lunes, 26 de noviembre de 2018

Hacen falta más hombres como San José para restaurar imagen del varón, afirma sacerdote



El P. Leandro Bonnin, sacerdote de la provincia argentina de Entre Ríos, publicó una reflexión sobre la importancia de que los hombres imiten a San José para hacer frente a la crisis de valores y se restaure la imagen de lo que significa ser un verdadero hombre.
En su cuenta de Facebook, el sacerdote conocido por su constante defensa de la vida del niño por nacer, afirmó que gran parte de la crisis que vive el mundo “es por la ausencia de más hombres como José”.
Explicó que aquellos hombres inspirados en su "imagen de trabajador, esposo y padre”, podrán “restaurar la imagen del varón del varón lujurioso, egoísta y violento” que se encuentra en el pensamiento de muchas adolescentes que desconfían del valor del matrimonio; así como de la imagen de “cada vez más niños con una identidad confusa" y "varonilidad inconsistente”.
Por tal motivo, precisó que, con más hombres íntegros, muchas niñas aprenderán a amar “al varón virtuoso, casto, protector, amable y fiel, y soñar y proyectar compartir la vida con alguien parecido a él”.
Aquí la reflexión completa del P. Bonnin.

Esta mañana, cuando miré con más cuidado y detalle la hermosa imagen de San José abrazando al Niño en uno de nuestros colegios, lo entendí.
Entendí que gran parte de la crisis que vive Argentina y el mundo es por la ausencia de más hombres como José.
Entendí que esa imagen contenía y expresaba a la vez la dignidad del trabajo humano y el lugar insustituible del varón en la educación de los hijos.
Entendí que muchas niñas crecen sin tener cerca suyo un José en el cual puedan aprender a amar al varón virtuoso, casto, protector, amable y fiel, y soñar y proyectar compartir la vida con alguien parecido a él. 
Entendí que necesitamos más hombres como José para sanar y restaurar la imagen del varón lujurioso, egoísta y violento que subyace -con fundamento en la realidad o no- en el corazón de tantas de nuestras adolescentes, impulsándolas a dudar o desconfiar del valor del matrimonio.
Entendí también que muchos niños crecen sin tener cerca un José en el cual puedan aprender a valorar su virilidad. Un José fuerte pero no agresivo, sólido, pero no insensible, íntegro y honesto, seguro de sí mismo, pero no arrogante. 
Entendí que necesitamos más hombres como José para sanar y restaurar la imagen del varón que se está desdibujando y que genera cada vez más niños con una identidad confusa, con una varonilidad inconsistente, con tanto sufrimiento ya incipiente.
Miremos a José, dejemos que esa imagen de trabajador, esposo y padre nos inspire.
Confiemos a su ejemplo y a su intercesión la vida de las familias actuales y futuras.
P. Leandro Bonnin.
Fuente: AciPRensa 25-11-2018 / Publicado por: O.Revette 26-11-2018

viernes, 23 de noviembre de 2018

¿Hemos preparado el espacio en el hospedaje que son nuestros corazones para recibir a Cristo?



En nuestras vidas, ¿dónde esperamos que nazca Cristo? ¿Lo vemos en los lugares más modestos y lo buscamos en lo solitario y lo olvidado?

¿Hemos preparado el espacio en el hospedaje que son nuestros corazones para recibir a Cristo?

El tiempo hasta que llega el momento del nacimiento de Cristo y el propio momento de su nacimiento, es un tiempo lleno de expectativa, esperanza, gozo y pesar. Todo lo que ocurrió desde la Caída hasta Su nacimiento en un sombrío establo fue en preparación para nuestra Redención.

La Anunciación cambió a Eva en Ave y su “no” en un “hágase en mí según tu palabra” lleno de esperanza y confianza.

