jueves, 25 de octubre de 2018

¿Cómo vive una familia con 16 hijos en la España actual? «Dios ha sido providente, no somos héroes»


Los Jiménez Peral tuvieron que cambiar Málaga por Soria; 

antes fueron misioneros del camino neocatecumenal en Brasil

Ángel y Carmen tienen 16 hijos: Carmen Celeste, Ángel Salén, Juan de Dios, Clara Estrella, Salvador, Isaac, Pedro Andrés, Ezequiel, Abigail, Rafael, Francisco José, Martín Nicolás, Guadalupe, Santiago, Leonardo y Belén.

Desde el pasado verano la provincia de Soria, una de las más despobladas y de edad media más alta, es un poco más joven. A estas tierras numantinas ha llegado la familia Jiménez Peral, formada por Ángel (50 años) y Carmen (48), un matrimonio malagueño con 16 hijos, sin duda, una de las familias más numerosas de España.

Carmen Celeste, Ángel Salén, Juan de Dios, Clara Estrella, Salvador, Isaac, Pedro Andrés, Ezequiel, Abigail, Rafael, Francisco José, Martín Nicolás, Guadalupe, Santiago, Leonardo y Belén. Estos son los nombres de esta familia católica que ha revolucionado y rejuvenecido la provincia de Soria, especialmente la localidad de Almazán, donde ahora viven.

Las favelas de Brasil, Málaga y ahora Soria

Este matrimonio se puso desde el principio en manos de la providencia de Dios, y hasta el momento nunca les ha fallado. Ni ahora en Soria cuando tuvieron que mudarse desde su tierra malagueña debido a que no podían pagar una vivienda, ni cuando ha habido que alimentar a tantos niños, ni tampoco cuando estuvieron casi 10 años como familia misionera del Camino Neocatecumenal en las favelas de Brasilia, donde nacieron cinco de sus hijos.


Ángel y Carmen llevan casi un cuarto de siglo como matrimonio

Ángel Andrés y Carmen Encarnación han relatado a Religión en Libertad cómo ha sido el proceso de dejar su tierra, cómo vive una familia tan grande y sobre todo cómo Dios les ha sostenido en todo momento.

El obligado cambio de ciudad

Marchar con tantos hijos desde el sur de España a la fría Soria no fue una “decisión fácil, pero sí necesaria”, asegura Ángel. En Málaga vivían en una casa grande que les habían cedido y que tenían que dejar ya. “Fue una búsqueda en la que se nos cerraban todas las puertas. Incluso estábamos dispuestos a vivir en cualquier casa aunque fuera pequeña. Pero cuando decíamos que éramos 18 no nos la alquilaban”, explica este padre de familia.

¿Por qué ir a Soria? El tiempo para dejar la casa en Málaga se agotaba, y entonces Ángel, sabiendo el problema de despoblación de la provincia, pensó que sería más fácil encontrar un hogar allí. Al final dejaron incluso su trabajo en Andalucía para mudarse todos a Almazán, un pueblo de 5.000 habitantes. Desde entonces tampoco les ha faltado trabajo, ahora disponen de una casa grande y de un pueblo entero donde los niños pueden jugar sin problemas.

Ángel y Carmen se conocieron en la Jornada Mundial de la Juventud de 1989 que se celebró en Santiago de Compostela. Él iba con un grupo de Melilla, ella con uno de Málaga. Iban en el mismo autobús, aunque no fue hasta cinco años después cuando comenzaron el noviazgo. En ese tiempo no tuvieron noticias el uno del otro, hasta que Carmen supo que Ángel lo estaba pasando mal y le llamó. Ahí saltó la chispa que inició lo que es hoy su familia.


El fuerte encuentro con Dios en la juventud

Este padre no siempre se fío de Dios. “Yo no era religioso, dejé de ir a misa en la adolescencia, comencé a llevar una vida un poco desorganizada. No estudiaba nada. Bebía durante el recreo, también por la noche, llegaba a casa tarde… En el fondo sentía un vacío que tenía que llenar con colocones, colegas, etc”, explica Ángel.  Pero además, hubo un momento clave en este momento de su vida, cuando su mejor amigo murió de sobredosis.

“Estaba en la cuerda floja, a punto de llevar mi vida al desastre. Fue justo en ese momento en el que Dios me llamó, me llevó a la Iglesia y me rescató con gran misericordia”. Confiesa que fue a través del testimonio de sus padres, a los que tras pasar momentos difíciles les vio un cambio en sus vidas. Fue así como acabó yendo a las catequesis del Camino Neocatecumenal.

