lunes, 25 de febrero de 2019

Católicos y ortodoxos pueden colaborar en favor de las familias, afirma el Papa Francisco

El Papa bendice a un niño en el vientre de su madre. 
Foto: Vatican Media

El Papa Francisco hizo un llamado a católicos y ortodoxos a seguir caminando juntos “respetando las respectivas tradiciones espirituales” para colaborar de forma activa en la promoción en contextos nacionales e internacionales de “actividades y propuestas que conciernen a las familias y a los valores familiares”.
Francisco hizo esta petición durante la audiencia que concedió a la delegación de la Diaconía Apostólica de la Iglesia de Grecia este lunes 25 de febrero 2019 en el Vaticano.
En su discurso, el Santo Padre destacó que “la colaboración entre la Diaconía Apostólica y el Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos dura desde hace más de quince años”. Durante este tiempo “han visto la luz muchos proyectos culturales y educativos dignos de elogio”.
“Es un buen ejemplo de lo fructuoso que es que católicos y ortodoxos trabajen juntos. En el camino recorrido, quienes organizaron las iniciativas y quienes se han beneficiado de ellas, principalmente los jóvenes estudiantes de nuestras Iglesias, han experimentado que lo que tenemos en común es mucho más que lo que nos mantiene alejados”.
Por ello, “hacer cosas juntos ayuda a redescubrirse como hermanos. Los jóvenes nos enseñan a no permanecer prisioneros de las diferencias, sino a encender el deseo de caminar juntos, soñando con superar las dificultades que impiden la plena comunión”.
“Depende de nosotros continuar caminando juntos, haciendo juntos, para redescubrirnos hermanos. Paso a paso, en las cosas que hacemos, podemos vislumbrar, con la ayuda de Dios, su presencia de amor que nos une en una comunión cada vez más fuerte”.
El Pontífice pidió la gracia de caminar “no cada uno por su senda, persiguiendo sus propias metas, como si el otro fuera solo uno que la historia ha puesto a mi lado, sino como hermanos que la Providencia ha hecho que se encontraran y que avanzasen juntos hacia el único Señor, llevando los unos los pesos de los otros, alegrándose los  unos por los pasos de los otros
El Papa señaló que también la pastoral familiar puede favorecerse de esa colaboración entre ortodoxos y católicos y, al mismo tiempo, convertirse en un campo fecundo a esa cooperación, para lo cual “requiere ser cultivado con pasión y urgencia”.
“En esta época, caracterizada por cambios muy rápidos en la sociedad, que repercuten en una creciente fragilidad interior, las familias cristianas, a pesar de pertenecer a diferentes áreas geográficas y culturales, se ven afectadas por muchos desafíos similares”.
“Y nosotros estamos llamados a estar cerca de ellas, a ayudar a las familias a redescubrir el don del matrimonio y la belleza de custodiar el amor, que se renueva cada día en un intercambio sincero y paciente y en la fuerza humilde de la oración”.
El Papa Francisco finalizó su discurso afirmando que “estamos llamados a estar cerca también allí donde la vida familiar no se desarrolla según la plenitud del ideal evangélico y no se lleva a cabo en la paz y la alegría”.
Fuente: AciPrensa 25-02-2019 / Publicado por: O.Revette 


lunes, 18 de febrero de 2019

Papa Francisco: «El acompañaniento no termina con la celebración del matrimonio»


PIDE UN CUIDADO PASTORAL CONTINUO: El ACOMPAÑAMIENTO no termina con la celebración del matrimonio



El papa Francisco recibió ayer en la basílica de San Juan de Letrán a los participantes del curso de formación sobre matrimonio y familia, promovido por la diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana. (28/09/18)

