos instrumentos, instrumentos inútiles”, dijo respecto a la primera pregunta.
“Evangelizar es una alegría. Decía el gran Pablo VI en el más grande documento pastoral post conciliar que todavía hoy tiene actualidad: la alegría de la Iglesia es este evangelizar y nosotros tenemos que pedir la gracia de no perderla”.
“Un evangelizador triste es uno que no está convencido de que Jesús es alegría, que Jesús te lleva alegría y que cuando te llama te cambia la vida y te da alegría, te envía en alegría, en la cruz, pero en alegría para evangelizar”, añadió.
Por otro lado, Francisco aseguró que se trata de un “desafío”. “No debemos temer los desafíos que existen” porque “son signo de una fe viva, de una comunidad viva que busca a su Señor y tiene los ojos y el corazón abiertos”. “No debemos tener temor ni lamentarnos, los desafíos se deben tomar por los cuernos, hace bien que haya desafíos, porque hacen crecer”.
Sobre esto mismo, el Santo Padre aseguró que “los desafíos nos ayudan a hacer que nuestra fe no sea ideológica”. “Las ideologías germinan y crecen cuando un cree tener la fe completa, ahí viene la ideología”, y añadió que “nos salvan de un pensamiento cerrado y definitivo y nos abren a una comprensión más amplia”.
Francisco también recordó que nos encontramos en una sociedad “multiforme” y explicó que “la Iglesia tiene mucho que enseñarnos y ayudarnos para una cultura de la diversidad”.
Acerca del discernimiento, aseguró que “en la cultura de la abundancia, a la cual estamos sometidos, la diversidad ofrece un horizonte de muchas posibilidades, presentándoles a todas como válidas y buenas”. “Nuestros jóvenes son expuestos a un ‘zapping’ continuo. Pueden navegar en dos o tres pantallas abiertas al mismo tiempo, pueden interactuar al mismo tiempo en varios escenarios virtuales”.
Por ello, “es bueno enseñarles a discernir, porque tenemos los instrumentos y los elementos que les ayuden a recorrer el camino de la vida sin que se extinga el Espíritu Santo que está en ellos”.
Diaconado permanente y periferias existenciales
El Papa advirtió de que el diácono no puede ser una especie de “intermediario entre los fieles y los pastores”. “El diaconado es una vocación específica, una vocación familiar que reclama el servicio como uno de los dones característicos del pueblo de Dios”.
En definitiva, “es el custodio del servicio en la Iglesia, el servicio en la Palabra, el servicio en el Altar, el servicio a los Pobres”. “No sois medio sacerdotes ni medio laicos –esto sería ‘funcionalizar’ el diaconado–, sino que sois sacramento del servicio a Dios y a los hermanos”.
En su respuesta a la pregunta de una religiosa advirtió contra el peligro de la “resignación”. “Cada vez que pensamos o constatamos que somos pocos, o en muchos casos ancianos, que experimentamos el peso, la fragilidad más que el esplendor, nuestro espíritu comienza a ser corroído por la resignación. Y la resignación conduce después a la pereza”.
Por eso, “hace bien a todos nosotros revisitar los orígenes, una memoria que nos salva de cualquier imaginación gloriosa pero irreal del pasado”.
“Durante muchos años hemos creído, y hemos crecido, con la idea de que las familias religiosas deben ocupar espacios más que iniciar procesos”.
El Papa pidió también poner atención porque a veces “cuando caemos en la resignación nos alejamos de la misericordia”. “Comienza a pesar el dinero que tenemos en el banco, ¿y la pobreza entonces dónde está?”, preguntó. “El Señor es bueno y cuando una congregación religiosa no va por el camino del voto de pobreza le envía un ecónomo o una ecónoma dura que hace que se desmorone todo, y esto es una gracia”.
Francisco pidió no tener miedo a ser una “minoría” y observó que “no osaría deciros a cuáles periferias existenciales debe dirigirse la misión, porque normalmente el Espíritu ha inspirado los carismas para las periferias, para ir a los lugares, en dónde suelen estar los abandonados”.
Fuente: AciPrensa (Publicado por : O.Revette 25.03.2017)


Historias de Familias Numerosas

¿Harías tú lo mismo que ella para 

ayudar a una familia numerosa?

