miércoles, 26 de junio de 2019

Papa Francisco propone este modelo ideal de toda comunidad en la Iglesia




En la última audiencia general del Papa Francisco antes de la pausa de verano este miércoles 26.06.2019, el Santo Padre describió el paradigma de toda comunidad cristiana basándose en la descripción de San Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
El Papa Francisco no realizará durante todo el mes de julio las audiencias generales de los miércoles, por la habitual pausa de vacaciones de verano, pero si dirigirá el rezo del Angelus desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano los domingos de este mes, según confirmó a ACI Prensa la Prefectura de la Casa Pontificia.
En su catequesis pronunciada en la Plaza de San Pedro ante numerosos fieles católicos de diferentes partes del mundo, el Pontífice recordó que los primeros cristianos “perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, hacían memoria del Señor a través de la fracción del pan, es decir, de la Eucaristía, y dialogaban con Dios en la oración”.
“Los creyentes vivían todos unidos, conscientes del vínculo que los une entre sí como hermanos en Cristo, sintiéndose especialmente llamados a compartir con todos los bienes espirituales y materiales, según la necesidad de cada uno”, destacó el Papa este 26 de junio en un caluroso día del verano en Roma.
Por ello, el Santo Padre animó a compartir “la Palabra de Dios y también el pan”porque de este modo, “la Iglesia se convierte en fermento de un mundo nuevo, en el que florece la justicia, la solidaridad y la compasión”.

No al egoísmo

También, el Papa Francisco aseguró que “no hay espacio para el egoísmo en el corazón cristiano” y añadió que “a diferencia de la sociedad humana, donde se tiende a buscar los propios intereses a toda costa, o incluso, en detrimento de otros, la comunidad de creyentes destierra el individualismo para fomentar el compartir y la solidaridad”.
En este sentido, el Papa Francisco describió cómo era la vida de los primeros cristianos explicada en el capítulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles en donde se explica que “los discípulos acudían a diario al templo, partían el pan en las casas y alababan a Dios”, por lo que el Papa alentó a hacer lo mismo.
“En efecto, la liturgia no es un aspecto más de la Iglesia, sino la expresión de su esencia, el lugar donde nos encontramos con el Resucitado y experimentamos su amor”, afirmó el Papa.
Asimismo, Francisco añadió que San Lucas señala en la Biblia que “día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando: la perseverancia de los creyentes en la alianza con Dios y con los hermanos se convierte así en una fuente de atracción que fascina y conquista a los demás”.

Mensaje del Papa improvisado

Además, el Papa dirigió un especial mensaje al pueblo mexicano durante sus tradicionales saludos a los fieles de diversos países presentes en la Plaza de San Pedro.
Después de pronunciar su catequesis en italiano, el Santo Padre dejó de leer el texto previsto y dijo en español: “Yo quiero felicitar a los mexicanos porque son tan acogedores, tan acogedores con los migrantes. Que Dios se los pague”, expresó.
Por último, el Papa Francisco alentó a rezar “al Espíritu Santo para que nuestras comunidades sean acogedoras y solidarias, viviendo la liturgia como encuentro con Dios y con los hermanos” y animó a vivir la unidad entre los bautizados.
“La gracia bautismal revela el íntimo vínculo entre los hermanos en Cristo que están llamados a compartir, a identificarse con los demás y a dar ‘según la necesidad de cada uno’. Una forma de escuchar el clamor de los pobres, algo que agrada mucho a Dios, y de devolverle lo que le corresponde”, alentó el Papa.
Fuente: AciPrensa 26.06.2019 / O.Revette

miércoles, 19 de junio de 2019

Papa Francisco: La oración es el ‘pulmón’ que da respiro a los discípulos de todos los tiempos