(Aica) «A los cónyuges que experimentan serios problemas en su relación y se encuentran en crisis, es necesario ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del sacramento», les dijo. El Santo Padre les subrayó la importancia del acompañamiento eclesial en cada etapa del matrimonio, y la necesidad de un catecumenado permanente que involucre a todos: sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos.
«El matrimonio no es sólo un acontecimiento social, sino un verdadero sacramento que implica una preparación adecuada y una celebración consciente. El vínculo matrimonial, de hecho, requiere una elección consciente por parte de los novios, que ponga en el centro la voluntad de construir juntos algo que nunca deberá ser traicionado o abandonado», afirmó.
Destacó las iniciativas de la pastoral familiar que están en desarrollo en varias diócesis del mundo, para «adaptarse mejor a la realidad», y mencionó la importancia del acompañamiento de los novios al matrimonio. «Sólo puestos ante la cotidianidad de la vida en común, que invita a los esposos a crecer en un camino de donación y sacrificio, algunos se dan cuenta de que no han comprendido plenamente lo que iban a comenzar», manifestó.
El pontífice señaló que es necesario un «catecumenado permanente» para el sacramento del matrimonio, porque «la mayor eficacia del cuidado pastoral se logra cuando el acompañamiento no termina con la celebración del matrimonio, sino que ‘acompaña’ al menos los primeros años de la vida conyugal». Este debe ser un camino compartido entre sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos.
«Cuanto más profundo y extenso sea el camino de preparación en el tiempo, más las jóvenes parejas aprenderán a corresponder a la gracia y a la fuerza de Dios y desarrollarán también los ‘anticuerpos’ para afrontar los inevitables momentos de dificultad y fatiga de la vida matrimonial y familiar», completó.
Al referirse a las crisis matrimoniales, señaló la necesidad de ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del sacramento, para evaluar con «rectitud y libertad interior» la situación. Sobre la nulidad matrimonial aseguró: «Quienes han comprendido que su unión no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esta situación, puedan encontrar en los obispos, sacerdotes y agentes pastorales el apoyo necesario, que se expresa no sólo en la comunicación de las normas jurídicas, sino ante todo en una actitud de escucha y comprensión».
Al finalizar el encuentro, les deseó a los participantes del curso «que el horizonte de la pastoral familiar diocesana sea cada vez más vasto, asumiendo el estilo propio del Evangelio, encontrando y acogiendo incluso a los jóvenes que deciden convivir sin casarse». «¡Es necesario darles el testimonio de la belleza del matrimonio!», concluyó.

Fuente: InfoCatolica web 28.09.2018 / Publicado por: O.Revette 18-02-2019

lunes, 11 de febrero de 2019

Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor

FAMILIA NUMEROSAS 

Natalidad

Las políticas antinatalistas no son sino otra propuesta ideológica que esconde algo inconfesable: el intento de mantener de modo injusto el status de privilegio de unos pocos, a costa de impedir el acceso a la riqueza a amplias capas de la población. En realidad, sabemos que el hambre en el mundo no es ni mucho menos la consecuencia de una superpoblación o que el aborto no sirve para contener el crecimiento de la población, sino para dar satisfacción a nuestro hedonismo.
Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Son un gran sí a la vida. Varios hijos no son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad.
“Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Varios hijos no son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad”
Al respecto, nunca he entendido cómo los países occidentales, con tasas negativas de crecimiento de la población y con tasas cada vez más altas de esperanza de vida, no reconocen y sostienen la voluntad de aquellos pocos que, de forma generosa, están dispuestos a formar una familia numerosa. Por el contrario, de modo irracional, los que deberían ser objeto de nuestra admiración y respeto son tratados con crítica burlona o se les discrimina con injustas cargas sociales indirectas, cuando deberían ser mimados con políticas sociales especiales, pues, incluso desde el punto de vista del interés, aquellos hijos son nuestro futuro, los que sostendrán a los ancianos del mañana con su contribución económica.
Debo precisar, para evitar toda errónea interpretación, que sería una conclusión superficial decir que el matrimonio está para aportar a la sociedad elementos humanos bien formados (…). El Magisterio, por el contrario, ha enseñado siempre que no se trata simplemente de una cuestión de utilidad social: los hijos son un bien en sí mismos y hacen más buenos a los padres, dilatando su corazón, fortaleciendo su unión y generando en ellos una nueva plenitud, precisamente porque se convierten en el objeto de sus preocupaciones y atenciones. Los hijos son, para sus padres, sus maestros en generosidad. ¡Una familia numerosa es una gran escuela de gratuidad!
Fuente: El “Informe sobre la esperanza” del Card. Müller / O.Revette 11.02.2019