San José, un humilde carpintero de Nazaret, pasó a ser el padre adoptivo del Hijo de Dios y caminó el resto de sus días en compañía de la Inmaculada como su esposa. Es un viaje inspirador que los católicos caminan cada año en fe, esperanza y caridad pero comienza en oscuridad. Una oscuridad que contemplamos a través de la esperanza que llena el tiempo de Adviento.

Es un camino duro el que estos protagonistas, y nosotros, debemos caminar. El comienzo del gozoso fin comienza cuando se organiza un censo:

“César Augusto, el mejor tenedor de libros del mundo, se sentó en su palacio cerca del río Tíber. Ante él se extendía un mapa etiquetado con Orbis Terrarum, Imperium Romanum. Él estaba a punto de emitir una orden para llevar a cabo un censo mundial; todas las naciones del mundo civilizado estaban bajo el dominio de Roma. Sólo había una capital del mundo: Roma; sólo un idioma oficial: Latín; sólo un gobernante: César. A cada puesto de avanzada, a cada sátrapa y gobernador, se envió la orden: cada ciudadano romano debe estar inscrito en su propia ciudad. Al margen del Imperio, en el pequeño pueblo de Nazaret, los soldados clavaron en las paredes la orden para que todos los ciudadanos se registrasen en los pueblos de origen de sus familias”. (Fuente: Venerable Fulton Sheen, Life of Christ, página 26 - texto original en inglés)

Fue esta orden la que mandó a María y San José a Belén para el nacimiento del Salvador del Mundo. El hombre más poderoso del mundo había jugado su papel en la historia, aun cuando él ni se lo imaginó. Su orden hizo que Jesucristo naciera en la ciudad de David. César no tenía ni idea que estaba cumpliendo la voluntad de DiosUno y Trino con su decreto.

“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi pueblo, Israel”. (Mt 2,6)

María y José comenzaron su viaje de Nazaret a Belén cuando ella ya estaba casi lista para dar a luz. Les tomaría días llegar.

Nunca se imaginaron que no encontrarían lugar para ellos, especialmente en la condición en la que se encontraba María.

“José estaba lleno de expectativas mientras entraba en la ciudad de su familia, y estaba convencido de que no le sería difícil encontrar alojamiento para María, particularmente tomando en cuenta su condición. José fue de casa en casa sólo para encontrarlas todas llenas. Buscó en vano un lugar donde Él, a Quien le pertenecen el cielo y la tierra, pudiese nacer.

¿Cómo podía ser posible que el Creador no encontrara un hogar en la creación? Subiendo una empinada colina José divisó una luz apenas visible que colgaba de una cuerda a través de una entrada. Ésta sería la posada del pueblo. Ahí, por sobre todos los lugares, seguramente encontraría refugio. Había un cuarto en la posada para los soldados de Roma que había sometido brutalmente a la población judía; había un cuarto para aquellos vestidos con ropas suaves, que vivían en las casas del rey; de hecho, había cuartos para cualquier persona que tuviese una moneda que darle al dueño de la posada; pero no había lugar para Él, que vino al mundo para ser refugio y morada de cada corazón sin hogar.

Cuando finalmente, la trama de la historia se ha filmado hasta cumplir las últimas palabras del guion, la línea más triste de todas será: “No había lugar en la posada”. 

¿Nos hemos tomado un tiempo para reflexionar estas palabras en nuestros corazones? ¿Tenemos un cuarto en la posada que es nuestro corazón para el Niño Jesús que va a nacer? ¿Reflejan nuestras vidas que somos morada de Dios?

Este triste recordatorio de cómo los poderes del mundo negaron a Dios, nos sirve para que cada uno de nosotros tengamos en mente que el mundo siempre ha negado a Cristo.

Nos puede sorprender e incluso rompernos el corazón el ver el barbarismo, el sufrimiento y la brutalidad de este mundo. Nos hiere profundamente cuando nosotros somos rechazados por nuestro amor a Dios, pero ¿qué más podemos esperar?