“La oración es el ‘pulmón’ que da respiro a los discípulos de todos los tiempos”, afirmó el Papa Francisco durante en su catequesis de la Audiencia General celebrada este miércoles 19 de junio en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
En su enseñanza, el Santo Padre destacó cómo Dios irrumpió en el Cenáculo cincuenta días después de a Pascua, donde se encontraban en oración los Apóstoles con María, la madre de Jesús.
“Se trata de una irrupción que no tolera el cierra, que desatranca las puertas con la fuerza de un viento que recuerda a la ‘ruah’, el soplo primordial, y que cumple la promesa de la ‘fuerza’ realizada por el Resucitado antes de su despedida”, explicó Francisco.
Tras el viento, llegaron las lenguas de fuego, “que nos recuerdan a la zarza ardiente y al Sinaí, con el don de los 10 Mandamientos”. En ese sentido, recordó que “en la tradición bíblica el fuego acompaña a la manifestación de Dios”.
En el fuego, “Dios entrega su palabra viva y enérgica que abre al futuro; el fuego expresa simbólicamente su trabajo para calentar, iluminar probar los corazones, su cuidado a la hora de probar la resistencia de las obras humanas, de purificarlas y revitalizarlas”.
“Mientras que en el Sinaí se oye la voz de Dios”, observó el Papa Francisco, “en Jerusalén, durante la fiesta de Pentecostés, quien habla es Pedro, la roca sobre la que Cristo decidió edificar su Iglesia. Su palabra, débil y capaz, por lo tanto, de renegar del Señor, atravesada por el fuego del Espíritu, adquiere fuerza, se hace capaz de transformar los corazones y de mover a la conversión”.
De hecho, “Dios elige aquello que en el mundo es débil para confundir a los fuertes”.
El Pontífice subrayó que “la Iglesia nace del fuego del amor, de un incendio que se desencadena en Pentecostés y que manifiesta la fuerza de la Palabra del resucitado empapada por el Espíritu Santo”.
“La Alianza nueva y definitiva se funda no sobre una ley escrita en tablas de piedra, sino en la acción del Espíritu de Dios que hace nuevas todas las cosas y que se enciende en los corazones de carne”, señaló el Papa Francisco.
El Papa Francisco concluyó su catequesis señalando que desde la irrupción del Espíritu Santo en el Cenáculo en Pentecostés, “ahora el Espíritu de Dios mueve los corazones a acoger la salvación, que pasa a través de una persona, Jesucristo, aquel al que los hombres clavaron en la madera de la Cruz y que Dios resucitó de entre los muertos”.
Fuente: Aciprensa 19.06.2019 / ORevette

miércoles, 12 de junio de 2019

Varón y mujer los creó: Vaticano se pronuncia sobre ideología de género en educación



