miércoles, 26 de diciembre de 2018

En Navidad contemplemos y sigamos el ejemplo de la Sagrada Familia

Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

En su mensaje de Navidad, el Obispo de Ciudad Juárez (México), Mons. José Guadalupe Torres Campos, alentó a los fieles a contemplar y seguir el ejemplo de la Sagrada Familia.
El Prelado mexicano destacó que actualmente “sigue siendo muy importante la familia, y celebrar hoy a la Sagrada Familia de Jesús, María y José es contemplar el mismísimo misterio de Dios encarnado, y le pedimos a Dios: concédenos imitar las virtudes domésticas y los lazos de caridad que distinguen a la familia sagrada”.
“A todo padre de familia le invito a que seas un buen padre, a ejemplo de San José,  responsable, amoroso, cercano, que cuides, que protejas, que acompañes a ejemplo de San José”, señaló.
Por otra parte, “María, nuestra Madre Santísima, ¿qué no podemos decir de María?, preciosa ella, esposa, fiel, amorosísima, atenta con su esposo, madre extraordinaria, cómo educa y forma a Jesús, humanamente hablando, mujer de fe, cercana, servicial, mujer de oración, resiliente, extraordinaria, madre y esposa”.
“Y de Jesús, también vemos virtudes  domesticas muy importantes: obediencia, aprende de ellos todo, trabajador, buen hijo, se deja llevar, conducir, se instruye a través del ejemplo de sus padres en las cosas de Dios, de la sinagoga, de la religión, es un buen hijo”, señaló.
“La invitación es a contemplar la Sagrada Familia de Jesús, María y José, trabajemos porque nuestras familias, tu familia, mi familia sean efectivamente sagradas, y sobretodo dice la oración que nos distingamos por la caridad: lazos de Caridad”, añadió.
Mons. Torres Campos alentó: “Papás, sean buenos papás, únanse, vivan muy unidos, ámense, vean por sus hijos, acompáñenlos, denles tiempo de calidad, de amor, acompáñenlos, pero yo también como hijo, a ti como hijo te digo, sigue el ejemplo de Jesús, obediente a tus papás, cercano, ayudando a tus papás”.
El Obispo de Ciudad Juárez también alentó a que al finalizar el año 2018 “te invito a que vayamos ante el  Santísimo durante el día, a darle gracias a Dios”.
“Seamos agradecidos con Dios, toma a tus hijos, tómense ustedes esposos de la mano, vayamos juntos ante el Santísimo y démosle gracias a Dios por este año que hemos vivido. Pero también, como escucharemos en la Misa del primero de enero, digámosle a Dios: bendícenos Señor durante este nuevo año que estamos iniciando”, señaló.
Fuente: AciPrensa 23-12-2018 / Publicado por: O.Revette 26-12-2018

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Catequesis del Papa Francisco sobre el sentido de la Navidad

El Papa Francisco durante la Audiencia General. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa


El Papa Francisco centró su enseñanza de la catequesis de este miércoles 19 de diciembre 2018 en la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano en el sentido de la Navidad.
A 6 días del 25 de diciembre, el Pontífice subrayó las sorpresas que puede traer la Navidad para aquellos que la viven con un sentido cristiano y evangélico.
En este sentido, aseguró que “la Navidad trae cambios de vida inesperados y si nosotros queremos vivir la Navidad debemos abrir el corazón, estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado”.
A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Dentro de seis días será Navidad. Árboles, decoraciones y luces por todas partes recuerdan que también este año será una fiesta. La máquina publicitaria invita a intercambiar siempre nuevos regalos para sorprenderse. Pero, me pregunto ¿es esta la fiesta que agrada a Dios? ¿Qué Navidad le gustaría, qué regalos y qué sorpresas?
Observemos la primera Navidad de la historia para descubrir los gustos de Dios. Esa primera Navidad de la historia estuvo llena de sorpresas. Comenzamos con María, que era la esposa prometida de José: llega el ángel y cambia su vida. De virgen será madre. Seguimos con José, llamado a ser el padre de un niño sin generarlo.
Un hijo que, -golpe de efecto-, llega en el momento menos indicado, es decir, cuando María y José estaban prometidos y, de acuerdo con la Ley, no podían cohabitar. Ante el escándalo, el sentido común de la época invitaba a José a repudiar a María y salvar así su buena reputación, pero él, si bien tuviera derecho, sorprende: para no hacer daño a María piensa despedirla en secreto, a costa de perder su reputación. Luego, otra sorpresa: Dios en un sueño cambia sus planes y le pide que tome a María con él.
Una vez nacido Jesús, cuando tenía sus proyectos para la familia, otra vez en sueños le dicen que se levante y vaya a Egipto. En resumen, la Navidad trae cambios inesperados de vida. Y si queremos vivir la Navidad, tenemos que abrir el corazón y estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado.
Pero cuando llega la sorpresa más grande es en Nochebuena: el Altísimo es un niño pequeño. La Palabra divina es un infante, que significa literalmente "incapaz de hablar". Y la palabra divina se volvió incapaz de hablar.
Para recibir al Salvador no están las autoridades de la época, o del lugar, o los embajadores: no, son simples pastores que, sorprendidos por los ángeles mientras trabajaban de noche, acuden sin demora. ¿Quién lo habría esperado? La Navidad es celebrar lo inédito de Dios, o, mejor dicho, es celebrar a un Dios inédito, que cambia nuestra lógica y nuestras expectativas.
Celebrar la Navidad, es, entonces, dar la bienvenida a las sorpresas del Cielo en la tierra. No se puedes vivir "tierra, tierra", cuando el Cielo trae sus noticias al mundo. La Navidad inaugura una nueva era, donde la vida no se planifica, sino que se da; donde ya no se vive para uno mismo, según los propios gustos, sino para Dios y con Dios, porque desde Navidad Dios es el Dios con nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros. Vivir la Navidad es dejarse sacudir por su sorprendente novedad.
La Navidad de Jesús no ofrece el calor seguro de la chimenea, sino el escalofrío divino que sacude la historia. La Navidad es la revancha de la humildad sobre la arrogancia, de la simplicidad sobre la abundancia, del silencio sobre el alboroto, de la oración sobre "mi tiempo", de Dios sobre mi "yo".
Celebrar la Navidad es hacer como Jesús, venido para nosotros, los necesitados, y bajar hacia aquellos que nos necesitan. Es hacer como María: fiarse, dócil a Dios, incluso sin entender lo que Él hará. Celebrar la Navidad es hacer como José: levantarsepara realizar lo que Dios quiere, incluso si no está de acuerdo con nuestros planes.
San José es sorprendente: nunca habla en el Evangelio: no hay una sola palabra de José en el Evangelio; y el Señor le habla en silencio, le habla precisamente en sueños. Navidad es preferir la voz silenciosa de Dios al estruendo del consumismo. Si sabemos estar en silencio frente al Belén, la Navidad será una sorpresa para nosotros, no algo que ya hayamos visto. Estar en silencio ante el Belén: esta es la invitación para Navidad. Tómate algo de tiempo, ponte delante del Belén y permanece en silencio. Y sentirás, verás la sorpresa.
 Desgraciadamente, sin embargo, nos podemos equivocar de fiesta, y prefiere las cosas usuales de la tierra a las novedades del Cielo. Si la Navidad es solo una buena fiesta tradicional, donde nosotros y no Él estamos en el centro, será una oportunidad perdida. Por favor, ¡no mundanicemos la Navidad! No dejemos de lado al Festejado, como entonces, cuando "vino entre los suyos, y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11).
Desde el primer Evangelio de Adviento, el Señor nos ha puesto en guardia, pidiéndonos que no nos cargásemos con "libertinajes" y "preocupaciones de la vida" (Lc 21,34). Durante estos días se corre, tal vez como nunca durante el año. Pero así se hace lo contrario de lo que Jesús quiere. Culpamos a las muchas cosas que llenan los días, al mundo que va rápido. Y, sin embargo, Jesús no culpó al mundo, nos pidió que no nos dejásemos arrastrar, que velásemos en todo momento rezando (cfr. v. 36).
He aquí, será Navidad si, como José, daremos espacio al silencio; si, como María, diremos "aquí estoy " a Dios; si, como Jesús, estaremos cerca de los que están solos, si, como los pastores, dejaremos nuestros recintos para estar con Jesús. Será Navidad, si encontramos la luz en la pobre gruta de Belén. No será Navidad si buscamos el resplandor del mundo, si nos llenamos de regalos, comidas y cenas, pero no ayudamos al menos a un pobre, que se parece a Dios, porque en Navidad Dios vino pobre.
Queridos hermanos y hermanas, ¡os deseo una Feliz Navidad, una Navidad rica en las sorpresas de Jesús! Pueden parecer sorpresas incómodas, pero son los gustos de Dios. Si los hacemos nuestros, nos daremos a nosotros mismos una sorpresa maravillosa. Cada uno de nosotros tiene escondida en el corazón la capacidad de sorprenderse. Dejémonos sorprender por Jesús en esta Navidad.

