martes, 7 de mayo de 2019

Las familias ganan terreno en las misiones

Teresa Saravia y Rubén Fernández junto a sus hijos en una misión en la Bahía de Quino (México) - ABCLas familias ganan terreno en las misiones

Uno de cada diez misioneros ya son laicos. En los últimos años, el número de familias y jóvenes ha aumentado un tres por ciento

Prácticamente uno de cada diez misioneros españoles ya son laicos. La proporción de jóvenes, familias y matrimonios que han optado por salir de nuestras fronteras para evangelizar ha aumentado un 3,3 por ciento en los últimos cinco años. Según los datos facilitados por las Obras Misionales Pontificias (OMP) de España, de los 12.000 misioneros que tiene nuestro país distribuidos por los puntos más recónditos del planeta, 815 son laicos. De ellos, 184 son matrimonios.
El número de laicos y familias puede ser significativamente mayor si se tiene en cuenta que muchos de ellos no comunican sus datos a las Obras Misionales Pontificias cuando salen al extranjero. Un gran porcentaje pertenece al Camino Neocatecumenal, una realidad eclesial de gran vitalidad surgida en España en la década de los 60 de la mano de Kiko Argüello. Este movimiento es el que más familias aporta actualmente a la misión. A día de hoy se estima que unos 502 matrimonios se encuentran junto a sus hijos fuera de España.
Pero no es la única. Más de 30 asociaciones y otros tantos movimientos cuentan con misioneros laicos y buen número de familias que pasan largas temporadas de su vida (más de un año) en territorios descristianizados de Europa, Asia o América. Entre ellos, se encuentran los Combonianos, los Seglares Vicencianos, los Focolares, la Obra de Cooperación Apostólica Seglar Hispanoamericana ( OCSHA) y otras tantas.

«No son el banquillo de reserva»

«Estamos viviendo una novedad porque hasta hace unos años no se veía a los seglares como una posibilidad en las misiones»,comenta el director de las Obras Misionales Pontificias, José María Calderón. Para este sacerdote, delegado espiscopal de misiones en la archidiócesis de Madrid, los laicos «no son el banquillo de reserva de la Iglesia sino que van a la misión porque han recibido una vocación. No suplantan a los sacerdotes», afirma.
Algunas instituciones eclesiales han tomado la iniciativa para adaptar sus cursos de formación a esta nueva realidad que está surgiendo en los territorios de misión. La Escuela de Formación Misionera La Salle ha adaptado su programa de tres meses de duración a módulos que se pueden cursar en una, dos o tres semanas. El próximo paso será ofrecerlo on-line. «Este centro fue pensado para religiosos pero ahora no hay. Los laicos es uno de los campos que ofrece más posiblidades de cara al futuro», explica su coordinador Felipe García. De hecho, los seglares ya representan el 20 por ciento de su alumnado.
Para Lola Golmayo, presidenta de la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros (CALM), la razón de este florecimiento no está en la escasez de vocaciones religiosas o sacerdotales. «Eso pasa aquí en Europa pero en otras partes del mundo hay muchas vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa –señala esta doctora en Ciencias Físicas–. El laico, por su bautismo, está llamado a implicarse en la Iglesia. La misión es un derecho del laico y creo que con el tiempo se va descubriendo la belleza de compartir la fe con otras culturas».

Más dificultades

Las famillias y los laicos en general tienen más dificultades que los religiosos para seguir su vocación misionera. «Aunque se intenta que todos cuenten con aportaciones a la Seguridad Social mientras están fuera, es cierto que los matrimonios dejan una serie de seguridades, como su trabajo», comenta Golmayo.
En el caso de las familias, la vocación misionera no está exenta de interrogantes, ya que puede darse el caso de que la vocación de los padres no sea compartida por los hijos. Las familias misioneras consultadas reconocen que su opción de vida «puede tildarse como de una locura» pero todas han llegado a la misión «con buenas dosis de sentido común» y han conseguido conjugar bien los intereses de todos los miembros de la familia y no solo los del matrimonio.
Ana y Antonio junto a sus tres hijos en Ecuador donde se encuentran de misión
Ana y Antonio junto a sus tres hijos en Ecuador donde se encuentran de misión - ABC
Teresa con su hijo Aarón en Madrid
Teresa con su hijo Aarón en Madrid - Isabel Permuy

lunes, 6 de mayo de 2019

Diez reflexiones sobre lo que es una familia cristiana, Según el Papa Francisco


La familia según el Papa Francisco
Diez reflexiones sobre lo que es una familia cristiana