El Vaticano se pronunció sobre la ideología de género en la escuela con un documento de la Congregación para la Educación Católica titulado “Varón y mujer los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación”.
En el documento se explica que “se difunde cada vez más la conciencia de que estamos frente a una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad”.
El Vaticano advierte que “la desorientación antropológica, que caracteriza ampliamente el clima cultural de nuestro tiempo, ha ciertamente contribuido a desestructurar la familia, con la tendencia a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural”.
En este contexto, “la misión educativa enfrenta el desafío que surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer”.
Esta ideología “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo”.
Por el contrario, “la visión antropológica cristiana ve en la sexualidad un elemento básico de la personalidad, un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los demás, de sentir, de expresar y de vivir el amor humano”.
Por ello, “la Congregación para la Educación Católica, dentro de sus competencias, tiene la intención de ofrecer algunas reflexiones que puedan orientar y apoyar a cuantos están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones a abordar metódicamente las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana, a la luz de la vocación al amor a la cual toda persona es llamada”.
De esta manera, “se quiere promover una metodología articulada en las tres actitudes de escuchar, razonar y proponer, que favorezcan el encuentro con las necesidades de las personas y las comunidades”.
Escuchar
El documento plantea una serie de puntos de encuentro, como “la educación de niños y jóvenes a respetar a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, etc.) pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta”.
“Otro punto de crecimiento en la comprensión antropológica son los valores de la feminidad que se han destacado en la reflexión del gender”.
Sin embargo, también plantea varias críticas, como el hecho de que, sobre todo las teorías más radicales de la ideología de género, indique “un proceso progresivo de desnaturalización o alejamiento de la naturaleza hacia una opción total para la decisión del sujeto emocional”.
“Con esta actitud, la identidad sexual y la familia se convierten en dimensiones de la ‘liquidez’ y la ‘fluidez’ posmodernas: fundadas solo sobre una mal entendida libertad del sentir y del querer, más que en la verdad del ser; en el deseo momentáneo del impulso emocional y en la voluntad individual”.
“Las presuposiciones de estas teorías son atribuibles a un dualismo antropológico: a la separación entre cuerpo reducido y materia inerte y voluntad que se vuelve absoluta, manipulando el cuerpo como le plazca”, se señala en el documento.
Esta ideología “induce proyectos educativos y pautas legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente libres de la diferencia biológica entre el hombre y la mujer”.
Razonar
En el documento, se presentan una serie de “argumentos racionales que aclaran la centralidad del cuerpo como un elemento integral de la identidad personal y las relaciones familiares”.
Recuerda que “desde un punto de vista genético, las células del hombre (que contienen los cromosomas XY) son diferentes a las de las mujeres (cuyo equivalente es XX) desde la concepción”.
El proceso de identificación de la persona “se ve obstaculizado por la construcción ficticia de un ‘género’ o ‘tercer género’. De esta manera, la sexualidad se oscurece como una calificación estructurante de la identidad masculina y femenina. El intento de superar la diferencia constitutiva del hombre y la mujer, como sucede en la intersexualidad o en el transgender, conduce a una ambigüedad masculina y femenina, que presupone de manera contradictoria aquella diferencia sexual que se pretende negar o superar”.
Proponer
Finalmente, el Vaticano aborda la introducción de la ideología de género en la educación y señala que “sin una aclaración satisfactoria de la antropología sobre la cual se base el significado de la sexualidad y la afectividad, no es posible estructurar correctamente un camino educativo que sea coherente con la naturaleza del hombre como persona, con el fin de orientarlo hacia la plena actuación de su identidad sexual en el contexto de la vocación al don de sí mismo”.
El primer paso para esa aclaración antropológica “consiste en reconocer que también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo”.
Explica que “la antropología cristiana tiene sus raíces en la narración de los orígenes tal como aparece en el Libro del Génesis, donde está escrito que ‘Dios creó al hombre a su imagen [...], varón y mujer los creó’. En estas palabras, existe el núcleo no solo de la creación, sino también de la relación vivificante entre el hombre y la mujer, que los pone en una unión íntima con Dios”.
Defiende que “es necesario reiterar la raíz metafísica de la diferencia sexual: de hecho, hombre y mujer son las dos formas en que se expresa y se realiza la realidad ontológica de la persona humana”.
“Esta es la respuesta antropológica a la negación de la dualidad masculina y femenina a partir de la cual se genera la familia. El rechazo de esta dualidad no solo borra la visión de la creación, sino que delinea una persona abstracta que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya”.
También “se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia”.
Subraya que “la familia es el lugar natural en donde esta relación de reciprocidad y comunión entre el hombre y la mujer encuentra su plena actuación”.
Hace hincapié en que en la familia “se fundan dos derechos fundamentales que siempre deben ser respaldados y garantizados”.
“El primero es el derecho de la familia a ser reconocida como el principal espacio pedagógico primario para la formación del niño”.
El segundo derecho “es el del niño a crecer en una familia, con un padre y una madre capaces de crear un ambiente idóneo para su desarrollo y su madurez afectiva. Seguir madurando en relación, en confrontación, con lo que es la masculinidad y la feminidad de un padre y una madre, y así armando su madurez afectiva”.
El documento del Vaticano explica que “a la acción educativa de la familia se une la de la escuela, que interactúa de manera subsidiaria”.
“La escuela católica debe convertirse en una comunidad educativa en la que la persona se exprese y crezca humanamente en un proceso de relación dialógica, interactuando de manera constructiva, ejercitando la tolerancia, comprendiendo los diferentes puntos de vista y creando confianza en un ambiente de auténtica armonía”.
“La educación a la afectividad necesita un lenguaje adecuado y moderado. En primer lugar, debe tener en cuenta que los niños y los jóvenes aún no han alcanzado la plena madurez y empiezan a descubrir la vida con interés. Por lo tanto, es necesario ayudar a los estudiantes a desarrollar un sentido crítico ante una invasión de propuestas, ante la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad”.
Por estas razones, “no se puede dejar a la familia sola frente al desafío educativo. Por su parte, la Iglesia continúa ofreciendo apoyo a las familias y a los jóvenes en las comunidades abiertas y acogedoras”.