Nuestro Señor y Salvador fue rechazado desde el mismo momento en el que vino al mundo. “No había lugar en la posada” son las palabras que permanecerán a través de los tiempos y que debemos mantener cerca de nosotros en medio de nuestras propias persecuciones.

“A lo largo de la ladera y hasta llegar a la cueva del establo donde los pastores a veces conducían a sus rebaños en tiempo de tormenta, José y María fueron en busca de refugio. Allí, en un lugar de paz en el solitario abandono de una cueva azotada por el viento frío; allí, bajo el suelo del mundo, Él, que nace sin una madre en el cielo, nació sin un padre en la tierra. 

Así fue que el Salvador de todos nació en la oscuridad de una cueva en las profundidades de la tierra que Él creó.

“En el lugar más sucio del mundo, un pesebre, nació La Pureza. Él, Quien fue después masacrado por hombres que actuaron como bestias, nació entre bestias. Él, Quien se llamaría a sí mismo “el Pan Vivo bajado del cielo”, fue acomodado en un pesebre, literalmente, un lugar para que las bestias coman. Siglos antes, los judíos adoraron al cordero de oro, y los griegos, al asno. Los hombres se inclinaron ante ellos como ante Dios. El buey y el asno estuvieron presentes para hacer su inocente reparación, inclinándose ante su Dios”. 

Nuestro Señor nació y fue colocado en un pesebre. Él se convertiría en Verdadera Comida y Verdadera Bebida para que nosotros pudiésemos tener vida eterna.

El Rey del Universo nació, como muchos bebés, para que Él alimentara a los hambrientos y esclavizados. Nació y fue puesto en un pesebre de madera, cuando la madera de la Cruz esperaba Su sacrificio como ofrenda al Gran Sacerdote.

Él moriría en la madera de una Cruz por los pecados de los hombres y de las mujeres. Éste fue Su propósito, aún mientras María lo sostenía en brazos en esa fría noche.

El Señor moriría por los mismos hombres y mujeres que han caído incontables veces y se han descarriado en la búsqueda de dioses falsos. Los mismos ídolos que humildemente se postraron ante el Cristo niño en la fría oscuridad de una cueva dispuesta para las bestias.

“No hubo lugar en la posada, pero hubo lugar en el establo. La posada es el centro de reunión de la opinión pública, el punto focal del estado de ánimo del mundo, la cita con lo mundano, el lugar de concentración de lo popular y exitoso. Pero el establo es el lugar de los rechazados, de los ignorados y olvidados. El mundo probablemente esperó que el Hijo de Dios naciera –si es que nacería– en una posada. Un establo sería el último lugar donde lo buscaríamos. La Divinidad está siempre donde menos esperamos encontrarla”.

En nuestras vidas, ¿dónde esperamos que nazca Cristo? ¿Lo vemos en los lugares más modestos y lo buscamos en lo dañado, lo solitario y lo olvidado? ¿Estamos esperando que esta Navidad nos traiga paz y gozo? ¿Esperamos que regalos empacados en lindos envoltorios y lazos coloridos nos traigan esa sensación de sentirnos completos? ¿Estamos realmente abriendo nuestros corazones a la humildad y gran condescendencia del Cristo niño durmiendo en un pesebre en una fría noche de invierno?

Estas son las preguntas que deberíamos plantearnos a nosotros mismos mientras recorremos los últimos días del Adviento.

Debemos entrar en la oscuridad de esa cueva y aceptar el único regalo que necesitamos, el Cristo niño. No podemos ser salvados por el mundo.
La única salvación que existe viene de Jesucristo. Por ahora, miramos fijamente y con mucha ternura y amor a Nuestro Salvador envuelto en pañales, pero en unos cuantos meses estaremos al pie de la Cruz el Viernes Santo aguardando el gozo de la Resurrección.

