FAMILIA NUMEROSAS
Natalidad
Las políticas antinatalistas
no son sino otra propuesta ideológica que esconde algo inconfesable: el intento
de mantener de modo injusto el status de privilegio de unos pocos, a costa de
impedir el acceso a la riqueza a amplias capas de la población. En realidad,
sabemos que el hambre en el mundo no es ni mucho menos la consecuencia de una
superpoblación o que el aborto no sirve para contener el crecimiento de la
población, sino para dar satisfacción a nuestro hedonismo.
Las familias numerosas
expresan la sobreabundancia del amor. Son un gran sí a la vida. Varios hijos no
son solo un gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda
la sociedad.
“Las familias
numerosas expresan la sobreabundancia del amor. Varios hijos no son solo un
gran don para sus padres, sino también para la Iglesia y para toda la sociedad”
Al respecto, nunca he
entendido cómo los países occidentales, con tasas negativas de crecimiento de
la población y con tasas cada vez más altas de esperanza de vida, no reconocen
y sostienen la voluntad de aquellos pocos que, de forma generosa, están
dispuestos a formar una familia numerosa. Por el contrario, de modo irracional,
los que deberían ser objeto de nuestra admiración y respeto son tratados con
crítica burlona o se les discrimina con injustas cargas sociales indirectas,
cuando deberían ser mimados con políticas sociales especiales, pues, incluso
desde el punto de vista del interés, aquellos hijos son nuestro futuro, los que
sostendrán a los ancianos del mañana con su contribución económica.
Debo precisar, para evitar
toda errónea interpretación, que sería una conclusión superficial decir que el
matrimonio está para aportar a la sociedad elementos humanos bien formados (…).
El Magisterio, por el contrario, ha enseñado siempre que no se trata
simplemente de una cuestión de utilidad social: los hijos son un bien en sí
mismos y hacen más buenos a los padres, dilatando su corazón, fortaleciendo su
unión y generando en ellos una nueva plenitud, precisamente porque se
convierten en el objeto de sus preocupaciones y atenciones. Los hijos son, para
sus padres, sus maestros en generosidad. ¡Una familia numerosa es una gran
escuela de gratuidad!
Fuente: El “Informe sobre la esperanza” del Card. Müller / O.Revette 11.02.2019
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