Lea el documento completo AQUÍ.
http://www.educatio.va/content/dam/cec/Documenti/19_0998_SPAGNOLO.pdf
Fuente: Aciprensa 10.06.2018 / Publicado: O.Revette 12.06.2018

viernes, 7 de junio de 2019

El Papa Francisco sugiere 3 prioridades para la pastoral vocacional

Seminaristas con el Papa Francisco en el Vaticano. 
Crédito: Vatican Media

El Papa Francisco destacó las prioridades para la pastoral vocacional durante la audiencia concedida este 6 de junio 2019 en la Sala del Consistorio del Vaticano a representantes de los Centros nacionales para las vocaciones de la Iglesia de Europa quienes participan en un congreso en Roma del 4 al 7 de junio 2019.
Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, el Papa Francisco decidió al inicio de la audiencia entregar el discurso escrito preparado para la ocasión y hablar espontáneamente sin leer ningún texto.
A continuación, publicamos el texto del discurso preparado del Papa Francisco que no pronunció, pero que entregó a los presentes y pidió que reflexionaran:
Queridos hermanos y hermanas,
Saludo a todos los que participan en este congreso, que quiere promover la implementación del Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes. Os agradezco el trabajo que lleváis a cabo en vuestros respectivos campos de servicio y también el esfuerzo por confrontaros y compartir experiencias. Por mi parte, me gustaría señalar algunas líneas que son particularmente importantes para mí. En la Exhortación Apostólica Christus Vivit alenté "a crecer en la santidad y el compromiso con la propia vocación" (No. 3). También os aliento a vosotros que trabajáis en el llamado "viejo continente", a creer que "todo lo que toca Cristo se vuelve joven y se llena de vida" (cf. ibíd., 1).
Las tres líneas que os indico son: la santidad, como un llamado que da sentido al camino de toda la vida; la comunión, como "humus" de vocaciones en la Iglesia; la vocación misma, como palabra clave a preservar, combinándola con las demás: "felicidad", "libertad" y "juntos" y finalmente a declinarla como una consagración especial.
Santidad
El discurso sobre la vocación siempre nos lleva a pensar en los jóvenes, porque " la juventud es el momento privilegiado para tomar las decisiones de la vida y para responder a la llamada de Dios. " (Doc. Final del Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes,140). Esto es bueno, pero no debemos olvidar que la vocación es un camino que dura toda la vida. De hecho, la vocación atañe al tiempo de la juventud por cuanto se refiere a la orientación y  la dirección que deben tomarse  en respuesta a la invitación de Dios, y atañe a la vida adulta en el horizonte de la fecundidad y el discernimiento del bien a realizar. La vida está hecha para fructificar en la caridad y esto atañe al llamado a la santidad que el Señor hace a todos, cada uno a través de su propio camino (ver Gaudete et exsultate, 10-11). Muy a menudo hemos considerado la vocación como una aventura individual, creyendo que se trata solo de "mí " y no en primer lugar de "nosotros". En realidad, "nadie se salva solo, sino que nos convertimos en santos juntos" (ver ibíd., 6). "La vida de uno está vinculada a la vida del otro" (Gen 44.30), y es necesario que cuidemos de esta santidad común de las personas.
Comunión