Fuente: Pildora de la Fe Web / Publicado por: O.Revette 23-11-2018

10 pensamientos del Papa Francisco para vivir la Navidad



Para una fiesta de bondad y mansedumbre vivida entre afectos y para donarse a los demás

El papa Francisco nos acompaña en el misterio de la Navidad. En sus discursos y homilías podemos encontrar una propuesta concreta sobre el estilo de vida que deben tener los cristianos en esta fecha tan especial.  “La respuesta del cristiano no puede ser más que aquella que Dios da a nuestra pequeñez”, recordó (24.12.2014)
Así hemos compilado 10 mensajes oficiales del Papa para vivir auténticamente esta Navidad. Un regalo gratuito lleno de significados que podemos compartir, “guiados por la llama de la fe que ilumina nuestros pasos y animados por la esperanza de encontrar la «luz grande». Abriendo nuestro corazón” (24.12.2014).
  1. El pesebre representa la ternura de Dios
“Les invito a detenerse ante el pesebre, porque allí nos habla la ternura de Dios. Allí se contempla la misericordia divina que se ha hecho carne, y que enternece nuestra mirada” (22.12.2015).
  1. Jesús nos dedicó toda su vida, dediquémonos a los demás
“Jesús no se ha limitado a encarnarse o a dedicarnos un poco de tiempo, sino que ha venido para compartir nuestra vida, para acoger nuestros deseos. Porque ha querido, y sigue queriendo, vivir aquí, junto a nosotros y por nosotros. Se interesa por nuestro mundo, que en Navidad se ha convertido en su mundo. El pesebre nos recuerda esto: Dios, por su gran misericordia, ha descendido hasta nosotros para quedarse con nosotros” (22.12.2015).
  1. El amor de la Navidad no se impone por la fuerza
“El pesebre nos dice que Él nunca se impone con la fuerza. Recordad bien esto, chicos y chicas: el Señor nunca se impone con la fuerza. Para salvarnos no ha cambiado la historia con un milagro grandioso. Ha venido con gran sencillez, humildad, mansedumbre. Dios no ama las imponentes revoluciones de los potentes de la Historia y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Se hace pequeño, se hace niño, para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con su humilde bondad; para conmover con su pobreza a quienes se esfuerzan por acumular los falsos tesoros de este mundo”(22.12.2015).
  1. La Navidad es luz, es un camino, más allá de algo emotivo y los regalos
La Navidad “no se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros– hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver” (24.12.2013).
  1. En esta noche, hay salvación para todos los hombres (Tt 2,11)
“La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabiduría, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros” (24.12.2013).
  1. Los últimos, los humildes, como los pastores, recibieron al niñito
“Los pastores fueron los primeros que vieron esta “tienda”, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran de los últimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su rebaño. Es condición del peregrino velar, y ellos estaban en vela. Con ellos nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho débil”. (24.12.2013).
  1. No hay lugar para el miedo. La Navidad es amor renovado que vence siempre
“El Señor nos dice una vez más: “No teman” (Lc 2,10). Como dijeron los ángeles a los pastores: “No teman”.  Y también yo les repito a todos: “No teman”. Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz. Amén”. (24.12.2013)
  1. Vivir la Navidad acogiendo los problemas de quien está a nuestro lado
¿Tenemos el coraje de acoger con ternura las situaciones difíciles y los problemas de quien está a nuestro lado, o bien preferimos soluciones impersonales, quizás eficaces pero sin el calor del Evangelio? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! Paciencia de Dios, cercanía de Dios, ternura de Dios”. (24.12.2014)
  1. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios?
¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño. Ésta es la pregunta que el Niño nos hace con su sola presencia: ¿permito a Dios que me quiera? (24.12.2014)
  1. Bondad, mansedumbre por una Navidad autentica
La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle: «Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto” (24.12.2014).

Fuente: Aleteia web / Publicado por: O.Revette 23-11-2018


martes, 20 de noviembre de 2018

La familia católica es tan importante para la evangelización como los misioneros





El arzobispo Joseph Naumann habla de sus expectativas de cara al Sínodo de la familia.