La indisolubilidad del matrimonio es un dogma, precisa Cardenal Müller


El Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, precisó que la indisolubilidad del matrimonio no es una mera doctrina sino un dogma de la Iglesia, y resaltó la necesidad de comprender la realidad de este sacramento y de la familia.
Así lo indicó el Purpurado alemán en un libro-entrevista que ha sido realizado por el periodista español Carlos Granados, director de la Biblioteca de Autores Cristianos en Madrid. El libro se titula “La esperanza de la familia” y se encuentra disponible en inglés, italiano y español, por parte de la editorial Ignatius Press.
En el texto, el Cardenal corrige los malos entendidos sobre la enseñanza de la Iglesia respecto a la familia, se refiere a la dramática situación de los hijos de padres separados y resalta la necesidad de una mayor educación que debe comenzar con la realidad del amor de Dios.
El libro, señala Andrea Gagliarducci, vaticanista de CNA –agencia en inglés del grupo ACI– puede considerarse como la “contribución definitiva” para los preparativos para el siguiente Sínodo de los Obispos, dedicado a la familia, que se realizará en Roma del 5 al 19 de octubre. Por el momento, el Cardenal ha decidido no dar más entrevistas.
Diversas publicaciones han especulado sobre “posibles cambios” en la enseñanza de la Iglesia respecto a la recepción de la Comunión por parte de los divorciados en nueva unión, así como una disciplina más laxa en cuanto a la anulación del matrimonio.
Ante estas especulaciones, el Cardenal Müller reafirma que “la total indisolubilidad de un matrimonio válido no es mera doctrina, sino que es un dogma divino y definitivo de la Iglesia”.
Sobre quienes dicen que los divorciados pueden “comenzar todo de nuevo” o que el amor entre dos personas puede morir, el Purpurado indicó que “estas teorías están radicalmente equivocadas”.
El Cardenal Müller explica que “uno no puede declarar que un matrimonio está extinguido bajo el pretexto de que el amor entre los esposos está ‘muerto’” porque “la indisolubilidad del matrimonio no depende de los sentimientos humanos, ya sean permanentes o transitorios. Esta propiedad del matrimonio la quiere Dios mismo. El Señor está involucrado en el matrimonio entre hombre y mujer, y por eso el lazo existe y tiene su origen en Dios. Esa es la diferencia”.  
Para el Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe los errores en el entendimiento del matrimonio en nuestra sociedad son el resultado del individualismo, y propone un nuevo anuncio de la Palabra de Dios para superarlos.
“En un mundo amargamente individualista y subjetivista, el matrimonio ya no se percibe como una oportunidad para el ser humano de llegar a su plenitud, compartiendo el amor”, lamenta.
“Estamos llamados a anunciar una vez a Dios, ¡a la Trinidad de Amor! Debemos anunciar al Dios revelado que nos llama a ser parte de su ser relacional”, afirma y añade que es importante una buena educación para el sacramento: “la preparación remota para el matrimonio – desde la infancia y la adolescencia – debe ser una prioridad pastoral y educativa”.
Ante los errores y la mala comprensión del matrimonio, el Cardenal Müller señala luego que “como pastor, me digo a mí mismo: ¡no puede ser! ¡Tenemos que decirle a la gente la verdad! Debemos abrir sus ojos, decirles que han sido cobardemente engañados a través de una falsa antropología que solo puede llevar al desastre”.
“Los huérfanos del divorcio, a veces rodeados por muchos bienes y con mucho dinero disponible, son los más pobres entre los pobres, porque tienen cosas materiales pero están privados del bien fundamental: el amor entregado de los padres que ellos mismos niegan para sus hijos”.
El libro “La esperanza de la familia” contiene un prefacio escrito por el Cardenal Fernando Sebastián, de quien el Papa Francisco cuando todavía era el Cardenal Jorge Mario Bergoglio se consideraba su “alumno”, en el que señala que “el principal problema presente en la Iglesia respecto a la familia no es el pequeño número de divorciados y vueltos a casar que quieren recibir la comunión eucarística”.
“Nuestro más serio problema es el gran número de bautizados que se casen civil y sacramentalmente que no viven el matrimonio o la vida marital en armonía con la vida cristiana y las enseñanzas de la Iglesia, que los convertiría es iconos vivientes del amor de Cristo por su Iglesia presente y sirviendo en el mundo”.
En su defensa del dogma de la indisolubilidad del matrimonio, al Cardenal Müller también se le han unidos los cardenales Caffarra, Brandmüller, Bagnasco, Sarah, Re, Ruini, De Paolis, y Collins, entre otros.
El 7 de octubre, Ignatius Press también lanzará el libro “Permaneciendo en la verdad de Cristo”, un trabajo de cinco cardenales que responde al Cardenal Walter Kasper y que refutan la “premisa de que la doctrina tradicional católica y la práctica pastoral contemporánea están en contradicción”.
El libro “La esperanza de la familia. Diálogo con el Cardenal Gerhard-Ludwig Müller”.
Fuente: AciPRensa 07.08.2014 / O.Revette 11.02.2019

viernes, 8 de febrero de 2019

Papa Francisco: "Testimoniar la belleza del matrimonio, cercanía a las parejas en crisis"


