miércoles, 26 de diciembre de 2018

En Navidad contemplemos y sigamos el ejemplo de la Sagrada Familia

Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

En su mensaje de Navidad, el Obispo de Ciudad Juárez (México), Mons. José Guadalupe Torres Campos, alentó a los fieles a contemplar y seguir el ejemplo de la Sagrada Familia.
El Prelado mexicano destacó que actualmente “sigue siendo muy importante la familia, y celebrar hoy a la Sagrada Familia de Jesús, María y José es contemplar el mismísimo misterio de Dios encarnado, y le pedimos a Dios: concédenos imitar las virtudes domésticas y los lazos de caridad que distinguen a la familia sagrada”.
“A todo padre de familia le invito a que seas un buen padre, a ejemplo de San José,  responsable, amoroso, cercano, que cuides, que protejas, que acompañes a ejemplo de San José”, señaló.
Por otra parte, “María, nuestra Madre Santísima, ¿qué no podemos decir de María?, preciosa ella, esposa, fiel, amorosísima, atenta con su esposo, madre extraordinaria, cómo educa y forma a Jesús, humanamente hablando, mujer de fe, cercana, servicial, mujer de oración, resiliente, extraordinaria, madre y esposa”.
“Y de Jesús, también vemos virtudes  domesticas muy importantes: obediencia, aprende de ellos todo, trabajador, buen hijo, se deja llevar, conducir, se instruye a través del ejemplo de sus padres en las cosas de Dios, de la sinagoga, de la religión, es un buen hijo”, señaló.
“La invitación es a contemplar la Sagrada Familia de Jesús, María y José, trabajemos porque nuestras familias, tu familia, mi familia sean efectivamente sagradas, y sobretodo dice la oración que nos distingamos por la caridad: lazos de Caridad”, añadió.
Mons. Torres Campos alentó: “Papás, sean buenos papás, únanse, vivan muy unidos, ámense, vean por sus hijos, acompáñenlos, denles tiempo de calidad, de amor, acompáñenlos, pero yo también como hijo, a ti como hijo te digo, sigue el ejemplo de Jesús, obediente a tus papás, cercano, ayudando a tus papás”.
El Obispo de Ciudad Juárez también alentó a que al finalizar el año 2018 “te invito a que vayamos ante el  Santísimo durante el día, a darle gracias a Dios”.
“Seamos agradecidos con Dios, toma a tus hijos, tómense ustedes esposos de la mano, vayamos juntos ante el Santísimo y démosle gracias a Dios por este año que hemos vivido. Pero también, como escucharemos en la Misa del primero de enero, digámosle a Dios: bendícenos Señor durante este nuevo año que estamos iniciando”, señaló.
Fuente: AciPrensa 23-12-2018 / Publicado por: O.Revette 26-12-2018

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Catequesis del Papa Francisco sobre el sentido de la Navidad

El Papa Francisco durante la Audiencia General. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa


El Papa Francisco centró su enseñanza de la catequesis de este miércoles 19 de diciembre 2018 en la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano en el sentido de la Navidad.
A 6 días del 25 de diciembre, el Pontífice subrayó las sorpresas que puede traer la Navidad para aquellos que la viven con un sentido cristiano y evangélico.
En este sentido, aseguró que “la Navidad trae cambios de vida inesperados y si nosotros queremos vivir la Navidad debemos abrir el corazón, estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado”.
A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Dentro de seis días será Navidad. Árboles, decoraciones y luces por todas partes recuerdan que también este año será una fiesta. La máquina publicitaria invita a intercambiar siempre nuevos regalos para sorprenderse. Pero, me pregunto ¿es esta la fiesta que agrada a Dios? ¿Qué Navidad le gustaría, qué regalos y qué sorpresas?
Observemos la primera Navidad de la historia para descubrir los gustos de Dios. Esa primera Navidad de la historia estuvo llena de sorpresas. Comenzamos con María, que era la esposa prometida de José: llega el ángel y cambia su vida. De virgen será madre. Seguimos con José, llamado a ser el padre de un niño sin generarlo.
Un hijo que, -golpe de efecto-, llega en el momento menos indicado, es decir, cuando María y José estaban prometidos y, de acuerdo con la Ley, no podían cohabitar. Ante el escándalo, el sentido común de la época invitaba a José a repudiar a María y salvar así su buena reputación, pero él, si bien tuviera derecho, sorprende: para no hacer daño a María piensa despedirla en secreto, a costa de perder su reputación. Luego, otra sorpresa: Dios en un sueño cambia sus planes y le pide que tome a María con él.
Una vez nacido Jesús, cuando tenía sus proyectos para la familia, otra vez en sueños le dicen que se levante y vaya a Egipto. En resumen, la Navidad trae cambios inesperados de vida. Y si queremos vivir la Navidad, tenemos que abrir el corazón y estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado.
Pero cuando llega la sorpresa más grande es en Nochebuena: el Altísimo es un niño pequeño. La Palabra divina es un infante, que significa literalmente "incapaz de hablar". Y la palabra divina se volvió incapaz de hablar.
Para recibir al Salvador no están las autoridades de la época, o del lugar, o los embajadores: no, son simples pastores que, sorprendidos por los ángeles mientras trabajaban de noche, acuden sin demora. ¿Quién lo habría esperado? La Navidad es celebrar lo inédito de Dios, o, mejor dicho, es celebrar a un Dios inédito, que cambia nuestra lógica y nuestras expectativas.
Celebrar la Navidad, es, entonces, dar la bienvenida a las sorpresas del Cielo en la tierra. No se puedes vivir "tierra, tierra", cuando el Cielo trae sus noticias al mundo. La Navidad inaugura una nueva era, donde la vida no se planifica, sino que se da; donde ya no se vive para uno mismo, según los propios gustos, sino para Dios y con Dios, porque desde Navidad Dios es el Dios con nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros. Vivir la Navidad es dejarse sacudir por su sorprendente novedad.
La Navidad de Jesús no ofrece el calor seguro de la chimenea, sino el escalofrío divino que sacude la historia. La Navidad es la revancha de la humildad sobre la arrogancia, de la simplicidad sobre la abundancia, del silencio sobre el alboroto, de la oración sobre "mi tiempo", de Dios sobre mi "yo".
Celebrar la Navidad es hacer como Jesús, venido para nosotros, los necesitados, y bajar hacia aquellos que nos necesitan. Es hacer como María: fiarse, dócil a Dios, incluso sin entender lo que Él hará. Celebrar la Navidad es hacer como José: levantarsepara realizar lo que Dios quiere, incluso si no está de acuerdo con nuestros planes.
San José es sorprendente: nunca habla en el Evangelio: no hay una sola palabra de José en el Evangelio; y el Señor le habla en silencio, le habla precisamente en sueños. Navidad es preferir la voz silenciosa de Dios al estruendo del consumismo. Si sabemos estar en silencio frente al Belén, la Navidad será una sorpresa para nosotros, no algo que ya hayamos visto. Estar en silencio ante el Belén: esta es la invitación para Navidad. Tómate algo de tiempo, ponte delante del Belén y permanece en silencio. Y sentirás, verás la sorpresa.
 Desgraciadamente, sin embargo, nos podemos equivocar de fiesta, y prefiere las cosas usuales de la tierra a las novedades del Cielo. Si la Navidad es solo una buena fiesta tradicional, donde nosotros y no Él estamos en el centro, será una oportunidad perdida. Por favor, ¡no mundanicemos la Navidad! No dejemos de lado al Festejado, como entonces, cuando "vino entre los suyos, y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11).
Desde el primer Evangelio de Adviento, el Señor nos ha puesto en guardia, pidiéndonos que no nos cargásemos con "libertinajes" y "preocupaciones de la vida" (Lc 21,34). Durante estos días se corre, tal vez como nunca durante el año. Pero así se hace lo contrario de lo que Jesús quiere. Culpamos a las muchas cosas que llenan los días, al mundo que va rápido. Y, sin embargo, Jesús no culpó al mundo, nos pidió que no nos dejásemos arrastrar, que velásemos en todo momento rezando (cfr. v. 36).
He aquí, será Navidad si, como José, daremos espacio al silencio; si, como María, diremos "aquí estoy " a Dios; si, como Jesús, estaremos cerca de los que están solos, si, como los pastores, dejaremos nuestros recintos para estar con Jesús. Será Navidad, si encontramos la luz en la pobre gruta de Belén. No será Navidad si buscamos el resplandor del mundo, si nos llenamos de regalos, comidas y cenas, pero no ayudamos al menos a un pobre, que se parece a Dios, porque en Navidad Dios vino pobre.
Queridos hermanos y hermanas, ¡os deseo una Feliz Navidad, una Navidad rica en las sorpresas de Jesús! Pueden parecer sorpresas incómodas, pero son los gustos de Dios. Si los hacemos nuestros, nos daremos a nosotros mismos una sorpresa maravillosa. Cada uno de nosotros tiene escondida en el corazón la capacidad de sorprenderse. Dejémonos sorprender por Jesús en esta Navidad.