La  pastoral solo puede ser sinodal, es decir, conformando un  "caminar juntos" (cf. Christus vivit, 206). Y la sinodalidad es hija de la comunión. Se trata de vivir más el ser hijos y la fraternidad, de fomentar la estima mutua, de valorar la riqueza de cada uno, de creer que el Resucitado puede hacer maravillas incluso a través de las heridas y la fragilidad que forman parte de la historia de todos. De la comunión de la Iglesia nacerán nuevas vocaciones. A menudo, en nuestras comunidades, en las familias, en los presbiterios, hemos pensado y trabajado con lógicas mundanas, que nos han dividido y separado. Esto también pertenece a algunas características de la cultura actual y la historia política dolorosa de Europa es una advertencia y un estímulo. Solo reconociéndonos verdaderamente comunidades (abiertas, vivas, inclusivas) seremos capaces de futuro. Los jóvenes tienen sed de esto.
Vocación
La palabra "vocación" no ha caducado. La retomamos en el último Sínodo, durante todas las fases. Pero su destino sigue siendo el pueblo de Dios, la predicación y la catequesis, y sobre todo el encuentro personal, que es el primer momento de la proclamación del Evangelio (véase Evangelii gaudium, 127-129). Conozco algunas comunidades que han optado por no pronunciar la palabra "vocación" en sus propuestas para los jóvenes, porque creen que tienen miedo de ella y no participan en sus actividades. Esta es una estrategia fallida: eliminar la palabra vocación del vocabulario de la fe significa mutilar el léxico corriendo el peligro, tarde o temprano, de no entendernos unos a otros. Necesitamos, en cambio, hombres y mujeres consagrados y apasionados, ardientes por el encuentro con Dios y transformados en su humanidad, capaces de anunciar con la vida la felicidad que proviene de su vocación.
Felicidad
Esto - ser un signo alegre - no es del todo obvio, sin embargo, es el tema más importante para nuestro tiempo, en el que la "diosa queja" tiene muchos seguidores y nos contentamos con las alegrías pasajeras. En cambio, la felicidad es más profunda, persiste incluso cuando la alegría o el entusiasmo del momento desaparecen, incluso cuando surgen dificultades, dolor, desánimo, desilusión. La felicidad permanece porque es el mismo Jesús, cuya amistad es inquebrantable (ver Christus vivit, 154). “En el fondo –decía el Papa Benedicto XVI- queremos sólo una cosa, la « vida bienaventurada », la vida que simplemente es vida, simplemente « felicidad » " (Enc. Spe Salvi, 11). Algunas experiencias de la pastoral juvenil y vocacional confunden la felicidad que es Jesús con la alegría emocionante y anuncian la vocación como completamente luminosa. Esto no es bueno, porque cuando uno entra en contacto con la carne sufriente de la humanidad, la propia o la de los demás, esta alegría desaparece. Otros introducen la idea de que discernir la vocación propia o caminar en la vida espiritual se trata de técnicas, de ejercicios detallados o de reglas a seguir; en realidad, "la vida que Dios nos ofrece es una invitación [...] a formar parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias" (Christus vivit, 252).
Libertad
Es cierto que la palabra "vocación" puede dar miedo a los jóvenes, porque a menudo se la confunde con un proyecto que quita la libertad. Dios, en cambio, sostiene siempre  la libertad de cada persona hasta el fondo  (ibíd., 113). Es bueno recordarlo, especialmente cuando el acompañamiento personal o comunitario desencadena dinámicas de dependencia o, peor aún, de plagio. Esto es muy grave, porque impide el crecimiento y la consolidación de la libertad, asfixia la vida haciéndola infantil. La vocación se reconoce a partir de la realidad, escuchando la Palabra de Dios y de la historia, escuchando los sueños que inspiran decisiones, en la maravilla de reconocer, en un momento dado, que lo que realmente queremos es también lo que Dios quiere de nosotros. Desde el asombro de este punto de encuentro, la libertad se orienta a una elección disruptiva de amor y la voluntad hace que crezcan orillas capaces de contener y canalizar toda la energía vital de una persona hacia una sola dirección.