1. Lo que más pesa es la falta de amor
“Aquello que pesa más de todas las cosas es la falta de amor. Pesa no recibir una sonrisa, no ser recibidos. Pesan ciertos silencios. A veces, también en familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos. Sin amor el esfuerzo se hace más pesado, intolerable. Pienso en los ancianos solos, en las familias que tienen que fatigar porque no reciben ayuda para sostener a quien en casa tiene necesidad de atención especial y cuidados. “Vengan a mí, todos ustedes que están cansados y oprimidos” dice Jesús”.
2. Los peligros de la familia
“Los esposos cristianos no son ingenuos, conocen los problemas y peligros de la vida, pero no tienen miedo de asumir su responsabilidad delante de Dios y de la sociedad. Sin escaparse, sin aislarnos, sin renunciar a la misión de formar una familia y traer al mundo a los hijos”.
3. La gracia del sacramento del matrimonio
Los sacramentos no están para adornar una vida. “Que bonito matrimonio, que linda la ceremonia, la fiesta” Pero eso no es el sacramento, no es la gracia del sacramento, aquello es una decoración, y la gracia no es para decorar la vida, es para hacernos fuertes, para hacernos valientes, ¡para poder ir hacia delante! Sin aislarnos, siempre juntos.
4. La necesidad familiar de los cristianos
Los cristianos se casan en el sacramento porque son conscientes de tener necesidad. Tienen necesidad para estar unidos entre ellos y para cumplir la misión de los padres. En la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, así dicen los esposos en el sacramento.
5. La familia para toda la vida
“Un largo viaje que no es por partes, que dura toda la vida, y necesitan la ayuda de Jesús para caminar juntos, con confianza, para acogerse, uno al otro cada día, y perdonarse cada día, y esto es importante en las familias, saber perdonarse. Porque todos nosotros tenemos defectos. ¡Todos! Y a veces hacemos cosas que no son buenas, hacen mal a los demás. Tener el coraje de pedir perdón cuando en la familia nos equivocamos”.
6. Permiso, gracias y perdón
Para llevar adelante una familia es necesario usar tres palabras. Quiero repetirlo, tres palabras: permiso, gracias, y perdón. Tres palabras claves.
7. La familia que ora
Todas las familias, tienen necesidad de Dios: todas, ¡todas! Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. ¡Para rezar en familia se requiere sencillez! Rezar juntos el “Padre nuestro”, alrededor de la mesa, no es una cosa extraordinaria: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y también rezar el uno por el otro: el marido por la mujer, la mujer por el marido, ambos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es orar en familia, y esto hace fuerte a la familia: la oración.
8. La familia conserva la fe
Las familias cristianas son familias misioneras. Ayer hemos escuchado, aquí en la Plaza, el testimonio de familias misioneras. Son misioneras también en la vida de cada día, haciendo las cosas de todos los días, ¡poniendo en todo la sal y la levadura de la fe! Conservar la fe en familia y poner la sal y la levadura de la fe en las cosas de todos los días.
9. La alegría de la familia
“La verdadera alegría que se disfruta en familia no es algo superficial, no viene de las cosas, de las circunstancias favorables… la verdadera alegría viene de la armonía profunda entre las personas, que todos experimentan en su corazón y que nos hace sentir la belleza de estar juntos, de sostenerse mutuamente el camino de la vida”.
10. Dios y la armonía de las diferencias
Tener paciencia entre nosotros. Amor paciente. Sólo Dios sabe crear la armonía de las diferencias. Si falta el amor de Dios, también la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos, y se apaga la alegría. Por el contrario, la familia que vive la alegría de la fe la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad.
Fuente: LanzaDeDiosBlog 25.12.2015 / publicado: O.Revette 06.05.2019