Fuente: AciPrensa / Papa Francisco: Audiencia General de este miércoles 19 de diciembre 2018 en el Aula Pablo VI del Vaticano, dedicada a la Navidad. / Publicado por: O.Revette 19-12-2018

El Papa Francisco invita a dejarse sorprender por Jesús en esta Navidad 2019

El Papa Francisco en la Audiencia General. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

El Papa Francisco aseguró que “la Navidad trae cambios de vida inesperados y si nosotros queremos vivir la Navidad debemos abrir el corazón, estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado”.
Así lo dijo durante la Audiencia General de este miércoles 19 de diciembre 2018 en el Aula Pablo VI del Vaticano, dedicada a la Navidad.
En su catequesis, el Santo Padre recordó que en seis días será Navidad y alertó que la publicidad anima a intercambiar regalos nuevos para dar sorpresas. También interrogó si es esta la fiesta que le gusta a Dios y preguntó: “¿Cuál es la Navidad que querría Él, cuáles regalos y sorpresas?” y, por eso, animó a recordar la primera Navidad de la historia llena de sorpresas para “descubrir los gustos de Dios”.
En esta línea, el Papa explicó que la “Navidad es celebrar lo inédito de Dios, o mejor, es celebrar a un Dios inédito” que cambia lógicas y expectativas. De este modo, la Navidad es acoger las sorpresas del Cielo.
“La Navidad inaugura una época nueva, donde la vida no se programa, sino que se da; donde no se vive más para sí, en base a los propios gustos, sino para Dios; y con Dios, porque en la Navidad Dios es el Dios-con-nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros”, afirmó.
Asimismo, el Santo Padre recordó que “la Navidad es la venganza de la humildad sobre la arrogancia, de la sencillez sobre la abundancia, del silencio sobre el estruendo, de la oración sobre ‘mi tiempo’, de Dios sobre mi yo”.
En este sentido, el Papa Francisco exhortó a vivir la Navidad “como Jesús, venido para nosotros necesitados, y bajar hacia quien necesita de nosotros” y agregó que se requiere seguir el ejemplo de María y San José. “Como María: confiar, dóciles a Dios…, como José: alzarse para realizar lo que Dios quiere, incluso si no es según nuestros planes” afirmó.
“San José es sorprendente: en el Evangelio no habla nunca, no hay una palabra de San José en el Evangelio y el Señor le habla en el silencio, le habla en el sueño” explicó el Santo Padre quien añadió que “Navidad es preferir la voz silencio de Dios a los estruendos del consumismo”.
Guardar silencio
En este sentido, el Papa invitó en esta Navidad a “estar en silencio delante al pesebre”. “Date un poco de tiempo, ve delante al pesebre, quédate en silencio, y sentirás, verás la sorpresa”, exclamó.
Al finalizar, el Santo Padre alertó a no equivocarse de fiesta en la Navidad que no sea “solo una bella fiesta tradicional, donde al centro estamos nosotros y no Él. Por favor, ¡no mundanicemos la Navidad!”, pidió.
Fuente: AciPrensa / Papa Francisco: Audiencia General de este miércoles 19 de diciembre 2018 en el Aula Pablo VI del Vaticano, dedicada a la Navidad. / Publicado por: O.Revette 19-12-2018