Hubo un antes y un después en su vida en aquel momento. A Ángel lo que más le impactó fue el anuncio del Kerigma, que “Dios te ama tal y como eres, que Él ha dado la vida por ti”. “Descubrí que en el fondo yo quería ser alguien, quería ser amado. Recurría a los vicios para sentirme importante, para desinhibirme”, explica. Pero entonces en aquella comunidad “empecé a ver la obra de Dios en los hermanos: matrimonios reconstruidos, jóvenes abandonando las drogas...”, explica.

Dios realmente provee

Sin aquel encuentro fuerte con Dios y sin la fuerza que recibe de Dios viviendo la fe en comunidad nunca habrían podido llegar hasta aquí. La experiencia de esta enorme familia es muy clara: “Dios ha sido providente y muy generoso, y los momentos de estrecheces los hemos podido vivir con naturalidad, nadie se ha traumatizado por esto, más bien hemos aprendido a valorar las cosas y a experimentar la providencia divina”.


La providencia es para ellos, explica este matrimonio, “la actuación de Dios cuando ya no te queda nada ni nadie en quien puedas apoyarte. No la definiría solamente como los bienes que recibes sino también como la paciencia y serenidad que Dios te da para entrar en la historia de cada día sin murmurar. Pero Dios siempre ha aparecido y provisto”.

Ni héroes, ni personas especiales

Sobre el hecho tan inusual en la sociedad actual como es tener 16 hijos, aseguran que lo que primero que hay que dejar claro es que “no somos especiales, ni héroes, ni valientes ni mejor que nadie, pues en realidad somos muy débiles, meros espectadores de la obra que Dios hace en nosotros”.

“A través de los años y a pesar de nuestros egoísmos, (Dios) nos ha enseñado que la vida y la felicidad consisten en darte a los demás, en la donación, en no vivir exclusivamente para ti dándote gusto en todo. Es cierto que tenemos momentos difíciles, pero en el Señor, la comunidad, la oración y los sacramentos encontramos las fuerzas que nos sostienen en el combate diario”, relata Ángel.

Leonardo, "un pedacito de cielo"

Al enorme tamaño de la familia se une además que el penúltimo de los hijos, el pequeño Leonardo, tiene síndrome de Down. Ya en el embarazo sabían que llegaba con esta discapacidad, pero “no nos supuso ningún tipo de problema”. Para sus padres, este hijo “más que un problema ha sido un nexo de unión en la familia y ha venido a traer más alegría”.

Su madre le llama “pedacito de cielo”, y todos en casa aseguran que aprenden muchísimo de él y de sus actitudes, de su inocencia, el no tener grandes pretensiones y conformarse con poco. Además, para sus hermanos ha supuesto un “aprendizaje” para la vida. En un mundo en el que los referentes son los futbolistas, el dinero o la belleza, un niño como Leonardo les muestra “la vida en su faceta real. Ven el sufrimiento, la diferencia, la diversidad con una visión de la vida real porque lo ven cada día en su casa”.

Su día a día "no tiene mucho misterio"

Precisamente, la siguiente pregunta es cómo viven el día a día, cómo se organiza una familia con 18 miembros. “No tiene mucho misterio”, afirma el matrimonio.

Para lo que muchos es un imposible, para los Jiménez Peral es el pan nuestro de cada día. Explican que “generalmente te planeas la jornada, pero siempre surge algo que te obliga a reorganizarte de nuevo, y todo en un pequeño espacio de tiempo. Las comidas son lo más fácil, pues en vez de cacerolas tradicionales tenemos las industriales, echas unos poquitos garbanzos más y ya está…”.


Alguna anécdota familiar

Tampoco faltan las anécdotas en la familia, como lo que les ocurrió en un parque. “Tenía una vieja furgoneta y como suele ocurrir, los niños no querían montarse en el coche. Conforme entraban por la puerta, saltaban y volvían a salir, así que me vi obligado a meterlos apresuradamente: ‘venga niños, para dentro’. Por fin, conseguí cerrar las puertas y arrancar. Nos pusimos en movimiento y entonces escuché un lloro que no me era familiar. Paré, miré por el retrovisor y había un niño que me decía entre pucheros: ‘que yo no soy tu hijo’. El niño estaba viendo el espectáculo en el parque, lo había cogido del brazo y lo había metido también en la furgoneta. Lo devolví después”.

Otra escena típica familiar era la de ir a la playa en Málaga andando. Una hora para ir y otra para volver. Todos en caravana con las toallas, los bocadillos, la nevera, las sombrillas y también los carritos de bebés. Eso sí, esas noches todos dormían del tirón.