viernes, 3 de mayo de 2019

Honrar a padre y madre



La cuarta Palabra nos habla del honor debido a los padres. “Honor” significa la importancia que algo tiene en nuestra vida. Así honrar a Dios es reconocer su presencia trinitaria en nosotros. Vivir del amor primero en el que hemos sido amados.
Honrar al padre y a la madre es reconocer su importancia en nuestra vida con hechos concretos que signifiquen afecto y cuidado. En algunos casos el recuerdo del padre o de la madre lleva una cierta amargura. Conviene curar esas heridas para que el rencor y el odio no nos marque la vida. La realidad he sido dura, el amor de Dios hacia ellos debe ser mayor. Es una muestra preciosa de nuestra fe cristiana.
“La Cuarta palabra tiene una característica suya. Es el mandamiento que contiene un resultado. Dice, de hecho: «Honra a tu padre y a tu madre, como te ha mandado el Señor tu Dios, para que se prolonguen tus días y te vaya bien en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar». Honrar a los padres lleva a una larga vida feliz. La palabra «felicidad» en el Decálogo aparece solo ligada a la relación con los padres. Esta sabiduría plurimilenaria dice que la huella de la infancia marca toda la vida. Puede ser fácil, a menudo, entender si alguno ha crecido en un ambiente sano y equilibrado. Pero igualmente percibir si una persona viene de experiencias de abandono o de violencia. Nuestra infancia es un poco como la tinta indeleble, se expresa en los justos, en los modos de ser, incluso si algunos intentan esconder las heridas de los propios orígenes”.

La Cuarta Palabra no dice que tengamos unos padres perfectos. Pero todos los hijos podemos ser felices reconociendo la importancia de quienes nos trajeron a la existencia. “Pensemos en lo constructiva que puede ser esta Palabra para muchos jóvenes que vienen de historias de dolor y para todos aquellos que ha sufrido en la propia juventud. Muchos santos -y muchísimos cristianos- después de una infancia dolorosa han vivido una vida luminosa, porque gracias a Jesucristo, se han reconciliado con la vida. Pensemos en aquel joven, hoy beato, y el próximo mes santo, Sulprizio, que con 19 años terminó su vida reconciliado con tantos dolores, tantas cosas, porque su corazón estaba sereno y nunca había renegado de sus padres. Pensemos en San Camilo de Lelis, que desde una infancia desordenada construyó una vida de amor y de servicio: en santa Josefina Bakhita, crecida en una horrible esclavitud; o en el beato Carlo Gnocchi, huérfano y pobre; y en propio san Juan Pablo II, marcado por la pérdida de la madre en una tierna edad”.
Más allá de la realidad humana de los padres, el Señor nos constituye familia espiritual haciéndonos hijos suyos por el bautismo. Desde esta perspectiva, incluso las heridas que supuran adquieren un sentido providencial en el proyecto amoroso de Dios: “Entonces podemos empezar a honrar a nuestros padres con libertad de hijos adultos y con misericordiosa acogida de sus límites. Honrar a los padres: ¡nos han dado la vida! Si tú estás lejos de tus padres, haz un esfuerzo y vuelve a ellos; tal vez son viejos… Te han dado la vida. Y después, entre nosotros está la costumbre decir cosas feas, incluso palabrotas… Por favor, nunca, nunca, nunca insultéis a los padres de los demás. ¡Nunca! Nunca se insulta a la madre, nunca insultéis al padre. ¡Nunca! ¡Nunca! Tomad vosotros mismos esta decisión interior: desde hoy en adelante nunca insultaré a la madre o al padre de nadie. ¡Le han dado la vida! No deben ser insultados”.
Fuente: ReligionEnLibertad 29.04.2019 / Publicado: O.Revette 03.05.2019