27 septiembre 2018 - El Papa encontró, al final de las jornadas de estudio y reflexión, a los participantes en el curso de formación sobre matrimonio y familia promovido por la Diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana. A ellos subrayó la importancia del acompañamiento eclesial en cada etapa del matrimonio, y la necesidad de un catecumenado permanente que involucre a todos: sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos.

A los cónyuges que experimentan serios problemas en su relación y se encuentran en crisis, es necesario ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del Sacramento: lo dijo el Papa encontrando a los participantes en el Curso diocesano de formación sobre matrimonio y familia promovido por la diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana en la Basílica de san Juan de Letrán, en la tarde del 27 de setiembre.

El matrimonio exige una preparación adecuada

El Papa se dirigió a los participantes en la conclusión de las jornadas de reflexión y estudio sobre los desafíos y los proyectos pastorales concernientes a la familia, considerada como iglesia doméstica y santuario de la vida. “Es un campo apostólico vasto, complejo y delicado al que hay que dedicar energía y entusiasmo en el intento de promover el Evangelio de la familia y de la vida”, les dijo. 

“El matrimonio no es sólo un acontecimiento social, sino un verdadero Sacramento que implica una preparación adecuada y una celebración consciente. El vínculo matrimonial, de hecho, requiere una elección consciente por parte de los novios, que ponga en el centro la voluntad de construir juntos algo que nunca deberá ser traicionado o abandonado”.

Señalando las iniciativas en desarrollo en varias diócesis del mundo para que la pastoral familiar se adapte mejor a la realidad, subrayó la importancia del acompañamiento de los novios al matrimonio:
“Muchas veces la raíz última de los problemas, que salen a la luz después de la celebración del sacramento nupcial, se debe buscar no sólo en una inmadurez oculta y remota que estalla repentinamente, sino sobre todo en la debilidad de la fe cristiana y en la falta de acompañamiento eclesial, en la soledad en la que los recién casados suelen quedar después de la celebración del matrimonio. Sólo puestos ante la cotidianidad de la vida en común, que invita a los esposos a crecer en un camino de donación y sacrificio, algunos se dan cuenta de que no han comprendido plenamente lo que iban a comenzar”.

Se necesita un catecumenado permanente

De ahí que el Pontífice reiterara la necesidad de un “catecumenado permanente” para el Sacramento del matrimonio, que se refiera a su preparación, celebración y también a las primeras etapas sucesivas, porque  “la mayor eficacia del cuidado pastoral se logra cuando el acompañamiento no termina con la celebración del matrimonio, sino que ‘acompaña’ al menos los primeros años de la vida conyugal". Se trata de un camino compartido entre sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos:

“Cuanto más profundo y extenso sea el camino de preparación en el tiempo, más las jóvenes parejas aprenderán a corresponder a la gracia y a la fuerza de Dios y desarrollarán también los ‘anticuerpos’ para afrontar los inevitables momentos de dificultad y fatiga de la vida matrimonial y familiar.

Ante las crisis ayudar a redescubrir la gracia del Sacramento

Con respecto a los cónyuges que se encuentran en crisis, el Santo Padre señaló la necesidad de ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del Sacramento. E indicó que en algunos casos -que deberán ser evaluados "con rectitud y libertad interior”,- se ofrezcan las indicaciones apropiadas para emprender un proceso de nulidad:

“Quienes han comprendido que su unión no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esta situación, puedan encontrar en los obispos, sacerdotes y agentes pastorales el apoyo necesario, que se expresa no sólo en la comunicación de las normas jurídicas, sino ante todo en una actitud de escucha y comprensión”.

Nuevo proceso matrimonial y acogida de quienes conviven sin casarse

A propósito del acompañamiento jurídico, el Papa señaló que la normativa sobre el nuevo proceso matrimonial constituye un instrumento válido, que requiere “una aplicación concreta e indiscriminada por parte de todos, en todos los niveles eclesiales”:

“Me alegró saber que muchos Obispos y Vicarios judiciales acogieron prontamente y puesto en práctica el nuevo proceso matrimonial, para consolar la paz de las conciencias, especialmente de los más pobres y alejados de nuestras comunidades eclesiales”.