martes, 4 de diciembre de 2018

El Papa Francisco invita a pacificar el alma, la familia y el mundo en Adviento

El Papa Francisco durante la Misa en Casa Santa Marta. 
Foto: Vatican Media

El Papa Francisco invitó a los cristianos a dedicar el tiempo de Adviento para pacificar la propia alma, los conflictos de familia y contribuir a la paz en el mundo con pequeños gestos en los entornos más cercanos a cada uno.
En su homilía de la Misa en Casa Santa Marta este martes 4 de diciembre 2018, explicó que el Adviento “es un tiempo para prepararse para la venida del Príncipe de la Paz. Es un tiempo para pacificarse, en primer lugar, con nosotros mismos, para pacificar el alma”.
Señaló que es algo necesario, porque “muchas veces no estamos en paz, estamos en ansiedad, en agonía, sin esperanza”. Por ello, animó a reflexionar sobre la pregunta implícita en la venida del Señor: “¿Cómo está hoy tu alma? ¿Está en paz?”.
Y si la respuesta es negativa, invitó a pedir al Señor que la pacifique para prepararse para el encuentro con Él.
En segundo lugar, una vez pacificada el alma, hay que “pacificar la casa, la familia. Hay mucha tristeza en las familias, muchas luchas, muchas pequeñas guerras, muchas desuniones”, lamentó Francisco.
Por último, pacificar el mundo, donde “hay más guerra que paz. Hay muchas guerras, mucha desunión, mucho odio, mucha explotación. No hay paz”.
En su argumentación, el Santo Padre señaló que no es necesario irse a países lejanos para contribuir a la paz en el mundo. Basta con pequeños gestos del día a día en el entorno más cercano.
“¿Qué es lo que hago yo para ayudar a la paz en el mundo?: ‘Pero es que el mundo queda muy lejos, padre’. De acuerdo, pero entonces, ¿qué hago yo para contribuir a la paz en el barrio, en la escuela, en mi lugar de trabajo?”.
Por el contrario: “¿Utilizo siempre cualquier escusa para entrar en guerra, para odiar, para hablar mal de los demás? ¡Eso es hacer la guerra!”.
El Papa rechazó esa actitud: “¿Soy cordial? ¿Trato de construir puentes? ¿Rechazo condenar? Preguntémoselo también a los niños: ¿Qué haces en la escuela? Cuando un compañero, o una compañera que no te gusta, es un poco odioso o es un débil, ¿le haces bullying o la paz con él? ¿Tratas de crear puentes? ¿Le perdonas todo?”.
En definitiva, el mensaje que trató de transmitir el Pontífice fue que “es necesario ser artesanos de paz. Nos lo pide este tiempo de Adviento, de preparación para la venida del Señor que es el Príncipe de la Paz”.
Contribuir a la paz es cumplir con el mandato del cristiano de imitar a Cristo, señaló el Papa: “Hacer la paz es imitar a Dios, que cuando ha querido hacer la paz con nosotros y nos ha perdonado, envió a su Hijo a hacer la paz, a ser el Príncipe de la Paz”.
“Alguno podría decir: ‘Pero padre, yo no he estudiado cómo se hace la paz, no soy una persona culta, no sé, soy joven, no sé…’. Jesús, en el Evangelio, nos dice cuál debe ser la actitud: ‘Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños’”.
Según Francisco, lo que el Señor quiso decir es que, si “tú no has estudiado y no eres sabio, hazte pequeño, hazte humilde, hazte servidor de los demás. Hazte pequeño y el Señor te dará la capacidad de comprender cómo se hace la paz y te dará la fuerza para hacerla”.
El Papa finalizó su homilía pidiendo al Señor “que prepare nuestro corazón para la Navidad del Príncipe de la Paz”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Lucas 10:21-24
21 En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.
22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
23 Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!
24 Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.»
Fuente: AciPrensa 04-12-2018 / Publicado por: O.Revette 04/11/2018 (Pastoral de Comunicación y Medios Parroquia San Carlos Borromeo, Caricuao Caracas Venezuela)

lunes, 26 de noviembre de 2018

Hacen falta más hombres como San José para restaurar imagen del varón, afirma sacerdote



El P. Leandro Bonnin, sacerdote de la provincia argentina de Entre Ríos, publicó una reflexión sobre la importancia de que los hombres imiten a San José para hacer frente a la crisis de valores y se restaure la imagen de lo que significa ser un verdadero hombre.
En su cuenta de Facebook, el sacerdote conocido por su constante defensa de la vida del niño por nacer, afirmó que gran parte de la crisis que vive el mundo “es por la ausencia de más hombres como José”.
Explicó que aquellos hombres inspirados en su "imagen de trabajador, esposo y padre”, podrán “restaurar la imagen del varón del varón lujurioso, egoísta y violento” que se encuentra en el pensamiento de muchas adolescentes que desconfían del valor del matrimonio; así como de la imagen de “cada vez más niños con una identidad confusa" y "varonilidad inconsistente”.
Por tal motivo, precisó que, con más hombres íntegros, muchas niñas aprenderán a amar “al varón virtuoso, casto, protector, amable y fiel, y soñar y proyectar compartir la vida con alguien parecido a él”.
Aquí la reflexión completa del P. Bonnin.