 

Las redes dan a conocer historias altruistas 

como la de Sharnique Dasan

Día a día nos encontramos con personas que son héroes silenciosos. Hasta ahora el clamor se hacía a artistas, futbolistas o famosos. Pero ahora, gracias a las redes a veces nos enteramos de grandes historias protagonizadas por personas que, hasta el momento eran desconocidas por la gran mayoría. Destacan por un altruismo eficaz y generoso, por cosas que hacen con amor, sin buscar vanagloria ni publicidad.
Hace unos días se viralizó en las redes sociales el generoso gesto de una cajera de uno de los supermercados de la cadena Walmart, en Carolina del Sur (EEUU).

Ashley Jordan fue a este supermercado con su esposo. Como ella misma explica en Facebook, era “otra temida salida de compras de víveres para una familia de 5. Compramos tantas cosas como pudimos con los ingresos de mi esposo, ya que yo soy ama de casa. Todo lo que él cobra se invierte en comida para la familia. No soy una fanática de las compras en Walmart debido a lo groseras que son algunas personas allí pero, después de esta noche, mi perspectiva ha cambiado por completo”.

Y es que, una vez en la caja registradora, la pareja tuvo una pequeña charla con la empleada, que fue “muy amable” con su hija pequeña. “No puedo recordar exactamente lo que ella dijo, pero fue en el sentido de que debíamos ser una gran familia a juzgar por el volumen de la compra. Yo asentí. Ella me dijo a cuánto ascendía la cuenta y yo me puse a rebuscar en mi bolso para tratar de reunir todo el dinero”.

El ticket ascendía a 200 dólares (189 euros). Entonces la cajera le sonrió y le dijo: “Ustedes parecen necesitar una bendición esta noche” y se puso a teclear algo en la caja. Volví a mirar el total de la cuenta y me quedé muda: “¡La mujer más dulce que he conocido en mi vida pagó la mitad de mi compra! Le preguntamos si iba en serio y nos dijo que sí. Mi marido y yo sonreímos y pensamos que las cosas van a salir bien porque realmente hay gente buena en el mundo. Muchas gracias, Sharnique Dasant. Realmente eres una bendición y nunca te darás cuenta de lo mucho que nos ayudaste ni de cuánta fe has puesto en nuestros corazones”.

Sharnique Dasant dijo más tarde a la televisión local WLTX que fue su fe que la inspiró a la hora de realizar este gesto. “Era como si tuviera un duendecillo en mi hombro diciéndome al oído: ‘Dales 100 dólares, dales 100 dólares (95 euros)’. Así que simplemente lo hice”.

Fuente: aleteia (Publicado por: O.Revette 25.03.2017)

sábado, 11 de marzo de 2017

Familia Numerosa

FAMILIA NUMEROSAS 


¿FAMILIAS NUMEROSAS HOY EN DIA?


La familia numerosa es uno de los frutos de la práctica de las virtudes por los laicos. El vivir los esposos “como Dios manda” -en todos los sentidos- normalmente conlleva a la formación de familias grandes y con una esmerada educación de los hijos, adquiriendo éstos las costumbres cristianas para toda su vida. De la felicidad de la familia numerosa y de sus grandes beneficios nos habla el Papa Pío XII, en contraposición con la intensa propaganda materialista que taladra mentes y masifica conciencias, haciendo creer que el slogan de “la familia pequeña vive mejor” es un dogma laico indiscutible y que quien lo contradiga reo es de ser juzgado como un ser antisocial y fuera de quicio. El liberalismo exige libertad de opinión para todos, menos para quien contradice su esencia, pues a quien no siga sus dogmas laicos, sólo se le responde con un juicio sumario e inapelable de condenación. De este modo manifiesta su verdadero rostro intolerante y autócrata.
A continuación publicamos la Alocución de Su Santidad, el Papa Pío XII, a los directores de las Asociaciones por las Familias Numerosas de Roma e Italia:

Amados hijos e hijas, dirigentes y representantes de las Asociaciones por las Familias Numerosas de Roma e Italia, esta vuestra visita debe contarse entre las que traen el más profundo placer a Nuestro corazón. Mas vosotros no representáis cualesquier familias; vosotros sois y representáis familias numerosas, aquellas que fueron grandemente bendecidas por Dios y que son especialmente amadas y preciadas por la Iglesia como su tesoro más precioso. Pues estas familias ofrecen un testimonio particularmente claro de tres cosas que sirven para asegurar al mundo de la verdad de la doctrina eclesiástica y la sensatez de su práctica, y que redundan, por el buen ejemplo, en gran beneficio de todas las otras familias y de la sociedad civil misma.