Y deseó también que el horizonte de la pastoral familiar diocesana "sea cada vez más vasto, asumiendo el estilo propio del Evangelio, encontrando y acogiendo incluso a los jóvenes que deciden convivir sin casarse". "¡Es necesario darles el testimonio de la belleza del matrimonio!”, concluyó. 

Fuente: 



Mons. Aguer: Con una familia destruida no se puede superar la pobreza



El Arzobispo Emérito de La Plata (Argentina), Mons. Héctor Aguer, aseguró que el drama de la pobreza “no se supera simplemente con un plan económico adecuado”, sino por “una renovación profunda de la cultura que empieza por la restauración de la familia”.
En el programa semanal Claves para un Mundo Mejor, emitido el 2 de febrero 2019 por el Canal 9 de Argentina, el Prelado comentó sobre el problema de la pobreza, que afecta al 30% de los jóvenes y el 50% de los adolescentes.
Señaló que cuando se piensa en cómo superar la pobreza lo primero que se viene a la mente es “un plan económico adecuado”; sin embargo, “la pobreza es un problema que va más allá” y “tiene que ver con la familia, la educación y la cultura”.
“Con una familia destruida no se puede superar la pobreza, con una educación que no funciona –como es verdad que no funciona aquí- no se puede superar la pobreza”, advirtió.
“Cuando la cultura se deforma de tal manera que ya el sentido del trabajo, la conciencia del trabajo y de ganarse el pan con el sudor de la frente –como dice la Escritura- se borra de las conciencias entonces es muy difícil que la pobreza sea superada. Los que viven de la limosna estatal nunca dejarán de ser pobres”, agregó.
Frente a este escenario, Mons. Aguer afirmó que “la solución no puede ser simplemente darles algo material, el alivio tiene que ser reconstruir su dignidad, porque la superación de la pobreza tiene que ver con un caso de dignidad humana”.
“Dios quiso que todos tengamos lo necesario para nuestra vida, y no nos referimos solo a lo material. Hay valores que no se compran con dinero sino con una educación recibida en la familia, con una escuela en la que el chico no solo aprende a leer y escribir sino en la que se prepara para la vida, una escuela que prepare para el trabajo, que incentive el sentido del trabajo y la solidaridad. En esto consiste el futuro de una Nación”, expresó.
El Arzobispo Emérito de la Plata también se refirió al problema del consumismo, un vicio “fatal” que está detrás de la pobreza y que consiste en “comprar lo que no se necesita con el dinero que no se tiene. Es una ilusión”.
En ese sentido, recalcó que “la superación de la pobreza supone en toda la población un sentido claro de para qué está el dinero, un sentido de la austeridad y del gasto correspondiente. Por otra parte también un sentido de la justicia distributiva, que es un concepto clave de la Doctrina Social de la Iglesia”.
Finalmente, en vistas a las próximas elecciones presidenciales en Argentina en octubre de 2019, Mons. Aguer instó a la audiencia a considerar la situación de la pobreza bajo las consideraciones de su reflexión.
“Creo que la clave está aquí: no se resuelve la pobreza de la Argentina simplemente por el éxito de un proyecto económico sino por una renovación profunda de la cultura que empieza por la restauración de la familia y por la creación de fuentes genuinas de trabajo, por una superación del egoísmo, para percibir objetivamente el bien común”, concluyó Mons. Aguer.
Fuente: AciPrensa 07.02.2019 / Publicado por: O.Revette 08.02.2019

lunes, 4 de febrero de 2019

Alicia Ballesteros, secretaria de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid: “La familia es el impulso que necesita el corazón para seguir adelante”