Esta mañana, cuando miré con más cuidado y detalle la hermosa imagen de San José abrazando al Niño en uno de nuestros colegios, lo entendí.
Entendí que gran parte de la crisis que vive Argentina y el mundo es por la ausencia de más hombres como José.
Entendí que esa imagen contenía y expresaba a la vez la dignidad del trabajo humano y el lugar insustituible del varón en la educación de los hijos.
Entendí que muchas niñas crecen sin tener cerca suyo un José en el cual puedan aprender a amar al varón virtuoso, casto, protector, amable y fiel, y soñar y proyectar compartir la vida con alguien parecido a él. 
Entendí que necesitamos más hombres como José para sanar y restaurar la imagen del varón lujurioso, egoísta y violento que subyace -con fundamento en la realidad o no- en el corazón de tantas de nuestras adolescentes, impulsándolas a dudar o desconfiar del valor del matrimonio.
Entendí también que muchos niños crecen sin tener cerca un José en el cual puedan aprender a valorar su virilidad. Un José fuerte pero no agresivo, sólido, pero no insensible, íntegro y honesto, seguro de sí mismo, pero no arrogante. 
Entendí que necesitamos más hombres como José para sanar y restaurar la imagen del varón que se está desdibujando y que genera cada vez más niños con una identidad confusa, con una varonilidad inconsistente, con tanto sufrimiento ya incipiente.
Miremos a José, dejemos que esa imagen de trabajador, esposo y padre nos inspire.
Confiemos a su ejemplo y a su intercesión la vida de las familias actuales y futuras.
P. Leandro Bonnin.
Fuente: AciPRensa 25-11-2018 / Publicado por: O.Revette 26-11-2018

viernes, 23 de noviembre de 2018

¿Hemos preparado el espacio en el hospedaje que son nuestros corazones para recibir a Cristo?



En nuestras vidas, ¿dónde esperamos que nazca Cristo? ¿Lo vemos en los lugares más modestos y lo buscamos en lo solitario y lo olvidado?

¿Hemos preparado el espacio en el hospedaje que son nuestros corazones para recibir a Cristo?

El tiempo hasta que llega el momento del nacimiento de Cristo y el propio momento de su nacimiento, es un tiempo lleno de expectativa, esperanza, gozo y pesar. Todo lo que ocurrió desde la Caída hasta Su nacimiento en un sombrío establo fue en preparación para nuestra Redención.

La Anunciación cambió a Eva en Ave y su “no” en un “hágase en mí según tu palabra” lleno de esperanza y confianza.

San José, un humilde carpintero de Nazaret, pasó a ser el padre adoptivo del Hijo de Dios y caminó el resto de sus días en compañía de la Inmaculada como su esposa. Es un viaje inspirador que los católicos caminan cada año en fe, esperanza y caridad pero comienza en oscuridad. Una oscuridad que contemplamos a través de la esperanza que llena el tiempo de Adviento.

Es un camino duro el que estos protagonistas, y nosotros, debemos caminar. El comienzo del gozoso fin comienza cuando se organiza un censo:

“César Augusto, el mejor tenedor de libros del mundo, se sentó en su palacio cerca del río Tíber. Ante él se extendía un mapa etiquetado con Orbis Terrarum, Imperium Romanum. Él estaba a punto de emitir una orden para llevar a cabo un censo mundial; todas las naciones del mundo civilizado estaban bajo el dominio de Roma. Sólo había una capital del mundo: Roma; sólo un idioma oficial: Latín; sólo un gobernante: César. A cada puesto de avanzada, a cada sátrapa y gobernador, se envió la orden: cada ciudadano romano debe estar inscrito en su propia ciudad. Al margen del Imperio, en el pequeño pueblo de Nazaret, los soldados clavaron en las paredes la orden para que todos los ciudadanos se registrasen en los pueblos de origen de sus familias”. (Fuente: Venerable Fulton Sheen, Life of Christ, página 26 - texto original en inglés)

Fue esta orden la que mandó a María y San José a Belén para el nacimiento del Salvador del Mundo. El hombre más poderoso del mundo había jugado su papel en la historia, aun cuando él ni se lo imaginó. Su orden hizo que Jesucristo naciera en la ciudad de David. César no tenía ni idea que estaba cumpliendo la voluntad de DiosUno y Trino con su decreto.

“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi pueblo, Israel”. (Mt 2,6)

María y José comenzaron su viaje de Nazaret a Belén cuando ella ya estaba casi lista para dar a luz. Les tomaría días llegar.

Nunca se imaginaron que no encontrarían lugar para ellos, especialmente en la condición en la que se encontraba María.

“José estaba lleno de expectativas mientras entraba en la ciudad de su familia, y estaba convencido de que no le sería difícil encontrar alojamiento para María, particularmente tomando en cuenta su condición. José fue de casa en casa sólo para encontrarlas todas llenas. Buscó en vano un lugar donde Él, a Quien le pertenecen el cielo y la tierra, pudiese nacer.

¿Cómo podía ser posible que el Creador no encontrara un hogar en la creación? Subiendo una empinada colina José divisó una luz apenas visible que colgaba de una cuerda a través de una entrada. Ésta sería la posada del pueblo. Ahí, por sobre todos los lugares, seguramente encontraría refugio. Había un cuarto en la posada para los soldados de Roma que había sometido brutalmente a la población judía; había un cuarto para aquellos vestidos con ropas suaves, que vivían en las casas del rey; de hecho, había cuartos para cualquier persona que tuviese una moneda que darle al dueño de la posada; pero no había lugar para Él, que vino al mundo para ser refugio y morada de cada corazón sin hogar.

Cuando finalmente, la trama de la historia se ha filmado hasta cumplir las últimas palabras del guion, la línea más triste de todas será: “No había lugar en la posada”. 

¿Nos hemos tomado un tiempo para reflexionar estas palabras en nuestros corazones? ¿Tenemos un cuarto en la posada que es nuestro corazón para el Niño Jesús que va a nacer? ¿Reflejan nuestras vidas que somos morada de Dios?

Este triste recordatorio de cómo los poderes del mundo negaron a Dios, nos sirve para que cada uno de nosotros tengamos en mente que el mundo siempre ha negado a Cristo.

Nos puede sorprender e incluso rompernos el corazón el ver el barbarismo, el sufrimiento y la brutalidad de este mundo. Nos hiere profundamente cuando nosotros somos rechazados por nuestro amor a Dios, pero ¿qué más podemos esperar?

Nuestro Señor y Salvador fue rechazado desde el mismo momento en el que vino al mundo. “No había lugar en la posada” son las palabras que permanecerán a través de los tiempos y que debemos mantener cerca de nosotros en medio de nuestras propias persecuciones.