Dondequiera que se encuentren familias numerosas, estas dan señal de:

1. La salud física y moral de un pueblo cristiano.

2. De una fe viva en Dios y de confianza en su
Providencia.

3. De la feliz y provechosa santidad del matrimonio
católico.

Seguramente, una de las aberraciones más perniciosas que ha aparecido en la sociedad moderna, de tendencias paganas, es la opinión de aquellos ansiosos por clasificar la fecundidad del matrimonio como un “mal social”, y que sostienen que cualquier nación que se halle de esta manera afligida debe hacer un gran esfuerzo y utilizar cualquier medio para curar la enfermedad. Esta es la base para la propaganda que pasa con el nombre de “planificación familiar”; en ocasiones es promovida por personas y organizaciones que inspiran respeto a causa de sus posiciones en otros campos, pero que, desafortunadamente, han tomado una postura en esta cuestión que debe ser condenada.

Obediencia a las leyes naturales

A todos los católicos los exhortamos a que den amplia difusión al principio de que el único modo de proteger la salud física y moral de la familia y de la sociedad es mediante la obediencia de las leyes naturales, o mejor dicho, del Creador, fomentando un sincero y sagrado respeto hacia ellas.

Ahora, el valor del testimonio ofrecido por los padres de familias numerosas no yace sólo en su rechazo contundente y unívoco de cualquier compromiso contra las leyes naturales, sino también en una buena disposición para aceptar alegremente y con gratitud estos dones inestimables de Dios –sus hijos- en la cantidad que a Él le plazca mandar.

La principal causa de la decadencia de los pueblos es la violación, el abuso de las leyes naturales que gobiernan el matrimonio y la procreación.

Salud física y moral

Lejos de ser un mal social, las familias numerosas son una garantía de salud moral y física de un pueblo. En los hogares donde los llantos del bebé resuenan siempre en la cuna, florecen espontáneamente las virtudes y se hace huir el vicio, como si hubiese sido perseguido por la niñez, renovada allí como el aliento fresco y vigorizante de la primavera.

La Iglesia está complacida porque le permitís ofrecer grupos de almas sanas para la actividad santificadora del Espíritu Divino.

Es el egoísmo el principal obstáculo para el crecimiento de una familia y éste no puede ser vencido sin recurrir a los principios éticos y religiosos.
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La luz del cristianismo

Sólo la luz divina del cristianismo da significado al tener muchos hijos; así, las familias numerosas, han sido consideradas, con frecuencia, como sinónimo de familias cristianas.

El respeto a las leyes divinas ha hecho que abunden en vida; la fe en Dios da a los padres la fuerza y el vigor necesarios para enfrentar el sacrificio y la autonegación exigidas en la crianza de los hijos; los principios cristianos los guían y ayudan en la pesada labor de la educación; el espíritu cristiano del amor vigila su paz y buen orden, y de la naturaleza parece sacar y conferir las alegrías familiares más profundas a los padres, hijos, hermanos y hermanas.
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Aún externamente, la familia numerosa y bien ordenada, es una especie de santuario visible: el sacramento del bautismo no es un acontecimiento excepcional para ellos, sino algo que constantemente renueva el gozo y la gracia del Señor. La serie de felices peregrinajes a la fuente bautismal aún no acaban de terminarse cuando comienza la confirmación y la primera comunión, sin perder la misma inocencia. El más joven de los hijos apenas habrá puesto a un lado su trajecito blanco entre las memorias más queridas de su vida, cuando ya aparece el primer velo de bodas para reunir a padres, hijos y parientes nuevos al pie del altar. A ello le siguen más matrimonios, más bautismos, más primeras comuniones, como primaveras siempre nuevas que, en cierto sentido, hacen que las visitas de Dios y de su gracia al hogar sean interminables.

