Santa Matilde fue la fiel esposa del rey Enrique. Se distinguió por su humildad, paciencia y por su gran generosidad
Santa Matilde fue la Duquesa de Sajonia hasta el año
912. A una edad muy temprana, Santa Matilde fue colocada en el
monasterio de Erfurt, bajo el cuidado de Maud, su abuela, quien era la
abadesa del monasterio. Allí, Santa Matilda aprendió
labores muy nobles y adquirió el amor por el trabajo, la oración y la
lectura espiritual. Permaneció en el convento hasta que sus padres, en
el año 913, le dieron en matrimonio, en al Rey Enrique, el primer rey de
la dinastía Ottoniana, para convertirse en la Reina Alemana (Reina de
los Francos). Santa Matilda, piadosa reina, visitó y consoló a los
enfermos y a los afligidos, instruyó a los ignorantes, socorrió a los
prisioneros y trató de convertir a los pecadores, y su marido estuvo de
acuerdo con ella en sus piadosas obras.
Fiesta: 14 de marzo
Martirologio romano: En Quedlinburg en Sajonia,
Alemania, Santa Matilde, quien, fiel esposa del rey Enrique, se
distinguió por su humildad, paciencia y por su gran generosidad. Se
dedicó a ayudar a los pobres y para ello fundó hospitales y monasterios.
Biografia de Santa Matilde
Santa Matilde fue descendiente del famoso guerrero
Widukind e hija del duque de Westfalia. Desde niña fue educada por las
monjas del convento de Erfurt y adquirió una gran piedad y una fortísima
inclinación hacia la caridad para con los pobres.
Muy jóven se casó con Enrique, duque de Sajonia (Alemania). Su
matrimonio fue excepcionalmente feliz. Sus hijos fueron: Otón primero,
emperador de Alemania; Enrique, duque de Baviera; San Bruno, Arzobispo
de Baviera; Gernerga, esposa de un gobernante; y Eduvigis, madre del
famoso rey francés, Hugo Capeto.
Su esposo Enrique obtuvo resonantes triunfos en la lucha por defender
su patria, Alemania, de las invasiones de feroces extranjeros. Y él
atribuía gran parte de sus victorias a las oraciones de su santa esposa
Matilde.
Enrique fue nombrado rey, y Santa Matilde al convertirse en reina no dejó sus modos humildes y piadosos de vivir.
En el palacio real, Santa Matilde más se asemejaba a
una buena mamá que una reina, y en su piedad se asemejaba más a una
religiosa que a una mujer de mundo. Ninguno de los que acudían a ella en
busca de ayuda se iba sin ser atendido.
Era extraordinariamente generosa en repartir limosnas a los pobres.
Su esposo casi nunca le pedía cuentas de los gastos que ella hacía,
porque estaba convencido de que todo lo repartía a los más necesitados.
Tampoco se disgustaba por las frecuentes prácticas de piedad a que
ella se dedicaba, la veía tan bondadosa y tan fiel que estaba convencido
de que Dios estaba contento de su santo comportamiento.
Después de 23 años de matrimonio, Santa Matilde quedó viuda,
al morir su esposo Enrique. Cuando supo la noticia de que él había
muerto repentinamente de un derrame cerebral, ella estaba en el templo
orando.
Santa Matilde Inmediatamente se arrodilló ante el
Santísimo Sacramento y ofreció a Dios su inmensa pena y mandó llamar a
un sacerdote para que celebrara una misa por el descanso eterno del
difunto.
Terminada la Santa Misa, Santa Matilde se quitó todas sus joyas y las dejó como un obsequio ante el altar, ofreciendo a Dios el sacrificio de no volver a emplear joyas nunca más.
Su hijo Otón primero fue elegido emperador, pero el otro hermano
Enrique, deseaba también ser jefe y se declaró en revolución. Otón creyó
que Matilde estaba de parte de Enrique y la expulsó del palacio. Santa Matilde se fue a un convento a orar para que sus dos hijos hicieran las paces. Y lo consiguió. Enrique fue nombrado Duque de Baviera y firmó la paz con Otón.
Pero entonces a los dos se les ocurrió que todo ese dinero que
Matilde afirmaba que había gastado en los pobres, lo tenía guardado. Y
la sometieron a pesquisas humillantes. Pero no lograron encontrar ningún
dinero. Ella decía con humor:
"Es verdad que se unieron contra mí, pero por lo menos se unieron".
Y sucedió que a Enrique y a Otón empezó a irles muy mal y comenzaron a sucederles cosas muy desagradables.
Entonces se dieron cuenta de que su gran error había sido tratar tan
mal a su santa madre. Y fueron y le pidieron humildemente perdón y la
llevaron otra vez a palacio y le concedieron amplia libertad para que
siguiera repartiendo limosnas a cuantos le pidieran.
Santa Matilde los perdonó gustosamente. Y le avisó a Enrique que se preparara a bien morir porque le quedaba poco tiempo de vida. Y así le sucedió.
Otón adquirió tan grande veneración y tan plena confianza con su
santa madre, que cuando se fue a Roma a que el Sumo Pontífice lo
coronara emperador, la dejó a ella encargada del gobierno de Alemania.
Sus últimos años los pasó Santa Matilde dedicada a fundar conventos y a repartir limosnas a los pobres.
Otón, que al principio la criticaba diciendo que era demasiado
repartidora de limosnas, después al darse cuenta de la gran cantidad de
bendiciones que se conseguían con las limosnas, le dio amplia libertad
para dar sin medida. Dios devolvía siempre cien veces más.
Cuando Santa Matilde cumplió sus 70 años se dispuso a
pasar a la eternidad y repartió entre los más necesitados todo lo que
tenía en sus habitaciones, y rodeada de sus hijos y de sus nietos, murió
santamente el 14 de marzo del año 968.
Oración a Santa Matilde
Santa
Matilde: reina santa y generosa: haz que todas las mujeres del mundo
que tienen altos puestos o bienes de fortuna, sepan compartir sus bienes
con los pobres con toda la generosidad posible, para que así se ganen
los premios del cielo con sus limosnas en la tierra
Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén
Fuente: PildoraDeLaFe / Orevette 16-10-2019
No hay comentarios:
Publicar un comentario