“A lo largo de la ladera y hasta llegar a la cueva del establo donde los pastores a veces conducían a sus rebaños en tiempo de tormenta, José y María fueron en busca de refugio. Allí, en un lugar de paz en el solitario abandono de una cueva azotada por el viento frío; allí, bajo el suelo del mundo, Él, que nace sin una madre en el cielo, nació sin un padre en la tierra. 

Así fue que el Salvador de todos nació en la oscuridad de una cueva en las profundidades de la tierra que Él creó.

“En el lugar más sucio del mundo, un pesebre, nació La Pureza. Él, Quien fue después masacrado por hombres que actuaron como bestias, nació entre bestias. Él, Quien se llamaría a sí mismo “el Pan Vivo bajado del cielo”, fue acomodado en un pesebre, literalmente, un lugar para que las bestias coman. Siglos antes, los judíos adoraron al cordero de oro, y los griegos, al asno. Los hombres se inclinaron ante ellos como ante Dios. El buey y el asno estuvieron presentes para hacer su inocente reparación, inclinándose ante su Dios”. 

Nuestro Señor nació y fue colocado en un pesebre. Él se convertiría en Verdadera Comida y Verdadera Bebida para que nosotros pudiésemos tener vida eterna.

El Rey del Universo nació, como muchos bebés, para que Él alimentara a los hambrientos y esclavizados. Nació y fue puesto en un pesebre de madera, cuando la madera de la Cruz esperaba Su sacrificio como ofrenda al Gran Sacerdote.

Él moriría en la madera de una Cruz por los pecados de los hombres y de las mujeres. Éste fue Su propósito, aún mientras María lo sostenía en brazos en esa fría noche.

El Señor moriría por los mismos hombres y mujeres que han caído incontables veces y se han descarriado en la búsqueda de dioses falsos. Los mismos ídolos que humildemente se postraron ante el Cristo niño en la fría oscuridad de una cueva dispuesta para las bestias.

“No hubo lugar en la posada, pero hubo lugar en el establo. La posada es el centro de reunión de la opinión pública, el punto focal del estado de ánimo del mundo, la cita con lo mundano, el lugar de concentración de lo popular y exitoso. Pero el establo es el lugar de los rechazados, de los ignorados y olvidados. El mundo probablemente esperó que el Hijo de Dios naciera –si es que nacería– en una posada. Un establo sería el último lugar donde lo buscaríamos. La Divinidad está siempre donde menos esperamos encontrarla”.

En nuestras vidas, ¿dónde esperamos que nazca Cristo? ¿Lo vemos en los lugares más modestos y lo buscamos en lo dañado, lo solitario y lo olvidado? ¿Estamos esperando que esta Navidad nos traiga paz y gozo? ¿Esperamos que regalos empacados en lindos envoltorios y lazos coloridos nos traigan esa sensación de sentirnos completos? ¿Estamos realmente abriendo nuestros corazones a la humildad y gran condescendencia del Cristo niño durmiendo en un pesebre en una fría noche de invierno?

Estas son las preguntas que deberíamos plantearnos a nosotros mismos mientras recorremos los últimos días del Adviento.

Debemos entrar en la oscuridad de esa cueva y aceptar el único regalo que necesitamos, el Cristo niño. No podemos ser salvados por el mundo.
La única salvación que existe viene de Jesucristo. Por ahora, miramos fijamente y con mucha ternura y amor a Nuestro Salvador envuelto en pañales, pero en unos cuantos meses estaremos al pie de la Cruz el Viernes Santo aguardando el gozo de la Resurrección.

Fuente: Pildora de la Fe Web / Publicado por: O.Revette 23-11-2018

10 pensamientos del Papa Francisco para vivir la Navidad



Para una fiesta de bondad y mansedumbre vivida entre afectos y para donarse a los demás

El papa Francisco nos acompaña en el misterio de la Navidad. En sus discursos y homilías podemos encontrar una propuesta concreta sobre el estilo de vida que deben tener los cristianos en esta fecha tan especial.  “La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez”, recordó (24.12.2014)
Así hemos compilado 10 mensajes oficiales del Papa para vivir auténticamente esta Navidad. Un regalo gratuito lleno de significados que podemos compartir, “guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la «luz grande». Abriendo nuestro corazón” (24.12.2014).
  1. El pesebre representa la ternura de Dios
“Les invito a detenerse ante el pesebre, porque allí nos habla la ternura de Dios. Allí se contempla la misericordia divina que se ha hecho carne, y que enternece nuestra mirada” (22.12.2015).
  1. Jesús nos dedicó toda su vida, dediquémonos a los demás
“Jesús no se ha limitado a encarnarse o a dedicarnos un poco de tiempo, sino que ha venido para compartir nuestra vida, para acoger nuestros deseos. Porque ha querido, y sigue queriendo, vivir aquí, junto a nosotros y por nosotros. Se interesa por nuestro mundo, que en Navidad se ha convertido en su mundo. El pesebre nos recuerda esto: Dios, por su gran misericordia, ha descendido hasta nosotros para quedarse con nosotros” (22.12.2015).
  1. El amor de la Navidad no se impone por la fuerza
“El pesebre nos dice que Él nunca se impone con la fuerza. Recordad bien esto, chicos y chicas: el Señor nunca se impone con la fuerza. Para salvarnos no ha cambiado la historia con un milagro grandioso. Ha venido con gran sencillez, humildad, mansedumbre. Dios no ama las imponentes revoluciones de los potentes de la Historia y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Se hace pequeño, se hace niño, para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con su humilde bondad; para conmover con su pobreza a quienes se esfuerzan por acumular los falsos tesoros de este mundo”(22.12.2015).
  1. La Navidad es luz, es un camino, más allá de algo emotivo y los regalos
La Navidad “no se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros– hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver” (24.12.2013).
  1. En esta noche, hay salvación para todos los hombres (Tt 2,11)
“La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabiduría, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros” (24.12.2013).
  1. Los últimos, los humildes, como los pastores, recibieron al niñito
“Los pastores fueron los primeros que vieron esta “tienda”, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran de los últimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su rebaño. Es condición del peregrino velar, y ellos estaban en vela. Con ellos nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho débil”. (24.12.2013).
  1. No hay lugar para el miedo. La Navidad es amor renovado que vence siempre
“El Señor nos dice una vez más: “No teman” (Lc 2,10). Como dijeron los ángeles a los pastores: “No teman”.  Y también yo les repito a todos: “No teman”. Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz. Amén”. (24.12.2013)
  1. Vivir la Navidad acogiendo los problemas de quien está a nuestro lado
¿Tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios”. (24.12.2014)
  1. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios?
¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera? (24.12.2014)
  1. Bondad, mansedumbre por una Navidad autentica
La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto” (24.12.2014).