  • Una familia numerosa cambia los criterios materialistas e individualistas en otros más humanos”
  • “Hemos emprendido un viaje de locos del que no nos hemos arrepentido ni un solo instante”
“No creo que el miedo, el dinero o la falta de esperanza deban ser motivo suficiente para detener la gran vocación a la paternidad”, afirma Alicia Ballesteros, secretaria de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid (AFNM). Tiene treinta y un años, está casada y tiene tres hijos; junto a su marido, apuesta por la familia numerosa porque quieren “construir un lugar de entrega, respeto, alegría, ilusión, acompañamiento y amor”.
Muchos pensarán que tener tres hijos, hoy y a sus 31 años, es una locura… Me pregunto, ¿de dónde viene esa “locura”?
Nuestra locura parte de muchas ganas de dedicar nuestra vida, la de mi marido y la mía, a un proyecto que realmente merezca la pena, que implique nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en construir un lugar de entrega, respeto, alegría, ilusión, acompañamiento y amor.
Desde el embarazo de mi primer hijo, a los tres meses de casarme, y seguidamente con los dos embarazos siguientes, mostramos claramente nuestra firme decisión de tener hijos y estar abiertos a la vida. La mayoría de los comentarios e impresiones recibidas nos han tachado de irresponsables, locos, imprudentes o más bien ignorantes por no saber el coste económico que supone. No creo que el miedo, el dinero o la falta de esperanza deban ser motivo suficiente para detener la gran vocación a la paternidad. Creo que la paternidad responsable es, en muchas ocasiones, una excusa bonita que limita nuestra entrega en la familia, y por tanto, limita nuestra felicidad.
¿Qué es la familia?
La familia es el impulso que necesita el corazón para seguir adelante en cada instante. Ni más ni menos que el lugar en el que naces, tu origen, tu esencia. Es dónde la persona es ella misma, sin prejuicios, donde prima el ser y no el tener, el saber o el poder.
A muchos les parecerá que la familia numerosa está obsoleta, pero la realidad es que España es un país demasiado longevo (es una visión un poco “materialista”, pero, real…) , ¿qué aporta una familia numerosa a la sociedad actual?
Efectivamente, España ha tenido un fuerte descenso de la natalidad y nuestro país envejece, es muy importante promocionar y favorecer políticas que impulsen más a la familia. Una familia numerosa es fuente de inocencia, creatividad, esperanza, ilusión, vitalidad, energía, entrega, respeto, cariño, solidaridad… ¿no le falta todo esto a nuestra sociedad actual? Una familia numerosa cambia los criterios materialistas e individualistas en otros más humanos y sociales, que sin duda, nos conducen a todos a un mejor puerto.
Recortes por todos lados, ¿qué facilita el Estado español a las familias numerosas?
A nivel nacional tenemos la Ley 40/2003 de Protección a las Familias Numerosas, en teoría, es una buena ley pero en la realidad es que no se aplica en prácticamente nada, sólo en algunos descuentos en transporte y educación superior y no en todas las comunidades autónomas, ya que la ley es nacional y no obliga a las CCAA. Los políticos escuchan a las familias numerosas pero no para hacernos caso, sino para introducir nuestras propuestas y necesidades en su discurso político y quedar bien pero las medidas reales no llegan a las familias numerosas.
¿Porqué vale la pena defender a la familia numerosa?
Las familias en general y, particularmente las familias numerosas, invierten en lo más importante que tiene la sociedad y dónde menos invierte el Estado: en la persona. Toda familia implica trabajo, esfuerzo, pérdida de comodidades y renuncias personales en favor de la construcción de un hogar y por amor a su familia, lo que sin duda es meritorio y debiera ser un motivo de orgullo social y no de escándalo. Las grandes obras requieren de grandes esfuerzos y defender la familia numerosa es defender en el ámbito social y político que esta gran obra que es la familia sea protegida, valorado y ayudada cómo se merece.
¿Cuándo surgió la asociación?
 La AFNM nació en 1986. Fue la iniciativa de unos pocos padres de familia numerosa que la fundaron tras el abandono del estado y las administraciones hacia las familias numerosas desde Transición española. 
¿Qué hacen desde la asociación?
Ayudamos a las familias numerosas, desde las más necesitadas, pero intentamos abarcar a todas, ya que una familia, solo por ser numerosa necesita más apoyo y protección. Esto es con iniciativas sociales. También nos ocupamos del apartado de las reivindicaciones políticas, de la promoción de la familia numerosa, de la obtención de descuentos y beneficios para aliviar un poco la carga del día a día, etc… 
¿Qué han conseguido hasta el momento?
Hemos regenerado la asociación, dándole un nuevo impulso de fuerza y energía, recortar numerosos gastos (motivado por las circunstancias externas) y diseñar una nueva estructura asociativa más para los socios. Hemos conseguido la unión asociativa en la comunidad autónoma de Madrid para ser más fuertes en nuestras reivindicaciones. En la promoción de la familia numerosa hemos diseñado un distintivo, Family Friendly, con el que esperamos distinguir a la familia numerosa y a los que la apoyan. También proporcionamos una pequeña ayuda a las familias numerosas de la asociación, una tarjeta-regalo de Carrefour, con la que queremos redistribuir los ingresos de la asociación entre todos. 
¿Cuáles son los objetivos de AFNM?
Para este año 2014 que será muy importante porque se celebra el XX aniversario internacional de la Familia según la ONU: tenemos un montón de propuestas de políticas familiares en Educación, transporte, vivienda, dependencia y para la Administración de la CA y de los Municipios. Seguir con las medidas sociales de ayuda a las familias más necesitadas y buscar nuevos caminos para la difusión de que el asociacionismo es la manera más eficaz de ser más fuertes ante los políticos, la Administración y la sociedad. También fomentar la participación en la sociedad, a través de la asociación,  para mejorar el valor de la Familia y lo que conlleva, como lo es la vida, el matrimonio, la natalidad.
Fuente: JovenesCatolicos web 03-02-2014 / Publicado por: O.Revette 04-02-2019