Joseph F. Naumann, arzobispo de Kansas City (Estados Unidos), es un partidario decidido e innovador del reforzamiento del matrimonio y de las familias. Como sacerdote y como obispo desde hace ya 17 años, ha subrayado, entre otras cosas, la correcta preparación al matrimonio, la formación a la planificación familiar natural (PFN) y el enriquecimiento de los programas para parejas casadas, además de haber predicado y escrito ampliamente sobre la sabiduría y la belleza de la enseñanza de la Iglesia católica sobre la apertura a la vida.
Ante el Sínodo extraordinario de la familia (5-19 octubre), el arzobispo Naumann consintió ser entrevistado por la edición inglesa de Aleteia sobre el estado del matrimonio y de los programas de PFN a nivel diocesano, sobre lo que hace falta para reforzar el matrimonio y la familia y sobre las esperanzas para el Sínodo.
 
– En general, ¿qué están haciendo las diócesis católicas en Estados Unidos para preparar a las parejas al matrimonio y formarlas en los métodos de planificación familiar natural basados en la ciencia moderna?
 
Casi todas las diócesis ha llevado a cabo un esfuerzo concertado a nivel de preparación al matrimonio. La Iglesia católica invierte más tiempo, energía y recursos que cualquier otro grupo de fe en Estados Unidos para ayudar a las parejas a prepararse no sólo a la ceremonia nupcial, sino a una vida en la que poner en práctica los votos matrimoniales. No podemos en ningún caso estar satisfechos o conformes con nuestros esfuerzos, porque vemos a demasiados matrimonios católicos fracasar, sobre todo en los primeros años.
 
La cultura influencia a nuestros jóvenes católicos con una actitud tóxica hacia los compromisos de por vida y del amor de sacrificio. En nuestra cultura, el amor se considera como que la otra persona me da placer o me realiza, más que como una lucha por sacrificar diariamente la vida por el bien del cónyuge.
 
En particular, hay que reforzar nuestra promoción de la planificación familiar natural. Cada vez más diócesis están aumentando los esfuerzos en este sector, pero la enseñanza de la Iglesia sobre la generosidad ante la apertura a la vida es extremadamente contracorriente. Debemos motivar a las parejas a desafiar los asertos y los prejuicios culturales que dicen que es mejor esperar a tener hijos y /o limitar el número de hijos a un máximo de dos. Cada vez más diócesis están incrementando el componente de la PFN en sus programas de preparación al matrimonio. Es esencial que las parejas casadas que ayudan en los cursos de preparación al matrimonio vivan las enseñanzas de la Iglesia.
 
– ¿Puede indicar algún signo de esperanza, algún paso adelante realizado en los últimos años?
 
Algunas diócesis han pedido en la preparación al matrimonio más que una simple sesión introductoria a la PFN. Alguna diócesis requiere que las parejas sigan todo un curso de PFN. Hay resistencia ante esto, pero las diócesis que han emprendido este camino refieren que cinco años después, la gran mayoría de las parejas practica aún la planificación familiar natural.

En la archidiócesis de Kansas City, tenemos la bendición de tener una doctora que se ha dedicado a difundir la PFN. Tiene una presentación muy eficaz sobre los más recientes datos científicos sobre el cerebro que se refieren al impacto negativo de la contracepción en una relación de pareja. Un alto porcentaje de parejas de novios, tras haber asistido a su presentación, titulada “Una receta para una vida larga y feliz”, ha decidido seguir un curso de PFN completo.
 
– ¿Qué más puede hacerse y por qué?
 
La Iglesia debe animar y sostener a las parejas que se esfuerzan en vivir la enseñanza de la Iglesia sobre la generosidad en la apertura a la vida.

Las parejas que tienen más de dos hijos son a menudo objeto de burla, incluso por los miembros de su parroquia. Debemos subrayar en nuestras comunicaciones la belleza de las familias numerosas, remarcando la alegría de una vida familiar bien vivida.
 