Fuente: Aleteia web / Publicado por: O.Revette 23-11-2018


martes, 20 de noviembre de 2018

La familia católica es tan importante para la evangelización como los misioneros





El arzobispo Joseph Naumann habla de sus expectativas de cara al Sínodo de la familia.


Joseph F. Naumann, arzobispo de Kansas City (Estados Unidos), es un partidario decidido e innovador del reforzamiento del matrimonio y de las familias. Como sacerdote y como obispo desde hace ya 17 años, ha subrayado, entre otras cosas, la correcta preparación al matrimonio, la formación a la planificación familiar natural (PFN) y el enriquecimiento de los programas para parejas casadas, además de haber predicado y escrito ampliamente sobre la sabiduría y la belleza de la enseñanza de la Iglesia católica sobre la apertura a la vida.
Ante el Sínodo extraordinario de la familia (5-19 octubre), el arzobispo Naumann consintió ser entrevistado por la edición inglesa de Aleteia sobre el estado del matrimonio y de los programas de PFN a nivel diocesano, sobre lo que hace falta para reforzar el matrimonio y la familia y sobre las esperanzas para el Sínodo.
 
– En general, ¿qué están haciendo las diócesis católicas en Estados Unidos para preparar a las parejas al matrimonio y formarlas en los métodos de planificación familiar natural basados en la ciencia moderna?
 
Casi todas las diócesis ha llevado a cabo un esfuerzo concertado a nivel de preparación al matrimonio. La Iglesia católica invierte más tiempo, energía y recursos que cualquier otro grupo de fe en Estados Unidos para ayudar a las parejas a prepararse no sólo a la ceremonia nupcial, sino a una vida en la que poner en práctica los votos matrimoniales. No podemos en ningún caso estar satisfechos o conformes con nuestros esfuerzos, porque vemos a demasiados matrimonios católicos fracasar, sobre todo en los primeros años.
 
La cultura influencia a nuestros jóvenes católicos con una actitud tóxica hacia los compromisos de por vida y del amor de sacrificio. En nuestra cultura, el amor se considera como que la otra persona me da placer o me realiza, más que como una lucha por sacrificar diariamente la vida por el bien del cónyuge.
 
En particular, hay que reforzar nuestra promoción de la planificación familiar natural. Cada vez más diócesis están aumentando los esfuerzos en este sector, pero la enseñanza de la Iglesia sobre la generosidad ante la apertura a la vida es extremadamente contracorriente. Debemos motivar a las parejas a desafiar los asertos y los prejuicios culturales que dicen que es mejor esperar a tener hijos y /o limitar el número de hijos a un máximo de dos. Cada vez más diócesis están incrementando el componente de la PFN en sus programas de preparación al matrimonio. Es esencial que las parejas casadas que ayudan en los cursos de preparación al matrimonio vivan las enseñanzas de la Iglesia.
 
– ¿Puede indicar algún signo de esperanza, algún paso adelante realizado en los últimos años?
 
Algunas diócesis han pedido en la preparación al matrimonio más que una simple sesión introductoria a la PFN. Alguna diócesis requiere que las parejas sigan todo un curso de PFN. Hay resistencia ante esto, pero las diócesis que han emprendido este camino refieren que cinco años después, la gran mayoría de las parejas practica aún la planificación familiar natural.

En la archidiócesis de Kansas City, tenemos la bendición de tener una doctora que se ha dedicado a difundir la PFN. Tiene una presentación muy eficaz sobre los más recientes datos científicos sobre el cerebro que se refieren al impacto negativo de la contracepción en una relación de pareja. Un alto porcentaje de parejas de novios, tras haber asistido a su presentación, titulada “Una receta para una vida larga y feliz”, ha decidido seguir un curso de PFN completo.
 
– ¿Qué más puede hacerse y por qué?
 
La Iglesia debe animar y sostener a las parejas que se esfuerzan en vivir la enseñanza de la Iglesia sobre la generosidad en la apertura a la vida.

Las parejas que tienen más de dos hijos son a menudo objeto de burla, incluso por los miembros de su parroquia. Debemos subrayar en nuestras comunicaciones la belleza de las familias numerosas, remarcando la alegría de una vida familiar bien vivida.
 
Una pequeña cosa que estoy haciendo en Kansas City es ofrecerme a bautizar al tercero – o siguientes – hijo de una familia en la archidiócesis. Cada mes celebro el bautismo de los niños de estas familias como pequeño aliento a ellos para desafiar los prejuicios culturales por el modo en que están viviendo su matrimonio. Aunque alguna pareja decline mi ofrecimiento, espero que este pequeño gesto por mi parte le permita sentir el apoyo de la Iglesia.
 
Intento también subrayar en mi predicación y en mi enseñanza que lo más importante que la mayor parte de la gente puede hacer para mejorar el mundo, cambiar nuestra cultura y reforzar la Iglesia es vivir bien su propio matrimonio y formar bien a los hijos. Los matrimonios y las familias fuertes son el resultado de miles de decisiones aparentemente insignificantes que maridos y mujeres toman para amar con sacrificio al otro y a los hijos.

La obra más importante en que cada uno puede comprometerse es la formación de la próxima generación, y este es el papel de los padres cristianos. La Iglesia debe ayudar a las parejas casadas a comprender la importancia de su matrimonio no sólo para sí y sus hijos, sino también para el país y para la Iglesia. La familia católica es tan importante para la evangelización como los misioneros que van a tierras lejanas, pues transmite la fe a través de las generaciones.
 