Juntos
La vocación, como ya lo hemos mencionado, nunca es solo "mía". "Los sueños verdaderos son los sueños de  “nosotros "(Vigilia con los jóvenes italianos, 11 de agosto de 2018). Nadie puede hacer una elección de vida solo por sí mismo; la vocación es siempre para y con los demás. Creo que deberíamos reflexionar mucho sobre estos "sueños del nosotros" porque se refieren a la vocación de nuestras comunidades de vida consagrada, nuestros presbíteros, nuestras parroquias, nuestros grupos eclesiales. El Señor nunca llama solo como individuos, sino siempre dentro de una fraternidad para compartir su proyecto de amor, que es plural desde el principio porque él mismo es Trinidad misericordiosa. Creo que es muy fecundo pensar en la vocación desde esta perspectiva. Primero porque ofrece una visión misionera compartida, luego porque renueva la conciencia de que en la Iglesia nada se hace solos; de que estamos dentro de una larga historia orientada hacia un futuro que es la participación de todos. La pastoral vocacional no puede ser tarea de solo algunos líderes, sino de la comunidad: "toda pastoral es vocacional, toda formación es vocacional y toda espiritualidad es vocacional" (Christus vivit, 254).
Vocaciones a una consagración especial
"Si partimos de la convicción de que el Espíritu sigue suscitando vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, podemos "volver a echar las redes "en nombre del Señor, con plena confianza" (ibíd., 274). Quiero reiterar firmemente esta certeza mía animándoos a usar todavía más energía para iniciar procesos y ampliar espacios de fraternidad que fascinen (ver ibíd., 38) porque viven del Evangelio.
Estoy pensando en las muchas comunidades de vida consagrada que operan capilarmente en la caridad y en la misión. Pienso en la vida monástica, en la que hunde sus raíces Europa y que todavía es capaz de atraer muchas vocaciones, especialmente entre las mujeres: hay que custodiarla conservarla, valorarla y ayudarla a expresarse por lo que realmente es, una escuela de oración y comunión. Pienso en las parroquias, enraizadas en el territorio y en su fuerza para evangelizar en esta época. Pienso en el esfuerzo sincero de innumerables sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y obispos "que cada día se entregan con honestidad y dedicación al servicio de los jóvenes. Su obra es un gran bosque que crece sin hacer ruido "(ibíd., 99).
No tengáis miedo de aceptar el desafío de anunciar nuevamente la vocación a la vida consagrada y al ministerio ordenado. ¡La Iglesia lo necesita! Y cuando los jóvenes se encuentran con hombres y mujeres consagrados y creíbles, no porque sean perfectos, sino porque están marcados por el encuentro con el Señor, saben cómo probar una vida diferente y preguntarse acerca de su vocación. “La Iglesia atrae la atención de los jóvenes al estar enraizada en Jesucristo. Cristo es la Verdad que hace a la Iglesia diferente de cualquier otro grupo mundano con el que nos podemos identificar. "(Documento Pre-sinodal de los jóvenes, 11).
Hoy la vida de todos está fragmentada y, a veces, herida; la de la Iglesia no lo está menos. Estar enraizado en Cristo es el gran camino para dejar que su obra nos recomponga. Acompañar y formar la vocación es consentir en la obra artesanal de Cristo, que vino para traer el alegre anuncio a los pobres, para vendar las heridas de los corazones rotos, para proclamar la libertad de los esclavos y la vista de los ciegos (véase Lucas 4:18) ¡Valor, pues! ¡Cristo nos quiere vivos!
Fuente; AciPrensa 06.06.2019 / Publicado: O.Revette 07.06.2019