lunes, 11 de febrero de 2019

Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor

FAMILIA NUMEROSAS 

Natalidad

Las políticas antinatalistas no son sino otra propuesta ideológica que esconde algo inconfesable: el intento de mantener de modo injusto el status de privilegio de unos pocos, a costa de impedir el acceso a la riqueza a amplias capas de la población. En realidad, sabemos que el hambre en el mundo no es ni mucho menos la consecuencia de una superpoblación o que el aborto no sirve para contener el crecimiento de la población, sino para dar satisfacción a nuestro hedonismo.
Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Son un gran sí a la vida. Varios hijos no son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad.
“Las familias numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Varios hijos no son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad”
Al respecto, nunca he entendido cómo los países occidentales, con tasas negativas de crecimiento de la población y con tasas cada vez más altas de esperanza de vida, no reconocen y sostienen la voluntad de aquellos pocos que, de forma generosa, están dispuestos a formar una familia numerosa. Por el contrario, de modo irracional, los que deberían ser objeto de nuestra admiración y respeto son tratados con crítica burlona o se les discrimina con injustas cargas sociales indirectas, cuando deberían ser mimados con políticas sociales especiales, pues, incluso desde el punto de vista del interés, aquellos hijos son nuestro futuro, los que sostendrán a los ancianos del mañana con su contribución económica.
Debo precisar, para evitar toda errónea interpretación, que sería una conclusión superficial decir que el matrimonio está para aportar a la sociedad elementos humanos bien formados (…). El Magisterio, por el contrario, ha enseñado siempre que no se trata simplemente de una cuestión de utilidad social: los hijos son un bien en sí mismos y hacen más buenos a los padres, dilatando su corazón, fortaleciendo su unión y generando en ellos una nueva plenitud, precisamente porque se convierten en el objeto de sus preocupaciones y atenciones. Los hijos son, para sus padres, sus maestros en generosidad. ¡Una familia numerosa es una gran escuela de gratuidad!
Fuente: El “Informe sobre la esperanza” del Card. Müller / O.Revette 11.02.2019



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