Echando la vista atrás ven el gran regalo de Dios que supone su familia. “Me sorprende la obra de Dios. Me miro en el espejo y veo mi incapacidad, mi debilidad, pero a pesar de ello el Señor se fía de nosotros y nos capacita para vivir nuestra paternidad y maternidad con gran alegría”, concluye Ángel.
  
Fuente: ReligionEnLibertad web Javier Lozano / ReL 25 octubre 2018
Publicado por: O.Revette 25-10-2018 (Caracas Venezuela)


martes, 23 de octubre de 2018

Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”



Reza con fe y pide un beneficio espiritual

Aunque san José nunca dijo una sola palabra en las Escrituras, su silencioso ejemplo de fidelidad, obediencia y cuidado para con la Sagrada Familia durante los años de formación de Jesús hizo de él uno de los santos más queridos del cristianismo.
Se estima que la devoción al padre adoptivo de Jesús comenzó entre los siglos III y IV. Pero, según el libro de oración Pietá, hay una oración a san José que data del año 50:
“Esta oración fue encontrada en el año 50 de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En 1505, fue enviada por el Papa al emperador Carlos, cuando él estaba yendo a la batalla [de Lepanto]. Quien lea esta oración, la escuche o la guarde consigo nunca morirá de muerte repentina ni se ahogará, ni le afectará el veneno o caerá en las manos del enemigo, ni será quemado en cualquier fuego o derrotado en la batalla. Reza esta oración durante nueve mañanas por cualquier intención. Ella es conocida por no fallar nunca”.
Aquí está la oración que “es conocida por no haber fallado nunca, que ofrece el pedido para el beneficio espiritual para quien está rezando o para la persona por la que se está rezando”:
Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi! Amén. 
Recuerda: Dios siempre atiende nuestras oraciones. Pero nosotros no siempre esperamos las respuestas que recibimos.

Fuente: aleteia web Philip Kosloski /Mar 10, 2018 
Publicado por: O.Revette 23-10-2018

lunes, 8 de octubre de 2018

Papa Francisco: Matrimonio es unión de amor entre hombre y mujer sostenidos por Cristo


Al presidir el rezo del Ángelus este domingo desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Francisco explicó que el matrimonio es la unión fiel de amor entre un hombre y una mujer, sostenidos por la gracia de Cristo.
En su reflexión sobre el Evangelio de hoy, el Papa meditó en un pasaje de San Marcos en el que se recuerda que Dios creó al ser humano hombre y mujer, y en el que Jesús afirma que “el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”, para concluir resaltando que “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”.”
“En el proyecto originario del Creador, no es el hombre el que se casa con una mujer, y si las cosas no funcionan, la repudia. No. Se trata de un hombre y una mujer llamados a reconocerse, a completarse, a ayudarse en la vivencia del matrimonio”, dijo Francisco.
“Esta enseñanza de Jesús es muy clara y defiende la dignidad del matrimonio como una unión de amor que implica la fidelidad. Lo que permite a los esposos permanecer unidos en el matrimonio es un amor de donación recíproca sostenido por la gracia de Cristo”, subrayó el Santo Padre.
“Si en vez de eso en los cónyuges prevalece el interés individual, la propia satisfacción, entonces su unión no podrá resistir. Y es la misma página evangélica la que nos recuerda, con gran realismo, que el hombre y la mujer, llamados a vivir la experiencia de la relación y del amor, pueden dolorosamente realizar gestos que lo pongan en crisis”.
Francisco precisó que “Jesús no admite todo esto que puede llevar al naufragio de la relación. Lo dice para confirmar el designio de Dios, en el que destacan la fuerza y la belleza de la relación humana”.
El Papa explicó luego que “la Iglesia, de una parte no se cansa de confirmar la belleza de la familia como nos ha sido consignada por la Escritura y la Tradición, pero al mismo tiempo se esfuerza por hacer sentir concretamente su cercanía materna a cuantos viven la experiencia de relaciones rotas o que siguen delante de manera sufrida y fatigosa”.
“El modo de actuar de Dios mismo con su pueblo infiel –es decir con nosotros– nos enseña que el amor herido puede ser sanado por Dios a través de la misericordia y el perdón”. Ante esta realidad, continuó, la Iglesia no está “solo para la condena. Al contrario, ante tantos dolorosos fracasos conyugales, Ella se siente llamada a vivir su presencia de amor, de caridad y de misericordia, para reconducir a Dios los corazones heridos y perdidos”.
Para concluir, el Papa alentó a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro a invocar “a la Virgen María, para que ayude a los cónyuges a vivir y renovar siempre su unión a partir del don originario de Dios”.
Fuente: AciPRensa 07-10-2018 / Publicado por: O.Revette 08-10-2018