La Iglesia necesita también proporcionar más programas de enriquecimiento del matrimonio para las parejas casadas. Esta es otra forma para demostrar a las parejas la importancia de su matrimonio para la Iglesia. Durante el Año de la Fe, en la archidiócesis ofrecimos muchas oportunidades de experimentar un retiro de un fin de semana para matrimonios titulado “Vivir en el amor”. Más de 500 parejas asistieron. Recibí muchas expresiones conmovedoras de gratitud de parejas que compartieron cómo estas convivencias habían reforzado y enriquecido la vida matrimonial.
 
– ¿Qué espera ver surgir – respecto a la preparación al matrimonio y a la formación a la PFN – en el Sínodo extraordinario?
 
Espero que el Sínodo será en primer lugar un aliento para cada matrimonio para darle a entender qué importante es su amor esponsal para la Iglesia. Este Sínodo y el Sínodo ordinario que seguirá en 2015 nos motivarán como Iglesia para hacer más para preparar a las parejas al matrimonio.
 
A veces en nuestros esfuerzos por formar bien a las parejas hemos disuadido sin querer a algunas parejas de celebrar su matrimonio en la iglesia. El Papa Francisco nos alienta a acoger a las parejas, da igual en qué estadio estén de la aceptación de la plenitud de la enseñanza católica y a guardar con cuidado la oportunidad de compartir con ellos la belleza del amor esponsal cristiano.
 
Por desgracia, muchas de las parejas que vienen a casarse a la Iglesia no han tenido buenos modelos en sus propias familias. Estas personas conocen en primer persona algunas de las heridas y disgustos que el divorcio provoca a las parejas y a sus hijos. A menudo esperan que su matrimonio sea totalmente distinto, mejor.
 
Espero también que el Sínodo ayude a inspirar a más parejas que viven la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y que experimentan su riqueza a ofrecerse voluntarias para asistir a parejas de novios. La Iglesia nos da de verdad una “Receta para una vida larga y feliz”, debemos sólo comunicar mejor nuestra espléndida visión de la nobleza del amor esponsal.
 
 
Nota biográfica: Monseñor Joseph F. Naumann, arzobispo de Kansas City (Kansas), es desde hace 15 años miembro activo del Comité de la Conferencia de los Obispos católicos de Estados Unidos (USCCB) para las Actividades Pro-Vida, y ha formado parte también del Comité de los Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud.

Fuente: Aleteia Susan Wills | Oct 03, 2014 / Publicado por: O.R.

jueves, 25 de octubre de 2018

¿Cómo vive una familia con 16 hijos en la España actual? «Dios ha sido providente, no somos héroes»


Los Jiménez Peral tuvieron que cambiar Málaga por Soria; 

antes fueron misioneros del camino neocatecumenal en Brasil

Ángel y Carmen tienen 16 hijos: Carmen Celeste, Ángel Salén, Juan de Dios, Clara Estrella, Salvador, Isaac, Pedro Andrés, Ezequiel, Abigail, Rafael, Francisco José, Martín Nicolás, Guadalupe, Santiago, Leonardo y Belén.

Desde el pasado verano la provincia de Soria, una de las más despobladas y de edad media más alta, es un poco más joven. A estas tierras numantinas ha llegado la familia Jiménez Peral, formada por Ángel (50 años) y Carmen (48), un matrimonio malagueño con 16 hijos, sin duda, una de las familias más numerosas de España.

Carmen Celeste, Ángel Salén, Juan de Dios, Clara Estrella, Salvador, Isaac, Pedro Andrés, Ezequiel, Abigail, Rafael, Francisco José, Martín Nicolás, Guadalupe, Santiago, Leonardo y Belén. Estos son los nombres de esta familia católica que ha revolucionado y rejuvenecido la provincia de Soria, especialmente la localidad de Almazán, donde ahora viven.

Las favelas de Brasil, Málaga y ahora Soria

Este matrimonio se puso desde el principio en manos de la providencia de Dios, y hasta el momento nunca les ha fallado. Ni ahora en Soria cuando tuvieron que mudarse desde su tierra malagueña debido a que no podían pagar una vivienda, ni cuando ha habido que alimentar a tantos niños, ni tampoco cuando estuvieron casi 10 años como familia misionera del Camino Neocatecumenal en las favelas de Brasilia, donde nacieron cinco de sus hijos.


Ángel y Carmen llevan casi un cuarto de siglo como matrimonio

Ángel Andrés y Carmen Encarnación han relatado a Religión en Libertad cómo ha sido el proceso de dejar su tierra, cómo vive una familia tan grande y sobre todo cómo Dios les ha sostenido en todo momento.

El obligado cambio de ciudad

Marchar con tantos hijos desde el sur de España a la fría Soria no fue una “decisión fácil, pero sí necesaria”, asegura Ángel. En Málaga vivían en una casa grande que les habían cedido y que tenían que dejar ya. “Fue una búsqueda en la que se nos cerraban todas las puertas. Incluso estábamos dispuestos a vivir en cualquier casa aunque fuera pequeña. Pero cuando decíamos que éramos 18 no nos la alquilaban”, explica este padre de familia.

¿Por qué ir a Soria? El tiempo para dejar la casa en Málaga se agotaba, y entonces Ángel, sabiendo el problema de despoblación de la provincia, pensó que sería más fácil encontrar un hogar allí. Al final dejaron incluso su trabajo en Andalucía para mudarse todos a Almazán, un pueblo de 5.000 habitantes. Desde entonces tampoco les ha faltado trabajo, ahora disponen de una casa grande y de un pueblo entero donde los niños pueden jugar sin problemas.

Ángel y Carmen se conocieron en la Jornada Mundial de la Juventud de 1989 que se celebró en Santiago de Compostela. Él iba con un grupo de Melilla, ella con uno de Málaga. Iban en el mismo autobús, aunque no fue hasta cinco años después cuando comenzaron el noviazgo. En ese tiempo no tuvieron noticias el uno del otro, hasta que Carmen supo que Ángel lo estaba pasando mal y le llamó. Ahí saltó la chispa que inició lo que es hoy su familia.