Fuente: AciPrensa / Papa Francisco: Audiencia General de este miércoles 19 de diciembre 2018 en el Aula Pablo VI del Vaticano, dedicada a la Navidad. / Publicado por: O.Revette 19-12-2018

El Papa Francisco invita a dejarse sorprender por Jesús en esta Navidad 2019

El Papa Francisco en la Audiencia General. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

El Papa Francisco aseguró que “la Navidad trae cambios de vida inesperados y si nosotros queremos vivir la Navidad debemos abrir el corazón, estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado”.
Así lo dijo durante la Audiencia General de este miércoles 19 de diciembre 2018 en el Aula Pablo VI del Vaticano, dedicada a la Navidad.
En su catequesis, el Santo Padre recordó que en seis días será Navidad y alertó que la publicidad anima a intercambiar regalos nuevos para dar sorpresas. También interrogó si es esta la fiesta que le gusta a Dios y preguntó: “¿Cuál es la Navidad que querría Él, cuáles regalos y sorpresas?” y, por eso, animó a recordar la primera Navidad de la historia llena de sorpresas para “descubrir los gustos de Dios”.
En esta línea, el Papa explicó que la “Navidad es celebrar lo inédito de Dios, o mejor, es celebrar a un Dios inédito” que cambia lógicas y expectativas. De este modo, la Navidad es acoger las sorpresas del Cielo.
“La Navidad inaugura una época nueva, donde la vida no se programa, sino que se da; donde no se vive más para sí, en base a los propios gustos, sino para Dios; y con Dios, porque en la Navidad Dios es el Dios-con-nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros”, afirmó.
Asimismo, el Santo Padre recordó que “la Navidad es la venganza de la humildad sobre la arrogancia, de la sencillez sobre la abundancia, del silencio sobre el estruendo, de la oración sobre ‘mi tiempo’, de Dios sobre mi yo”.
En este sentido, el Papa Francisco exhortó a vivir la Navidad “como Jesús, venido para nosotros necesitados, y bajar hacia quien necesita de nosotros” y agregó que se requiere seguir el ejemplo de María y San José. “Como María: confiar, dóciles a Dios…, como José: alzarse para realizar lo que Dios quiere, incluso si no es según nuestros planes” afirmó.
“San José es sorprendente: en el Evangelio no habla nunca, no hay una palabra de San José en el Evangelio y el Señor le habla en el silencio, le habla en el sueño” explicó el Santo Padre quien añadió que “Navidad es preferir la voz silencio de Dios a los estruendos del consumismo”.
Guardar silencio
En este sentido, el Papa invitó en esta Navidad a “estar en silencio delante al pesebre”. “Date un poco de tiempo, ve delante al pesebre, quédate en silencio, y sentirás, verás la sorpresa”, exclamó.
Al finalizar, el Santo Padre alertó a no equivocarse de fiesta en la Navidad que no sea “solo una bella fiesta tradicional, donde al centro estamos nosotros y no Él. Por favor, ¡no mundanicemos la Navidad!”, pidió.
Fuente: AciPrensa / Papa Francisco: Audiencia General de este miércoles 19 de diciembre 2018 en el Aula Pablo VI del Vaticano, dedicada a la Navidad. / Publicado por: O.Revette 19-12-2018