Confianza en Dios

Mas Dios visita a las familias con su providencia y los padres, especialmente los pobres, dan claro testimonio de esto al colocar toda su confianza en Él, sobre todo, cuando los esfuerzos humanos no son suficientes. Dios nunca rehusará los medios de vida a quien llama a la existencia.

Sobrepoblación

El presunto problema de la sobrepoblación de la tierra es en parte real y en parte temido sin razón como una catástrofe inminente para la sociedad moderna; sin duda el surgimiento de este problema y el continuo fracaso en encontrar una solución no se debe a alguna confusión o apatía por parte de la Divina Providencia, sino más bien al desorden por parte del hombre, en especial a su egoísmo y su avaricia.

Con el progreso se está desarrollando la tecnología, con ella las facilidades de transportación y con las nuevas fuentes de energía, la tierra puede prosperar y dar alojo a todos por largo tiempo.

Respecto a un futuro más lejano, ¿Quién puede prever los nuevos e insospechados recursos que pueden encontrarse en nuestro planeta, y qué sorpresas pueden descubrirse fuera de ella por medio de los maravillosos logros científicos que apenas se han iniciado? ¿Quién puede estar seguro de que el ritmo natural de la procreación será el mismo en el futuro? La providencia ha reservado el destino del mundo para sí.

Sería más razonable que la sociedad moderna hiciera esfuerzos más determinados para corregir su propia conducta: por ejemplo, quitando las causas de las hambrunas en las zonas en crisis, utilizando los descubrimientos modernos.

La felicidad en una familia numerosa

Sus pesadas labores, multiplicadas una y otra vez, sus intensificados sacrificios y su renuncia a las diversiones costosas, son recompensadas, incluso aquí abajo con el inagotable tesoro del afecto y las tiernas esperanzas que residen en sus corazones.

Las esperanzas pronto se vuelven realidad cuando la hija mayor comienza a ayudar a su madre en el cuidado del bebé y cuando el mayor de los hijos llega a casa sonriente con su primer salario ganado a pulso. Aquél día será particularmente feliz para los padres, pues hará desaparecer el fantasma de una edad vieja pasada en la miseria y se sentirán asegurados de una recompensa por sus sacrificios.

Cuando hay muchos hijos, a los jovencitos se les ahorra el aburrimiento y el tener que vivir con adultos todo el tiempo. Es cierto que algunas veces son tan animados, que os pueden poner los nervios de punta, y que sus riñas pueden parecer pequeños motines; pero incluso estas riñas o pequeños motines pueden jugar un papel efectivo en la formación del carácter. Los hijos de familias numerosas aprenden casi automáticamente a ser cuidadosos de lo que hacen y a asumir responsabilidades; aprenden a ser de gran corazón y generosos. Para ellos la familia es como un lugar de prueba, antes de que salgan al mundo exterior, que será más difícil y más exigente.

Las vocaciones

Todos estos preciosos beneficios serán más sólidos y permanentes, más intensos y fructíferos si la familia numerosa toma como principio rector el espíritu sobrenatural del Evangelio, el cual espiritualiza todo y lo hace eterno. La experiencia muestra que en estos casos, Dios a menudo va más allá de los dones ordinarios de la Providencia, como lo es el gozo y la paz, para conferirle un llamado especial, una vocación al sacerdocio, a la vida religiosa, a la mayor santidad posible.

Con buena razón se ha señalado frecuentemente que las familias numerosas han tenido cunas de santos. Podríamos citar, entre otras, a la familia de San Luis, el rey de Francia, compuesta de diez hijos, la de Santa Catalina de Siena, quien descendía de una familia de veinticinco, San Roberto Belarmino de una familia de doce, y San Pío X de una familia de diez.

Cada vocación es un secreto de la Providencia; pero estos casos prueban que un número grande de hijos no impide a los padres darles una crianza excepcional y perfecta; y muestran que la cantidad no trabaja en 
desventaja de su calidad, sea respecto a los valores físicos, sea los espirituales.
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Pidiendo la protección divina para vuestras familias y para las de toda Italia, y colocándolas una vez más bajo la protección celestial de la Sagrada Familia, de Jesús, María y José, Os conferimos con todo Nuestro corazón Nuestra paternal bendición apostólica.

Fuente: Catolicidad . com
Publicado por: O.Revette 11.03.2017 2:08pm