El fuerte encuentro con Dios en la juventud

Este padre no siempre se fío de Dios. “Yo no era religioso, dejé de ir a misa en la adolescencia, comencé a llevar una vida un poco desorganizada. No estudiaba nada. Bebía durante el recreo, también por la noche, llegaba a casa tarde… En el fondo sentía un vacío que tenía que llenar con colocones, colegas, etc”, explica Ángel.  Pero además, hubo un momento clave en este momento de su vida, cuando su mejor amigo murió de sobredosis.

“Estaba en la cuerda floja, a punto de llevar mi vida al desastre. Fue justo en ese momento en el que Dios me llamó, me llevó a la Iglesia y me rescató con gran misericordia”. Confiesa que fue a través del testimonio de sus padres, a los que tras pasar momentos difíciles les vio un cambio en sus vidas. Fue así como acabó yendo a las catequesis del Camino Neocatecumenal.

Hubo un antes y un después en su vida en aquel momento. A Ángel lo que más le impactó fue el anuncio del Kerigma, que “Dios te ama tal y como eres, que Él ha dado la vida por ti”. “Descubrí que en el fondo yo quería ser alguien, quería ser amado. Recurría a los vicios para sentirme importante, para desinhibirme”, explica. Pero entonces en aquella comunidad “empecé a ver la obra de Dios en los hermanos: matrimonios reconstruidos, jóvenes abandonando las drogas...”, explica.

Dios realmente provee

Sin aquel encuentro fuerte con Dios y sin la fuerza que recibe de Dios viviendo la fe en comunidad nunca habrían podido llegar hasta aquí. La experiencia de esta enorme familia es muy clara: “Dios ha sido providente y muy generoso, y los momentos de estrecheces los hemos podido vivir con naturalidad, nadie se ha traumatizado por esto, más bien hemos aprendido a valorar las cosas y a experimentar la providencia divina”.


La providencia es para ellos, explica este matrimonio, “la actuación de Dios cuando ya no te queda nada ni nadie en quien puedas apoyarte. No la definiría solamente como los bienes que recibes sino también como la paciencia y serenidad que Dios te da para entrar en la historia de cada día sin murmurar. Pero Dios siempre ha aparecido y provisto”.

Ni héroes, ni personas especiales

Sobre el hecho tan inusual en la sociedad actual como es tener 16 hijos, aseguran que lo que primero que hay que dejar claro es que “no somos especiales, ni héroes, ni valientes ni mejor que nadie, pues en realidad somos muy débiles, meros espectadores de la obra que Dios hace en nosotros”.

“A través de los años y a pesar de nuestros egoísmos, (Dios) nos ha enseñado que la vida y la felicidad consisten en darte a los demás, en la donación, en no vivir exclusivamente para ti dándote gusto en todo. Es cierto que tenemos momentos difíciles, pero en el Señor, la comunidad, la oración y los sacramentos encontramos las fuerzas que nos sostienen en el combate diario”, relata Ángel.

Leonardo, "un pedacito de cielo"

Al enorme tamaño de la familia se une además que el penúltimo de los hijos, el pequeño Leonardo, tiene síndrome de Down. Ya en el embarazo sabían que llegaba con esta discapacidad, pero “no nos supuso ningún tipo de problema”. Para sus padres, este hijo “más que un problema ha sido un nexo de unión en la familia y ha venido a traer más alegría”.

Su madre le llama “pedacito de cielo”, y todos en casa aseguran que aprenden muchísimo de él y de sus actitudes, de su inocencia, el no tener grandes pretensiones y conformarse con poco. Además, para sus hermanos ha supuesto un “aprendizaje” para la vida. En un mundo en el que los referentes son los futbolistas, el dinero o la belleza, un niño como Leonardo les muestra “la vida en su faceta real. Ven el sufrimiento, la diferencia, la diversidad con una visión de la vida real porque lo ven cada día en su casa”.

Su día a día "no tiene mucho misterio"

Precisamente, la siguiente pregunta es cómo viven el día a día, cómo se organiza una familia con 18 miembros. “No tiene mucho misterio”, afirma el matrimonio.

Para lo que muchos es un imposible, para los Jiménez Peral es el pan nuestro de cada día. Explican que “generalmente te planeas la jornada, pero siempre surge algo que te obliga a reorganizarte de nuevo, y todo en un pequeño espacio de tiempo. Las comidas son lo más fácil, pues en vez de cacerolas tradicionales tenemos las industriales, echas unos poquitos garbanzos más y ya está…”.


Alguna anécdota familiar

Tampoco faltan las anécdotas en la familia, como lo que les ocurrió en un parque. “Tenía una vieja furgoneta y como suele ocurrir, los niños no querían montarse en el coche. Conforme entraban por la puerta, saltaban y volvían a salir, así que me vi obligado a meterlos apresuradamente: ‘venga niños, para dentro’. Por fin, conseguí cerrar las puertas y arrancar. Nos pusimos en movimiento y entonces escuché un lloro que no me era familiar. Paré, miré por el retrovisor y había un niño que me decía entre pucheros: ‘que yo no soy tu hijo’. El niño estaba viendo el espectáculo en el parque, lo había cogido del brazo y lo había metido también en la furgoneta. Lo devolví después”.

Otra escena típica familiar era la de ir a la playa en Málaga andando. Una hora para ir y otra para volver. Todos en caravana con las toallas, los bocadillos, la nevera, las sombrillas y también los carritos de bebés. Eso sí, esas noches todos dormían del tirón.

Echando la vista atrás ven el gran regalo de Dios que supone su familia. “Me sorprende la obra de Dios. Me miro en el espejo y veo mi incapacidad, mi debilidad, pero a pesar de ello el Señor se fía de nosotros y nos capacita para vivir nuestra paternidad y maternidad con gran alegría”, concluye Ángel.
  
Fuente: ReligionEnLibertad web Javier Lozano / ReL 25 octubre 2018
Publicado por: O.Revette 25-10-2018 (Caracas Venezuela)