viernes, 1 de febrero de 2019

La solución de los problemas está en la familia


Todos los días leemos en los diarios y vemos en los telenoticieros, reportes sobre capturas de bandas delincuenciales o en algunos casos, la dotación de nuevos implementos para la policía, o hasta incluso, la inauguración -hecha con gran pompa- de nuevos centros penitenciarios. Sin embargo, casi nunca reflexionamos sobre si estamos atacando los males de raíz, o si sólo estamos colocando paños de agua tibia para curar una enfermedad cuyo tumor se encuentra en lo más profundo de nuestra sociedad.
La descomposición social que padecemos hoy en día no se arregla con soluciones esquivas, que sólo ven cómo remediar las consecuencias mas no buscan ir al origen mismo del problema.
Personas sumidas en el alcohol y las drogas, personas en cuyo interior existe un conflicto, que en un principio formaron parte de una familia, pero que dentro de ellas no hallaron el espacio que necesitaban y lo buscaron en el lugar menos indicado.
Conflicto al interior del corazón humano, ese es el problema de fondo que aqueja a la sociedad. Conflictos que pueden ser solucionados si se refuerza a la familia, que es la primera escuela donde las personas deben ser formadas en los principios y valores morales que regirán sus vidas.
Sin embargo, vemos cómo la familia es constantemente atacada hoy en día, atacada desde su misma composición con proyectos de ley que buscan equiparar el matrimonio con las uniones homosexuales. Atacada con leyes que en vez de fortalecerla, la debilitan al abrirle paso con mayor facilidad al divorcio. Atacada mediante leyes que atentan contra su apertura a la vida al promover el aborto, en fin, atacada de diferentes maneras y aún por aquellos que deberían velar por su integridad.
Todo esto socava los cimientos de la familia, hiriéndola de muerte porque en su interior los valores de la sociedad de consumo están reemplazando a los valores espirituales; trayendo como resultado el vacío de sus miembros y la búsqueda de soluciones en el exterior, cuando estas están dentro del corazón humano.
Este cambio de valores y sus consecuencias lo podemos constatar cada uno de nosotros dentro de sus propios hogares, en unos más que en otros. Ya no hay tiempo para comunicarse, para dialogar e intercambiar las experiencias, sueños y temores entre los miembros de una misma familia; pero sí hay tiempo para ver más televisión. Ya no hay tiempo para escuchar a los hijos o a la esposa o esposo, pero sí para aumentar la carga laboral y para salir con los amigos. Y si no hay tiempo para conversar y compartir experiencias con aquellos a quienes "vemos", ¿habrá tiempo para hablar y escuchar a Dios?
Esta falta de afecto y acogida dentro de la familia hace que sus miembros -especialmente los hijos- sientan sus necesidades básicas insatisfechas -como el amar y ser amados-, trayendo como manifestaciones de esta frustración de desamor, la violencia o la fuga de la realidad mediante el alcohol y las drogas.
Fortalecer la familia, es un camino privilegiado para sanar la sociedad, de lo contrario nos seguiremos enredando en las consecuencias antes mencionadas y nos seguiremos enfrentando sólo con medidas paliativas, creando un círculo vicioso que cada vez se estrechará más.
Fortalecer la familia es acercarla a Dios, encausarla por el camino que El diseñó para ella y para el que fue creada.
Fuente: AciPrensa / Publicado por: O.Revette 01.02.2019