martes, 4 de diciembre de 2018

El Papa Francisco invita a pacificar el alma, la familia y el mundo en Adviento

El Papa Francisco durante la Misa en Casa Santa Marta. 
Foto: Vatican Media

El Papa Francisco invitó a los cristianos a dedicar el tiempo de Adviento para pacificar la propia alma, los conflictos de familia y contribuir a la paz en el mundo con pequeños gestos en los entornos más cercanos a cada uno.
En su homilía de la Misa en Casa Santa Marta este martes 4 de diciembre 2018, explicó que el Adviento “es un tiempo para prepararse para la venida del Príncipe de la Paz. Es un tiempo para pacificarse, en primer lugar, con nosotros mismos, para pacificar el alma”.
Señaló que es algo necesario, porque “muchas veces no estamos en paz, estamos en ansiedad, en agonía, sin esperanza”. Por ello, animó a reflexionar sobre la pregunta implícita en la venida del Señor: “¿Cómo está hoy tu alma? ¿Está en paz?”.
Y si la respuesta es negativa, invitó a pedir al Señor que la pacifique para prepararse para el encuentro con Él.
En segundo lugar, una vez pacificada el alma, hay que “pacificar la casa, la familia. Hay mucha tristeza en las familias, muchas luchas, muchas pequeñas guerras, muchas desuniones”, lamentó Francisco.
Por último, pacificar el mundo, donde “hay más guerra que paz. Hay muchas guerras, mucha desunión, mucho odio, mucha explotación. No hay paz”.
En su argumentación, el Santo Padre señaló que no es necesario irse a países lejanos para contribuir a la paz en el mundo. Basta con pequeños gestos del día a día en el entorno más cercano.
“¿Qué es lo que hago yo para ayudar a la paz en el mundo?: ‘Pero es que el mundo queda muy lejos, padre’. De acuerdo, pero entonces, ¿qué hago yo para contribuir a la paz en el barrio, en la escuela, en mi lugar de trabajo?”.
Por el contrario: “¿Utilizo siempre cualquier escusa para entrar en guerra, para odiar, para hablar mal de los demás? ¡Eso es hacer la guerra!”.
El Papa rechazó esa actitud: “¿Soy cordial? ¿Trato de construir puentes? ¿Rechazo condenar? Preguntémoselo también a los niños: ¿Qué haces en la escuela? Cuando un compañero, o una compañera que no te gusta, es un poco odioso o es un débil, ¿le haces bullying o la paz con él? ¿Tratas de crear puentes? ¿Le perdonas todo?”.
En definitiva, el mensaje que trató de transmitir el Pontífice fue que “es necesario ser artesanos de paz. Nos lo pide este tiempo de Adviento, de preparación para la venida del Señor que es el Príncipe de la Paz”.
Contribuir a la paz es cumplir con el mandato del cristiano de imitar a Cristo, señaló el Papa: “Hacer la paz es imitar a Dios, que cuando ha querido hacer la paz con nosotros y nos ha perdonado, envió a su Hijo a hacer la paz, a ser el Príncipe de la Paz”.
“Alguno podría decir: ‘Pero padre, yo no he estudiado cómo se hace la paz, no soy una persona culta, no sé, soy joven, no sé…’. Jesús, en el Evangelio, nos dice cuál debe ser la actitud: ‘Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños’”.
Según Francisco, lo que el Señor quiso decir es que, si “tú no has estudiado y no eres sabio, hazte pequeño, hazte humilde, hazte servidor de los demás. Hazte pequeño y el Señor te dará la capacidad de comprender cómo se hace la paz y te dará la fuerza para hacerla”.
El Papa finalizó su homilía pidiendo al Señor “que prepare nuestro corazón para la Navidad del Príncipe de la Paz”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Lucas 10:21-24
21 En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.
22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
23 Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!
24 Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.»
Fuente: AciPrensa 04-12-2018 / Publicado por: O.Revette 04/11/2018 (Pastoral de Comunicación y Medios Parroquia San Carlos Borromeo, Caricuao Caracas Venezuela)