Una pequeña cosa que estoy haciendo en Kansas City es ofrecerme a bautizar al tercero – o siguientes – hijo de una familia en la archidiócesis. Cada mes celebro el bautismo de los niños de estas familias como pequeño aliento a ellos para desafiar los prejuicios culturales por el modo en que están viviendo su matrimonio. Aunque alguna pareja decline mi ofrecimiento, espero que este pequeño gesto por mi parte le permita sentir el apoyo de la Iglesia.
 
Intento también subrayar en mi predicación y en mi enseñanza que lo más importante que la mayor parte de la gente puede hacer para mejorar el mundo, cambiar nuestra cultura y reforzar la Iglesia es vivir bien su propio matrimonio y formar bien a los hijos. Los matrimonios y las familias fuertes son el resultado de miles de decisiones aparentemente insignificantes que maridos y mujeres toman para amar con sacrificio al otro y a los hijos.

La obra más importante en que cada uno puede comprometerse es la formación de la próxima generación, y este es el papel de los padres cristianos. La Iglesia debe ayudar a las parejas casadas a comprender la importancia de su matrimonio no sólo para sí y sus hijos, sino también para el país y para la Iglesia. La familia católica es tan importante para la evangelización como los misioneros que van a tierras lejanas, pues transmite la fe a través de las generaciones.
 
La Iglesia necesita también proporcionar más programas de enriquecimiento del matrimonio para las parejas casadas. Esta es otra forma para demostrar a las parejas la importancia de su matrimonio para la Iglesia. Durante el Año de la Fe, en la archidiócesis ofrecimos muchas oportunidades de experimentar un retiro de un fin de semana para matrimonios titulado “Vivir en el amor”. Más de 500 parejas asistieron. Recibí muchas expresiones conmovedoras de gratitud de parejas que compartieron cómo estas convivencias habían reforzado y enriquecido la vida matrimonial.
 
– ¿Qué espera ver surgir – respecto a la preparación al matrimonio y a la formación a la PFN – en el Sínodo extraordinario?
 
Espero que el Sínodo será en primer lugar un aliento para cada matrimonio para darle a entender qué importante es su amor esponsal para la Iglesia. Este Sínodo y el Sínodo ordinario que seguirá en 2015 nos motivarán como Iglesia para hacer más para preparar a las parejas al matrimonio.
 
A veces en nuestros esfuerzos por formar bien a las parejas hemos disuadido sin querer a algunas parejas de celebrar su matrimonio en la iglesia. El Papa Francisco nos alienta a acoger a las parejas, da igual en qué estadio estén de la aceptación de la plenitud de la enseñanza católica y a guardar con cuidado la oportunidad de compartir con ellos la belleza del amor esponsal cristiano.
 
Por desgracia, muchas de las parejas que vienen a casarse a la Iglesia no han tenido buenos modelos en sus propias familias. Estas personas conocen en primer persona algunas de las heridas y disgustos que el divorcio provoca a las parejas y a sus hijos. A menudo esperan que su matrimonio sea totalmente distinto, mejor.
 
Espero también que el Sínodo ayude a inspirar a más parejas que viven la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y que experimentan su riqueza a ofrecerse voluntarias para asistir a parejas de novios. La Iglesia nos da de verdad una “Receta para una vida larga y feliz”, debemos sólo comunicar mejor nuestra espléndida visión de la nobleza del amor esponsal.
 
 
Nota biográfica: Monseñor Joseph F. Naumann, arzobispo de Kansas City (Kansas), es desde hace 15 años miembro activo del Comité de la Conferencia de los Obispos católicos de Estados Unidos (USCCB) para las Actividades Pro-Vida, y ha formado parte también del Comité de los Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud.

Fuente: Aleteia Susan Wills | Oct 03, 2014 / Publicado por: O.R.