El Papa Francisco animó a obispos y pastores a confiar a los buenos
matrimonios la tarea evangelizadora que muestre la belleza de la familia
cristiana.
Así lo indicó el Santo Padre este 25 de enero 2020 en el Vaticano al inaugurar el año judicial del Tribunal de la Rota Romana.
En su discurso, el Pontífice recordó su catequesis de la audiencia general del miércoles 13 de noviembre de 2019
en la cual reflexionó sobre los esposos Áquila y Priscila como modelos
de vida conyugal y preguntó: “¿por qué este modelo de cónyuges
itinerantes no ha tenido, en la pastoral de la Iglesia, su propia
identidad como cónyuges evangelizadores?”.
“Esto es lo que nuestras parroquias necesitarían, especialmente en las
áreas urbanas, donde el párroco y sus colaboradores nunca tendrán tiempo
y fuerza para llegar a fieles que, aunque se declaran cristianos,
permanecen ausentes de la frecuencia de los sacramentos y carecen, o
casi, del conocimiento de Cristo”, advirtió.
En esta línea, el Papa señaló que en la reforma del proceso matrimonial
insistió en la importancia de la “proximidad y la gratuidad” por lo que
invitó a los esposos cristianos a aprender de Áquila y Priscila para
“enamorarse de Cristo y estar cerca de las familias, a menudo privadas
de la luz de la fe, no por su culpa subjetiva, sino porque quedan al
margen de nuestro cuidado pastoral: cuidado pastoral de élite que olvida
a la gente”.
“¡Cuánto me gustaría que este discurso no sea solamente una sinfonía de
palabras, sino que empuje, por un lado, a pastores, obispos, párrocos a
tratar de amar, como lo hizo el apóstol Pablo, a las parejas casadas
como misioneros humildes y disponibles a ir a aquellas plazas y a
aquellos edificios de nuestras metrópolis, en los que la luz del
Evangelio y la voz de Jesús no llega!”, exclamó el Papa.
Para ello, el Santo Padre explicó que se trata de “escuchar al rebaño,
estar al lado de la gente, estar atentos a aprender su idioma y
acercarse a cada uno con caridad, apoyando a las personas durante las
noches de soledad, inquietudes y fracasos”.
En este sentido, el Pontífice afirmó que “en el trabajo pastoral en el
catecumenado prematrimonial y postmatrimonial: son estas parejas quienes
deben hacerlo y seguir adelante”.
“Invito e insto a los hermanos obispos y pastores a indicar estos santos
cónyuges de la primera Iglesia como compañeros fieles y luminosos de
los pastores de entonces; como apoyo, hoy, y de ejemplo de cómo los
cónyuges cristianos, jóvenes y ancianos, puedan hacer que el matrimonio
cristiano sea siempre fecundo de hijos en Cristo”, dijo.
Además, Francisco señaló que “debemos estar convencidos, y me gustaría
decir seguros, que en la Iglesia existen parejas casadas similares que
son un regalo de Dios, y no por nuestro mérito, sino por el hecho de que
son el fruto de la acción del Espíritu que nunca abandona la Iglesia.
Más bien, el Espíritu espera el ardor por parte de los pastores, de modo
que la luz que estas parejas difunden en las periferias del mundo no se
apague”.
Por ello, el Papa dirigió una invitación “a los hijos de la Iglesia en
la época en que vivimos, a sentirse todos y cada uno llamados a entregar
al futuro la belleza de la familia cristiana”.
Finalmente, el Santo Padre exhortó a los miembros de la Rota Romana a
preguntarse: “Al juzgar, ¿he sido cercano a los corazones de las
personas? Al juzgar, ¿abrí mi corazón a la gratuidad o me dejé atrapar
por intereses comerciales? El juicio de Dios será muy fuerte sobre
esto”, concluyó.
Fuente: AciPrensa 25/01/2020 / or
No hay comentarios:
Publicar un comentario